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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: familia

LA IMAGINACIÓN AL PODER

13 miércoles Sep 2017

Posted by cindyisrael in Notas

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Etiquetas

amistad, amor, Argentina, ataud, bandera, democracia, dictadura, familia, fuego, Herminio Iglesias, ideas, ideología, límites, Lúder, odio, opinión, peronismo, política, radicalismo, respeto, sociedad, unidad

¡¡¡EL PUEBLO, UNIDO, JAMÁS SERÁ VENCIDO!!!

¿Recuerdan cuando lo gritábamos llenos de fervor, ilusión, pasión y alegría? Fue en el pasaje entre dictadura y democracia y durante el comienzo de la democracia misma. Qué tiempos aquellos. Aunque la sociedad estaba dividida entre peronistas y radicales, nunca esa división llegó al punto de provocar peleas irresolubles en el seno familiar ni se perdieron amigos por esas diferencias. La gente tenía un punto de unión, la felicidad y esperanza por la llegada de la democracia. Había límites que el pueblo no estaba dispuesto a pasar, incluyendo los políticos. Fue así, que durante el cierre de campaña del justicialismo, Lúder (que hasta el momento se perfilaba como el más probable ganador de las elecciones) perdió muchísimos votos por causa de su compañero Herminio Iglesias que tuvo la poco feliz idea de quemar frente a todos un ataúd con la bandera de la UCR, ante la cara de espanto del candidato a Presidente de su propio partido. Pasó hace más de treinta años, pero tengo tan fresco el recuerdo por causa de lo mucho que me impactó, que podría haber sido ayer. 

Como soy una persona con mucha imaginación, no pude evitar extrapolar esa escena y llevarla a la actualidad. Me imaginé a la señora Kirschner y al Presidente Macri haciendo lo mismo. En el primer caso con la bandera de Cambiemos y en el segundo con la bandera kirschnerista. Entonces en mi mente apareció la reacción de la gente, que no habría sido la misma, ni siquiera de estupor. porque en el primer caso no me asombraría en absoluto (Macri tampoco me gusta pero no me parece tan posible que haga algo así). Me imaginé a los partidarios de cada uno aplaudiendo enfervorizados como locos y festejando la «gracia». Y lo digo con tristeza, porque visto desde la distancia, da la sensación que la sociedad argentina se enfermó tanto de odio que es capaz de pasar límites insospechados. Ya nada me asombraría que pudiera pasar a nivel político y social.

Sin embargo no soy una persona derrotista, soy escéptica; pero no pesimista. Por eso me permito ilusionarme que así como en este sentido la sociedad argentina cambió para peor, pueda mejorar algún día recuperando la unidad y el amor por la libertad de pensamiento e ideología. Que el respeto entre todos los bandos gane las calles y que esta extrapolación que pude hacer llegue a ser inimaginable.

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TODO TIENE UN FINAL, TODO TERMINA

26 lunes Jun 2017

Posted by cindyisrael in Vivencias

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Etiquetas

abuelos, aprendizaje, blog, cierre, comienzo, etapa, etapas, experiencia, familia, hijos, ideas, madurez, nietos, opinión, sabiduría, sueños, vida

Todo concluye al fin,

nada puede escapar…

Todo tiene un final, 

todo termina…

Presente de Vox Dei.

    Y sí, en esta vida nada es eterno. Vivimos entre etapas que se cierran y otras que comienzan. Hablando de esto con mi marido el otro día, me comentaba que cuando una etapa termina, da la sensación de que se acaba todo, como que después no hay más nada. Y es cierto. Es una sensación como de vacío, de encontrarse frente a un abismo. En ese momento estamos frente a dos opciones, o nos dejamos caer o aprendemos a volar. Y es que en realidad, aunque lo parezca, no hay tal vacío, no hay abismo. Hay un camino nuevo, diferente, que tendremos que enfrentar, conocer y empezar a transitar. Da miedo, todo lo nuevo da miedo. Aunque lo vivamos como una aventura; lo desconocido, no saber qué vendrá ni cómo, asusta. 

     Que los que estén terminando una etapa sean nuestros hijos, nos duplica todas las sensaciones. Por su futuro, y porque cada etapa que ellos cierran es otra que cerramos nosotros, marcándonos además el paso del tiempo. Y es que «nosotros los de ayer, ya no somos los mismos«. Nos vemos en la situación de querer ser los padres que ellos necesitan en ese momento y en el que viene, queremos darles nuestro apoyo, nuestro aliento, mientras tratamos de adaptarnos a lo nuevo. Y junto con eso, nuestros cambios físicos, hormonales, nuestro mirar diferente que viene de la mano de la madurez. Porque algunas de esas etapas que nuestros hijos cierran, llegan junto con cambios que nos trastornan, sobre todo a las mujeres. Y es difícil, pero no imposible, enfrentarlo todo.

Mi hijo menor terminó hace poco su escolarización. Ya no tengo más hijos en edad escolar. Ahora dejará el nido para empezar un nuevo proyecto en su vida, vendrá a casa cada dos semanas y el nido se va sintiendo vacío cada vez más vertiginosamente. Una persona a la que quiero mucho, me dijo hace unos días: «ahora empieza otra etapa, la de estar solos tu marido y vos. Aprovechen esa independencia, disfrútenla, luego vendrán los nietos y ya no habrá más independencia otra vez». Y no es que ella vea los nietos como un estorbo, en absoluto, los ama muchísimo. Simplemente, es otra etapa de la vida. Y siempre pensé eso mismo. No es que una etapa sea mejor que otra, todas deben ser disfrutadas.

El problema es que cuando al fin nos adaptamos del todo a la etapa transitada, cuando ya nos sentimos totalmente cómodos y felices en ella, se termina y empieza una nueva. Y el proceso debe volver a empezar. Ya lo dijo el Eclesiastés: 

Sale el sol y se pone el sol,
y se apresura a volver al lugar de donde se levanta.
 El viento sopla hacia el sur,
luego gira hacia el norte; y girando sin cesar,
de nuevo vuelve el viento a sus giros.
 Todos los ríos van al mar,
pero el mar no se llena.
Al lugar de donde los ríos vinieron,
allí vuelven para correr de nuevo.

Y es que las etapas son como todo en la vida, como las olas, van y vienen. Unas se rompen contra las rocas y se retiran, mientras otras nuevas olas van llegando. Algunas son parecidas, pero cada ola es distinta a la anterior. Por eso no podemos vivir todo de la misma manera, o no deberíamos. Que cada nuevo ciclo tenga algo distinto al que pasó nos enriquece emocional y espiritualmente. Si sabemos aprovechar cada momento, con cada etapa, iremos adquiriendo un poco más de sabiduría. Por eso a mí no me gusta hablar de vejez, si no de madurez. Porque la fruta madura se cae, pero nosotros no. Aunque nuestro cuerpo nos de señales claras de que esa madurez va dejando en nosotros huellas y marcas. Porque siempre podemos ser un poco más sabios, siempre habrá algo nuevo que aprender. Quienes ya son abuelos, aprenden muchísimo de sus nietos. Y es un ida y vuelta, un yo te enseño y de vos aprendo. Y a los padres también nos pasa, y si encima hemos emigrado a un país con un idioma distinto al nuestro, es aún más claro todo lo que aprendemos de ellos.

Yo estoy en ese momento ahora, en el de transición entre etapas. Dispuesta a enfrentar lo que venga con optimismo e incertidumbre a la vez. Mis hijos ya despliegan sus alas, y nosotros también, de otro modo. Unas alas un poco más pesadas y cansadas que las de ellos, pero que aún cumplen su función. Porque seguimos teniendo proyectos e ideas y los sueños, queridos lectores, son la mejor poción de rejuvenecimiento. Así que, acá mi propuesta para ustedes y para mí: ante cada nueva etapa, renovemos los sueños.

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ESTILO INMIGRANTE

12 viernes May 2017

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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antisemitismo, Argentina, ayuda, Buenos Aires, crisis, familia, inmigrantes, Israel, matrimonio, odio, pareja, solidaridad

    En Israel hay una hermosa costumbre. Cuando alguien cambia sus muebles o sus aparatos electrónicos, saca los anteriores a la calle para que pueda levantarlos aquel a quien les sirva. Hacen lo mismo con ropa, zapatos, bolsos, mochilas y valijas de viaje que ya no usan. Para todo lo relacionado con lo eléctrico hay un código, si ya no tiene arreglo posible se le corta el cable y así todos sabemos que quien debe llevárselo es el basurero. De esta manera, casi todos (pongo el casi por no ser absolutista pero no estoy segura de que no sobre) los que hemos llegado a Israel entre los años 2001 y 2003 empujados por las crisis argentina y uruguaya, nos hemos provisto de todo lo necesario y que nos faltaba. En nuestro caso, por ejemplo, nos abastecimos con: el microondas, la mesa del comedor diario, el escritorio de mi hijo menor y el ténder. Otras cosas, sabiendo que éramos recién llegados y que nos faltaban,  algunos prefirieron avisarnos antes de sacarlas a la calle y dárnoslas a nosotros. Así adquirimos: el modular enorme del living de origen italiano, la cama, el colchón, la cama de mi hijo mayor, la mesita ratona, los sofás y las sillas del comedor diario. Por eso, salvo que alguien haya podido renovar su mobiliario, es normal entrar a la casa de un inmigrante y encontrar variedad de estilos y colores. Creo que podríamos decir que hemos inventado un estilo propio, el estilo inmigrante. La historia que les voy a contar está basada en esto mismo que escribí a modo de preámbulo. Nunca ocurrió y muy probablemente no existan sus protagonistas.

    Filomena no era judía, es más, antes de conocer a su marido que sí lo era, era antisemita. De hecho nunca dejó de serlo y al único judío que no odiaba era a su cónyuge. Jamás soportó estar cerca de su familia política y, con artimañas, logró mantenerlos separados. Pero llegó la crisis del 2001, a él lo despidieron del trabajo y lo que ella ganaba no alcanzaba ni para los fideos diarios del mediodía. Supieron que Israel estaba dando ayudas especiales a los judíos afectados por la crisis y que decidían emigrar a sus tierras. A Filomena la idea no le gustaba ni medio, pero sin dinero ni visa alguna, no iban a llegar muy lejos a ninguna parte, así que no le quedó más remedio que aceptar. Para poder sobrevivir los días previos a viajar, vendieron todo lo que tenían: auto, muebles y hasta el lavarropas que ya tenía sobre él como cuatro arreglos. Llegaron como muchos otros al centro de absorción, que es un lugar donde le dan una vivienda por unos meses hasta que puedan ubicarse y encontrar algo propio. Su marido se adaptó rápidamente y tenía facilidad para aprender idiomas, así que antes de lo esperado había conseguido trabajo y pudieron mudarse. Claro, en el Centro de Absorción estaban equipados con lo que les dan allí, pero eso no se los podían llevar porque debía quedar para los siguientes inmigrantes ¿cómo equipar la nueva vivienda? Un vecino les regaló un colchón que ya no usaba y estaba como nuevo, para que al menos tuvieran dónde acostarse la primer noche. Pronto todos los vecinos se enteraron. Uno les dio la cama, otro les dio un televisor que había sido de su madre ahora fallecida y ya no necesitaba, la del piso de abajo les dio el felpudo de entrada y hasta la conserje les regalo un juego de platos y cubiertos. Compraban la comida del día, hasta que el jefe del esposo renovó su heladera y les dio la que ya no necesitaba. Poco a poco, entre tantos regalos y lo que fueron encontrando, tuvieron una de las casas mejor equipadas del vecindario. Su marido se sentía agradecido y feliz, tenía la esperanza de que Filomena cambiara su posición respecto a los judíos y a Israel luego de haber sido tan bien recibidos. Pero se equivocó. Su mujer armó un blog donde colocaba fotos de Israel y comentaba sobre su experiencia en el país. Él no sabía de dónde su mujer tenía tanto odio y cómo era posible que hasta lo más positivo que les ocurriera, ella lo transformara en algo malo y humillante. Escribió por ejemplo: » nunca imaginé que irnos del país que nos vio nacer fuera para transformar nuestras vidas de manera tan deplorable. Para vivir como una pordiosera, no necesitaba venirme tan lejos de mis seres queridos». Sus «seres queridos» les dieron la espalda cuando no tenían ni para comer, Nadie los acogió en su casa sabiendo que ya no les quedaba dinero para pagar el alquiler y si no hubiera sido por lo rápido que se movió la Agencia Judía, probablemente tendrían que haber ido a vivir abajo de un puente. Pero Filomena no contaba eso. En sus escritos destilaba tanto odio y dolor, que su familia, espantada, empezó a insistir que regresaran. Nada hubiera ella querido más que eso, pero las condiciones no estaban dadas. Mientras tanto, cada día, horadaba el cerebro de su marido para que ahorraran para volver. Cuando lograron, endeudándose, ahorrar un poco de dinero y vendiendo nuevamente todo lo que tenían (y que a ellos se los habían regalado) al fin se salió con la suya. Sin que sus frentes llegaran a marchitarse, volvieron a su Buenos Aires querido. Ninguno de los parientes que les insistió que volvieran los ayudó, sólo la familia de él y dándoles alojamiento en un departamento de un ambiente que tenían vacío, sin amueblar y teniendo que dormir en el piso. Su esposo añora su vida en Israel y cuando lo menciona, ella responde: al menos acá no somos mendigos. Su esposo no aguantó más, se separó y se volvió a Israel. A los pocos meses, Filomena llamaba a su puerta y nunca más volvió a Argentina.

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-Mi Buenos Aires Querido-

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PARASHÁ YITRÓ

18 sábado Feb 2017

Posted by cindyisrael in TORAH

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10 mandamientos, afecto, amor, diez mandamientos, Egipto, familia, ley, limpieza, Madián, Moshé, opinión, parashá, Parashá Yitró, príncipe, prueba, pueblo, pueblo hebreo, pureza, religión, respeto, sacerdote, sencillez, shabat shalom, soberbia, tanaj, temor, TORAH, Yitró

El Tanaj es un libro maravilloso. Sin ser un libro científico, nos enseña muchísimo. Si leemos prestando atención a cada palabra y párrafo, podremos extraer de él enseñanzas para nuestra vida. A través de los mandamientos, a través de los consejos del Rey Salomón, pero también a través de modelos a seguir. Y no es que el Tanaj esté lleno de historias de seres perfectos. Las personas que allí aparecen, cometen errores, tienen que cargar con las consecuencias de sus actos, pero como todos los seres humanos también tienen aciertos. Y las dos cosas, los errores y los aciertos nos son contados, para que de ambos podamos aprender.

     La parashá de ésta semana empieza con algo que quiero destacar. Habla de la relación de Moshé con su suegro. Tratemos de ubicarnos primero en la historia de vida de Moshé. Fue criado en la corte del Faraón, como un príncipe más. Fue elegido por Elohim para liberar al pueblo, dirigirlo por el desierto, llevarlo a la Tierra Prometida y enseñarles cómo Elohim quería que vivieran. Y aún más, hablaba con Elohim como quien habla con un amigo. Incluso se atreve a discutirle. Conoce a Elohim. Si él hubiera querido, hubiera tenido motivos de sobra para ser soberbio.

     Yitró va al encuentro de Moshé. Éste párrafo comienza contándonos que Moshé había despedido a la casa de su suegro a su mujer y sus hijos. Yitró va a su encuentro con ellos, a llevarlos de vuelta. En ninguna parte dice que llegue con reclamos, más bien todo lo contrario. En ésta parte descubrimos el afecto que se tenían. Luego de ponerse al día como cualquiera haría con alguien con quien se reencuentra luego de un tiempo, Yitró observa la manera en que Moshé juzga los asuntos del pueblo. Yitró tiene experiencia, por su edad, y porque era sacerdote de Madián. Él ya ha sido cabeza de un pueblo. Así que le dice a Moshé:

“Así que escucha ahora lo que yo tengo que decir. Yo te daré algún consejo, y Elohim estará contigo. Tú debes representar al pueblo delante de Elohim, y tú debes traer sus casos a Elohim. Tú también debes enseñarles las leyes y las enseñanzas, y mostrarles cómo deben vivir sus vidas y qué trabajo deben hacer.” Exodo 18: 19-20.

     Yitró aconseja a Moshé cómo organizar el sistema de juicios de los asuntos del pueblo, para que Moshé no se sobrecargue. Le ensaña a delegar. Acá Moshé tenía básicamente dos opciones: *podría haberle dicho a su suegro algo así: sí, sí, lo que vos digas. Pero el elegido de Elohim soy yo. A mí Elohim me habla directamente, no necesita emisarios conmigo. Lo que vos decís puede funcionar muy bien para tu pueblo, pero no para este. Además estos tiempos son distintos a los tuyos, es otra época, ahora se usa no delegar. *O la segunda opción, que es lo que hizo en realidad. Escuchó a Yitró hasta el final, consideró el consejo, lo tomó y lo llevó a cabo.

     Para mí es una actitud maravillosa la de los dos. La de Yitró que viendo a su yerno sobrecargándose de trabajo no teme darle un consejo que entiende que necesita. No le da miedo decirle que está haciendo las cosas mal, porque lo hace desde el afecto real que tiene hacia él y desde el reconocimiento de que Elohim está con Moshé y su pueblo. Y la de Moshé, que en ningún momento se muestra soberbio, más bien todo lo contrario y le da a su suegro el respeto y valor que merece. Le demuestra su cariño, lo escucha y toma el consejo. De hecho, pareciera que fue el motivo de la visita (aunque Yitró no lo supiera de antemano), porque luego de esto se vuelve a su pueblo.

     La Parashá sigue. Elohim le pide a Moshé en principio dos cosas: una es que le diga al pueblo que recuerden lo que Elohim hizo por ellos. Acá quiero hacer un paréntesis para hablar desde la experiencia. En mi opinión no se trataba de que Elohim se sacara brillo a si mismo, no lo necesita. Traer a la memoria ese recuerdo ayuda al pueblo. Cuando somos capaces de recordar lo que Elohim ha hecho por cada uno de nosotros en distintos momentos de nuestras vidas, sobrellevamos mejor los momentos duros, porque aumenta nuestra confianza hacia Él. Elohim pacta con el pueblo a través de Moshé y el pueblo acepta el pacto. También leemos sobre el cuidado de Elohim hacia Moshé, que es capaz de dejarse oír por el pueblo cuando le habla para que el pueblo confíe en Moshé. Para poder escuchar a Elohim, el pueblo debió prepararse, tuvieron que limpiarse y no tener relaciones sexuales. Debían estar totalmente limpios ante Él. Elohim estaba dispuesto a dejarse oír por ellos, pero no que lo vieran. Por ese motivo les puso límites que no debían pasar. Y entonces pasó algo maravilloso, Elohim ordenó los famosos diez mandamientos, los mismos en los que se basa el sistema legal de la mayoría de los países. Sin embargo el pueblo tuvo miedo, no querían que les hablaran directamente, temían morir. Moshé los tranquilizó transmitiéndoles los propósitos de Elohim: “«No tengan temor, porque Elohim solamente ha venido para probarlos y hacer que le teman a Él, para que no cometan pecados.»” ¿Lo tomamos para nosotros? Shabat Shalom.

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SOÑAR DESPIERTA

26 jueves Ene 2017

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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abandono, agua, ala, avión, burro, caballo, campo, Ciudad, deshabitada, embajada, español, familia, gallinas, huevos, idioma, leche, mar, nieve, onírico, ovejas, país, patos, playa, presidente, soñar, sueño, vaca, vecinos, volar, zanahoria

Supongo que no soy la única a la que le pasa, en mí es normal, despertarse y seguir el sueño ya despierta. Eso me pasa cuando el sueño es muy interesante, me inquieta o me llama la atención por algún motivo. Pero esta mañana fue distinto. Luego de apagar el despertador, cuando me quité el cobertor de encima, conforme a lo que estaba soñando, en lugar de poner los pies en el suelo salí volando por la ventana cual ave. No fue algo que pude controlar ni decidir. Simplemente ocurrió. No tuve tiempo ni de cambiarme, ni de abrigarme, ni siquiera de ponerme algo en los pies.

     Lo peor de todo, más allá de la incredulidad de estar viviendo semejante situación, es que sufro de vértigo. Así que no es difícil de imaginar cómo me sentía a una altura superior a la de los árboles, sin tener control de la situación, con mareos y náuseas. Esto de volar para mí no tenía nada de poético ni deseable. Jamás viajé en avión justamente por mi miedo a las alturas, nunca subí a un mirador ni escalé montañas. Y heme aquí, nada menos que a mí, volando.

     Pero lo que estaba viviendo no era sino el comienzo de las sorpresas del día. A la par que sentía frío en los pies, visualicé un paisaje muy extraño. Juntos era posible ver: un paraje nevado, al lado de una playa con un mar muy similar al Mediterráneo y un bosque de arrayanes. Pensé que era un buen lugar para aterrizar, sobre todo en la playa. Aunque supuse que dado que estaba al lado de la nieve, el mar estaría sumamente frío. En esas lucubraciones estaba, cuando una fuerza desconocida me impelía hacia el mar con suavidad y delicadeza. Contrario a lo que yo pensaba la temperatura del agua era cálida y con el frío que habían sufrido mis pies, no me daban ganas de salir, aunque sí de recostarme. Empecé a entender como funcionaba todo esto, bastaban mis deseos para cambiar lo que vivía. De repente, la misma fuerza que me había hecho aterrizar, con el mismo cuidado, me empujaba hacia atrás, hasta quedar flotando boca arriba. El sol junto con el mar me proporcionaba el calor buscado. Daban ganas de quedarse ahí para siempre, aunque mi curiosidad era más fuerte y bastó sentirla para moverme hasta la orilla, incorporarme y empezar a caminar sobre la arena. Yo no elegí la dirección, simplemente me dejaba llevar. Pasando por el paisaje nevado llegué a una pequeña ciudad desierta. Todo era moderno, y a la vez estaba abandonado. A pesar de estar ya sintiendo hambre y sed, no me detuve ni un momento, mi intriga era mayor y, sin poder evitarlo, seguí andando. Lo siguiente, para mí era más esperable que todo lo demás, fue llegar al campo. Allí los animales estaban solos. Se abastecían a si mismos. La vaca se ordeñaba sola. Las ovejas se trasquilaban unas a otras. El buey tiraba sólo del carro, las gallinas recogían ellas mismas los huevos y los patos ayudaban con el sembradío ¿Qué habría pasado con los campesinos? Mientras lo pensaba y seguía caminando sin detenerme, un caballo me trajo una zanahoria y un burro un balde con agua fresca. Todo lo consumí sin pararme un instante y dándoles las gracias.

     Pero se ve que no todo estaba supeditado a mis deseos, porque muy a mi pesar y suspirando con desesperación, volví a elevarme muy alto y a volar. En ningún momento retrocedí. Yo pensé que eso significaría que estaría volviendo a casa y me sentí ilusionada. Mas no, en absoluto era la intención de aquello que me manejaba cual títere a su antojo. Para empeorar mi malestar, aumentó mi velocidad. Ésto, más que la continuación de un sueño, se estaba volviendo una verdadera pesadilla. Para mi asombro y sin poder remediarlo, me quedé dormida mientras volaba…

     Cuando desperté, estaba recostada en el ala de un avión. Todos los pasajeros me miraban con incredulidad, si yo misma no entendía, menos ellos ¿cómo había llegado hasta ahí? Note que el avión descendía y aunque en medio de todo eso pareciera aún más extraño, yo pensaba que no tenía cinturón de seguridad que ponerme. Cuando aterrizamos el alboroto fue mayúsculo. Un montón de gente me rodeaba hablándome en un idioma que no entendía. Yo sólo atinaba a llorar con desesperación. Me llevaron a una oficina y alguien me alcanzó un té, unas galletitas y me hicieron gestos de esperar. No fue mucho lo que aguardé mientras me alimentaba. De repente, por la puerta, entró alguien que hablaba y entendía español. El alivio fue tan grande que empecé a llorar otra vez, con ese llanto que sale cuando una descarga tensiones. Me dijo que me tranquilizara, que nadie me acusaba de nada. Que los propios pasajeron comentaban asombrados como había llegado volando hasta el avión. Pobrecita, debía estar muy cansada y por eso me recosté en el ala. Lo único que todos querían saber, era cómo había logrado volar y por qué mi peso no había desnivelado el avión. Empecé a llorar de nuevo, ahora de impotencia, porque no tenía la explicación que me solicitaban y que a mí también me hubiera gustado tener.

     Llamaron a mi embajada, escucharon toda mi explicación sin sentido y, como si aún pudieran haber más sorpresas, lo increíble es que me creyeron. Me consiguieron la habitación de un hotel para descansar y al día siguiente me subieron a un avión rumbo a mi país. Cuando llegué, la prensa a pleno me estaba esperando y un coche presidencial me invitó a subir. El presidente mismo estaba adentro y me agradeció, porque debido a mi aventura, mi país que siempre había sido el último orejón del tarro, era ahora mundialmente famoso y todos querían empezar relaciones comerciales con nosotros. Me dejó en la puerta de mi casa, donde mi familia y los vecinos me estaban esperando, emocionados y preocupados por mí a la vez. Pero entendieron mi cansancio y, acompañándome porque ya estaba muy mareada, me llevaron hasta mi habitación donde volví a dormirme. Pero lo que soñé esta vez, ya no lo recuerdo.

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-Barcelona onírica. Tomada por mí en Barcelona, España en el 2012. © Todos los derechos reservados.-

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NOBLEZA OBLIGA

01 domingo Ene 2017

Posted by cindyisrael in Sin categoría

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año nuevo, amigos, ataques terroristas, blog, borracheras, estambul, familia, felicidad, fuegos artificiales, lectores, mascotas, paz, terrorismo, vida

Aunque yo sea parte de ese grupo de bichos raros que no festejan Año Nuevo, entiendo y acepto que la mayoría lo haga. No entiendo algunas costumbres de estas fiestas, pero que yo llegue a comprenderlas, no va a cambiar nada. Por ejemplo: no entiendo la costumbre de emborracharse hasta perder la conciencia, porque no creo que guarde coherencia con la idea de empezar bien el año, sobre todo porque eso acarrea accidentes, muertes, hospitalizaciones, agresiones con armas, etc. Tampoco entiendo la costumbre de tirar fuegos artificiales ruidosos (en Israel suele hacerse para festejar la Independencia y tampoco me gusta), sabiendo que muchos provocan accidentes graves y trastornos en nuestras mascotas.

Cada comienzo de año suele empezar con recuentos de heridos y muertos. Esta vez, con algo más. En Estambul hubo un ataque terrorista. Guarda coherencia para el cierre de un año que estuvo plagado de ellos. No lo digo en broma, ni estoy siendo despectiva. Lo digo con dolor. 

Sé que todos tenemos la misma esperanza, que en el 2017 pueda haber algo de paz, sin ataques de ningún tipo. Y me sumo a ese ferviente deseo. Sólo que no quiero desearlo para el 2017, me gustaría que siempre fuera así, más allá del calendario, cada año, cada día, cada minuto. Mis buenos deseos para todos, no se limitan a un par de veces al año (cumpleaños y Año Nuevo). Es mi anhelo de corazón cada instante, que todos tengamos paz, felicidad, prosperidad, salud, amor, comprensión, apoyo, un buen hogar.

Por eso, aunque escribo esta nota el primero de enero para que nadie me reclame por su ausencia, les quiero desear hoy y siempre a cada uno de mis lectores, amigos y parientes, una feliz vida.

QUE HOY Y SIEMPRE, CADA UNO DE NOSOTROS, PODAMOS TENER BUENOS PROPÓSITOS PARA NOSOTROS Y LOS DEMÁS. Y QUE SE CUMPLAN. AMÉN.

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-Foto tomada a principios del 2016 en Valencia, España, durante la Mascletá- © Todos los derechos reservados.-

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FELICES DOS AÑOS, FILOIDEAS

26 sábado Nov 2016

Posted by cindyisrael in Notas

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A una semana, agradecimiento, AMIA, aniversario, artículo, asesinados, ataque, ayuda, blog, camino, consuelo, creadora, cultural, cumpleaños, decisión, discriminación, dos años, entradas, es cultural, escritora, explicación, familia, familiares, felicidades, feliz cumpleaños, filoideas, ideas, integración, israelíes, israelíes no cambien, justicia, lectores, libro, misiles, momento, Momento de decisión, muchas gracias, número, No a la discriminación=integración, Notas, opinión, quinto, seguidores, selección, semana, sin explicación, terrorismo, visitantes, visitas

© Todos los derechos reservados.-

Quiero compartir con ustedes mi alegría por haber alcanzado ya los dos años del blog. Y por supuesto, agradecerles a todos mis lectores (especialmente a mis seguidores) por ser tan fieles y haberme acompañado en este camino que espero que sigamos transitando juntos.

Como una manera de festejo, quiero contarles algunos datos del blog:

  • El artículo más leído durante nuestro primer año, el 2014, fue Es Cultural.
  • Uno de los artículos menos leído durante ese mismo año, fue ¡Israelíes, No Cambien!.
  • El artículo más leído durante nuestro segundo año, el 2015, fue Sin Explicación.
  • Uno de los artículos menos leído durante ese mismo año, fue No a la Discriminación = Integración.
  • El artículo más leído durante nuestro tercer año, el 2016, fue hasta el momento: A Una Semana.
  • Uno de los artículos menos leído durante ese mismo año, fue Momento de Decisión.
  • Las etiquetas más buscadas en el blog han sido: Notas- Misiles- Terrorismo- Justicia.
  • Las etiquetas menos buscadas: ataque- AMIA- familiares- asesinados- consuelo.
  • El blog tiene 136 entradas (incluyendo la actual), ha tenido 4449 visitas hasta el momento, 3430 visitantes. Con la ayuda de todos ustedes, lograremos aumentar este número.
  • El día más visitado ha sido el 2 de enero del 2016.
  • El día que recibe más visitas (21%), los lunes. La hora donde recibe más visitas, las 15:00, horario de Israel.
  • El primer artículo publicado en el blog ha sido: Silencio Roto.
  • El último artículo publicado antes que este en el blog ha sido: Buenismo Social.
  • Su creadora y escritora tiene un sueño (entre tantos otros), que para el quinto aniversario al que espero llegar, pueda presentarles un libro con una selección de los artículos más leídos en el blog.

Una vez más, muchas gracias a todos, espero seguir contando con ustedes y felicidades a ustedes también, que cumplen los dos años junto conmigo.

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Foto de la costa mediterránea naharihense, portada de nuestro blog. © Todos los derechos reservados.-

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¿SE ACUERDAN DE CABEZAS?

06 domingo Nov 2016

Posted by cindyisrael in Notas

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asesinatos, atentados, Cabezas, familia, Fiscal Nisman, ideas, injusticia, justicia, Nisman, opinión, sobrevivientes, víctimas

¿Se acuerdan de Cabezas? ¿Y de Nisman? ¿Y de los atentados en la Embajada de Israel y en la AMIA? Tenemos una memoria fechada. Nos acordamos cuando llega la fecha aniversario de cada uno de esos dolores para reclamar justicia ¿y el resto del año?

Cuando asesinaron a Cabezas, el lema NO SE OLVIDEN DE CABEZAS repercutió en cada uno de nosotros, nos enfervorizó y nos tocó profundo. El lema no surgió de la nada, sino del convencimiento y la seguridad de que todos los temas, por duros que sean, se olvidan al cabo de un tiempo determinado, sobre todo, cuando son eclipsados por otros dolores tanto o más duros que el del momento.

Cada uno de los casos mencionados, como muchísimos otros, siguen sin ser clarificados ni haberse hecho justicia. Pero no nos acordamos de reclamar esa justicia cada día, cada semana, sin fecha de calendario.

Seguramente hay quienes no olvidan y siguen esperando justicia a diario. Son las familias y amigos de las víctimas, así como los sobrevivientes. ¿Nos acordamos en todo este tiempo de ellos? Y no hablo de quienes se reúnen en asociaciones ¿Nos preguntamos cómo siguieron con sus vidas después de algo tan doloroso que seguramente volverá a sus mentes en forma recurrente? ¿Si pudimos o podemos hacer algo por ellos?

Hace unos días, una amiga me envió un mensaje de Whatsapp. Se trataba de un video de Nacha Guevara que daba consejos sobre cómo ser feliz. Mucho de lo que dijo es cierto, pero el concepto es errado. Se puede estar feliz, pero ser es otro tema. Habla de una permanencia en ese estado que considero imposible. Para eso deberíamos vivir en una burbuja y ser incapaces de ser empáticos. Para poder ser felices debemos ser capaces de olvidarnos de todos los «Cabezas y Nisman» del país.

Quise escribir esta nota hoy, que no es ninguna fecha determinada, para decir eso, que mi memoria no depende del calendario y que hoy, como muchos otros días, yo sí me acuerdo de Cabezas, de Nisman y de los atentados en la Embajada de Israel y la AMIA. Y ustedes ¿Se acuerdan de Cabezas?

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EN TU CASA O EN LA ESCUELA

04 viernes Nov 2016

Posted by cindyisrael in Notas

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conocimientos, coplillas, docentes, educación, escuela, España, estdios, familia, ideas, opinión, padres, responsabilidades, Rey Salomón, sociedad, Sor Juana Inés de la Cruz, tareas escolares

«Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651 – México, 17 de abril de 1695) fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. » Wikipedia.

     Una de sus obras más famosas, es Coplillas. Allí, con mucha valentía, fervor y acierto (según mi punto de vista, y presten atención a la época en las que fueron escritas), acusa a los hombres por su juicio y trato a las mujeres. Entre sus versos, casi sobre el final dice: «¿Y cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga/ la que peca por la paga/o el que paga por pecar?». Fíjense el año en el que fue escrito. Ya por entonces la sociedad confundía responsabilidades, era hipócrita e injusta. Lo duro de esto, es que nada cambió. Tenemos más tecnología, pero no más sabiduría ni claridad.

     Entre las confusiones graves que siempre existieron, está la de los roles, responsabilidades, lugar y tiempo de la educación escolar y de la casa de los chicos. Los límites no son claros, son difusos y muchas veces se intersecan. Esto lleva a que muchos padres crean que la escuela es responsable de sus hijos y que en la escuela crean que pueden y deben invadir espacios del hogar.

     Hace un par de días, vi una noticia en el informativo español que se relaciona con este tema. Allí contaban que en una de sus provincias habían decidido distribuir diferente los días feriados. La cantidad sería la misma, pero los chicos tendrían una semana de vacaciones por cada dos meses de clases. Habrá quien no esté de acuerdo y, aunque a mí me parece una propuesta interesante que vale la pena probar, no desglosaré ahora esa opinión, para no irme por las ramas. En la nota aclaraban que los chicos tendrían la opción esos días de actividades recreativas, para los casos en que los padres que trabajan, no supieran cómo resolver el problema. Sin embargo, parece que no todos los padres estaban enterados de esa opción o quizá no les gustaba. El tema es que algunos de ellos fueron consultados sobre este asunto y, para mi asombro, una madre respondió: «¿Pero qué se creen, que yo debo hacerme responsable de mis niños?». 

     Aunque esa madre lo verbalizó de una manera brutal, la verdad es que muchos padres consideran que la escuela es un depósito de niños, donde van a dejar a sus hijos y olvidarse de ellos por unas horas. Mi hijo está en el colegio, ellos son responsables de mi hijo mientras esté allí y yo me olvido hasta la hora de salida. Y si me retraso en ir a buscarlo, que aguanten hasta que yo llegue, mientras está en la escuela, ellos son responsables de él. Pues a quienes piensan así, les tengo una mala noticia: aunque sus hijos no estén con ustedes, ustedes siguen siendo responsables de ellos. Por supuesto, durante el horario escolar, la responsabilidad es compartida. No sólo se trata de impartirles materias, también deben velar por la seguridad de los chicos. Pero eso no la libera a usted 100%. 

     Creo que el hecho de que la escuela extienda sus límites fuera de la institución, no ayuda a aclarar funciones y responsabilidades. Así como a ninguna madre se le ocurriría exigirle a la maestra que le de la cena a su hijo, no me parece lógico ni adecuado que se exija a los padres que vigilen que sus hijos hagan tarea escolar o que les manden tarea que los padres obligatoriamente deberán realizar con ellos. El trabajo escolar debe quedar dentro del ámbito escolar. Tareas, estudio, investigación. Cuando el niño vuelve a su casa, es tiempo para otras cosas: descansar, recrearse, compartir tiempo con su familia, jugar con los amigos, hacer deporte, tocar un instrumento, y cualquier otra cosa que los chicos tengan interés de hacer. No estoy de acuerdo con las tareas escolares, como habrán visto, y lo digo siendo docente (aunque actualmente no ejerzo).

     Dice el Eclesiastés, que fue escrito por el sabio Rey de Israel, Salomón, que cada cosa tiene su tiempo bajo el sol, y da algunos ejemplos. Pasa por abrazar y abstenerse de abrazar, por tiempo de guerra y de paz, por tiempo para reír y para llorar. En ese tiempo la educación no era como en la actualidad, sino habría dicho probablemente también: tiempo para estudiar y tiempo para rascarse el ombligo.

     Recuerdo cuando la alumna era yo, maestros y profesores decían que estudiar y hacer tarea era lo único que teníamos que hacer. Me enojaba mucho cuando escuchaba eso, me parecía injusto. Además de las tareas escolares y estudiar para los exámenes, yo amaba patinar, leer, escribir, ir al teatro, jugar con mis vecinas…

     Así como pienso que la escuela debe ser responsable del área de aprendizaje de contenidos y de la manera en que los chicos los adquieran, creo que la escuela debe aprender a respetar el área y los tiempos familiares y personales de los alumnos. También los padres deben entender que sus chicos no van a la escuela a tener algo que hacer y que estén cuidados mientras trabajan. Deben comprender que ellos decidieron tener a sus hijos, ni la directora ni su maestra les pidieron que los tengan. 

     Lo siguiente es más una expresión de deseo, que la convicción de que pudiera pasar. Pero creo que si empezamos por aprender los límites y responsabilidades de la escuela y los padres, si logramos que sean claros y comprensibles, será una buena punta para que en otros temas no menos importantes podamos hacer lo mismo. Es como un efecto dominó, empezamos por algo que ya está puesto a la vista desde hace tiempo, y seguimos por otras cosas, yendo cada vez a mayor. Quizá así pudiéramos lograr (sería maravilloso) que ya no se secuestren jovencitas para trabajar en prostíbulos, ni haya más violencia de género, ni niños mandados a la guerra o a trabajar en minas…

     Como en estos temas, en muchos otros, me pregunto a veces y le presto la pregunta para que usted, querido lector, también se la haga: ¿qué aporto yo para mejorar la sociedad en la que vivo?

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«Cuando el niño vuelve a su casa, es tiempo para otras cosas: descansar, recrearse, compartir tiempo con su familia, jugar con los amigos, hacer deporte, tocar un instrumento, y cualquier otra cosa que los chicos tengan interés de hacer. » © Todos los derechos reservados.-

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PEDIR PERDÓN

11 martes Oct 2016

Posted by cindyisrael in Sin categoría

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alivio, culpa, culpable, disculparse, dolor, familia, formulismos, ideas, iom kipur, lastre, obligación, odio, opinión, paz, pedir perdón, perdón, perdonar, presión, religión, rencor

     Hay dos motivos básicos para pedir perdón: el clásico es por formulismo, por obligación. Por ejemplo: cuando llega Iom Kipur (el Día del Perdón que conmemoran cada año los judíos de todo el mundo), unos días antes y el mismo día, todos se piden perdón unos a otros. Incluso por las dudas. Aunque no haya conciencia de un daño ocasionado, por si lastimamos a alguien sin querer. Es casi automático, llega la fecha indicada y todos corren a disculparse. Otro caso es con los niños. Si uno le hace algo a otro, aunque el menor no entienda que hizo mal, nunca faltará el adulto que lo presione para que pida perdón. Y el nene lo hace. Sin estar convencido ni entender por qué. También a veces, en una resolución judicial, el juez obliga a una disculpa pública. Y el que recibe la orden, también así lo realiza. En todos los casos, la idea y lo que se espera, es evitar el castigo o un castigo mayor si no se obedece.

La otra razón para pedir perdón, es para mí más reconocible, loable y aceptable. Es cuando no hay presión alguna mediante, cuando no depende de una orden o una fecha, se trata ni más ni menos de reconocer que uno está equivocado. Y pedir perdón no es humillante, todo lo contrario. Ni debería generarnos el miedo de que el otro no quiera perdonarnos. Que el otro nos disculpe o no, va más allá de nuestro arrepentimiento. Cuando pedimos perdón con sinceridad, desde lo más profundo de nuestro corazón; le estamos diciendo al otro que reconocemos que nos equivocamos, que entendemos el daño que hicimos, que estamos arrepentidos de verdad. Es decir, que no volveremos a cometer el mismo error o que estamos dispuestos a poner nuestro mayor empeño en evitar lastimarlo nuevamente.

Ahora bien, perdonar es otro tema. No se hace eso para bien del perdonado, sino para uno mismo. Cuando no perdonamos, aquello que nos lastimó se pudre en nuestro interior causándonos más daño y aumentando nuestro rencor, además de magnificar el daño recibido, con lo cual, nos dañamos más a nosotros mismos.

Al momento de pedir perdón generamos un compromiso con el otro, aliviamos nuestra propia carga y la de aquel que dañamos. Aunque nunca podremos, por muy arrepentidos que estemos, deshacer el daño ocasionado. Cuando perdonamos, a veces el perdonado ni siquiera se entera de que hizo algo por lo cual había que perdonarlo. Ese acto es algo personal, que nos libera y evita hacernos más daño. También ayuda a mejorar la relación con el otro.

El dolor, el rencor, la bronca, el odio, son mucho más que sentimientos negativos, son lastres. Como también lo es la culpa. Por eso, mucho mejor que sentirnos culpables y arrastrar ese sentimiento por la vida, es saber frenar a tiempo antes de hacer un daño. Y si no pudimos evitarlo, pedir perdón no sobra, añade paz.

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-Caesarea, Israel. © Todos los derechos reservados.-

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