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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: guerra

CRÓNICA DE UNA EMIGRACIÓN NO ANUNCIADA (2)

05 domingo Jun 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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Etiquetas

aliá, carrito, casa, conteiner, cuarto sellado, guerra, inmigrante, Israel, kibutz, madera, máscaras, mudanza, mueble, olé, sojnut

-CAPÍTULO 2-

EL DURO OFICIO DE SER OLÉ*

     Podría ser positivista y por mostrarme agradecida a todo lo que recibí de ayuda cerrar los ojos a la realidad y contar sólo lo bueno que me tocó vivir como inmigrante. Pero si yo hiciera tal cosa, además de ser una mentirosa, estaría yendo contra el objetivo de estas crónicas, que es que afuera conozcan la realidad de este país y de los inmigrantes desde otro punto de vista y de una manera muy diferente a como se las cuentan. También pretendo que sirva de ayuda a la hora de tomar su decisión a quienes se estén planteando venir. Saber cuál es la parte dura de todo esto les ayudará a reflexionar sobre si están dispuestos a pasar por esas cosas para alcanzar su meta sea esta cual fuere.

     Cuando fuimos a la Sojnut (agencia judía) a organizar nuestra emigración, nadie nos avisó que llegaríamos a una casa de un solo ambiente no mucho más grande que una habitación, para cuatro personas. Como conté en la introducción, al principio estábamos tan cansados y tan contentos por haber llegado que ni nos dimos cuenta. Además, la persona que nos recibió, nos aseguró que sólo sería por una semana. Cuando uno acaba de dejar tantas cosas atrás y está dispuesto a empezar de nuevo ¿qué puede importar soportar vivir hacinados durante siete días? Pero no era verdad. Estuvimos allí casi dos meses.

     Llegamos el 26 de febrero del 2003. Y al mes siguiente estalló la guerra contra Irak. En esa guerra nada teníamos que ver nosotros, pero el gobierno iraquí amenazó con atacar Israel si ellos eran atacados por EEUU. Eso no amedrentó a los norteamericanos. En Israel empezaron los preparativos de prevención. Repartieron las máscaras, plásticos transparentes para cubrir ventanas y todo resquicio por donde pudieran colarse los efluvios de las armas químicas. A toda hora y en varios idiomas nos explicaban el uso de las máscaras, cuando correr a los refugios y como inyectarse el antídoto que venía junto con las máscaras. En las escuelas y jardines de infantes se los enseñaban a los chicos, les hacían practicar el uso de las máscaras y hacían ensayos de correr a los refugios. En la mayoría de las casas tenían que elegir qué ambiente sellar con los plásticos. Para nosotros eso no representaba ninguna dificultad, teníamos que sellar toda la vivienda. Empecé a tener asma a partir de entonces. Durante el tiempo que estuvimos en esa casa, dormimos y vivimos con todo sellado. Como si fuera poco, en esa época estaba lloviendo en Israel lo que había llovido en 20 años. Es decir, que a pesar de estar en un kibutz*, no nos quedaba casi el recurso de estar afuera.

     Aproximadamente dos meses después de nuestra llegada, nos avisaron que tenían una casa de dos ambientes que estaba destinada a unos amigos que eran menos de familia, pero que ellos ya le habían echado el ojo a otra que se estaba por desocupar y la cual preferían esperar. Nos ofrecieron mudarnos allí provisionalmente. No tuvieron que convencernos, sin dudarlo dijimos que sí. Después del tiempo pasado en el mono ambiente, esta casa nos parecía enorme y un palacio. Los chicos dormían en el living y estaba bien equipada con los muebles que nos hacían falta. Hicimos la mudanza con un carrito eléctrico. Y es que no teníamos tanto para llevar, pues aún no había llegado nuestro conteiner. Habremos estado en esta casa unas dos semanas, cuando nos avisaron que la casa de tres ambientes destinada a nosotros ya estaba lista.

     El carrito eléctrico volvió a cumplir la función de camión de mudanzas, nos fuimos a la nueva casa entusiasmados y aliviados… hasta que pusimos el primer pie adentro… Jamás había visto una casa más vacía en toda mi vida, ningún mueble, ni armarios, ni siquiera un mísero agujero en el baño donde apoyar los cepillos de dientes. La desesperación que sentimos no la puedo describir. Mi marido se tiró deprimido en la cama y yo me fui a dar una vuelta para no estallar de la rabia que tenía. El que nos había recibido el primer día era el encargado de los inmigrantes y en las otras dos casas había venido a ver si estábamos bien y contentos, pero por esta no se apareció y no dudábamos de por qué. Cuando me fui temía que viniera y como no quería agredirlo ni verbalmente me fui. Pero no me esperaba lo que pasó, encontrármelo en mi camino. Me preguntó qué tal estábamos y la sangre me comenzó a hervir. Le dije que era una vergüenza, después del hacinamiento con el que nos habían recibido, que nos pasaran a una casa en esas condiciones. Me respondió que después de determinado tiempo ya no les correspondía darnos nada. Le contesté que a nosotros nadie nos avisó de eso y que si lo hubieran hecho podríamos habernos ocupado de buscar todo lo que podía hacernos falta. Me respondió que es igual que cuando se alquila una casa. Le dije que nosotros siempre habíamos alquilado y que en Argentina nunca me ocurrió de mudarme a una casa que no tuviera ni donde apoyar los cepillos de dientes. Me contestó que entonces nos volvamos a Argentina. A partir de ahí vi todo aún más rojo, no recuerdo que le dije, pero seguro que bonito no. Y todo, como es de esperar, en medio de llanto y grito. Y es que cuando se es un inmigrante con poco tiempo, todos los sentimientos están a flor de piel y una está mucho más sensible. Me fui a seguir caminando para no matarlo. Cuando volví a la casa, mi marido me recibió con la pregunta: ¿A qué no sabés quién estuvo aquí? No fue difícil acertar, sabía que luego de mi reacción, el encargado de los inmigrantes también terminaría reaccionando. Había ido a hablar con mi esposo y a decirle que mandaría un carpintero para tomar las medidas del baño y construir allí un pequeño armario.

     La que por unos días fue una heroína para nosotros, fue mi tía que ya se había venido a Israel en octubre del 2002. Ella nos ayudó a organizarnos, a ver todo de otra manera y hasta nos hizo un plano de lo que podríamos hacer cuando llegara el conteiner con las maderas en las que llegaban las cosas. De golpe nos sentimos menos agobiados y más tranquilos, no sé qué habríamos hecho sin ella esos días. Cuando llegaron nuestras cosas pusimos manos a la obra y además de acomodar lo que había llegado, hubo que limpiar la heladera y el lavarropas que llegaron con hongos. Mi esposo utilizó las maderas para hacer un mueble en la cocina que sirviera como mesada y bajo mesada, un armario en nuestra habitación y hasta un escritorio para la computadora (que no lo hizo con las maderas del cajón del conteiner). El día que dejamos el kibutz para mudarnos a la ciudad de Jedera, el encargado de los inmigrantes nos pidió que por favor dejáramos el armario.

     Tuvimos muchas vicisitudes en el kibutz, sería muy largo contar todo. Sólo les diré que lo que más nos afectó aparte del tema de la vivienda, y lo que nos decidió a irnos de allí, fue el tema del transporte. El kibutz estaba anclado en una montaña, a cinco kilómetros de la ruta en camino de subidas y bajadas pronunciadas y a quince kilómetros de la ciudad de Tiberias. Desde donde estábamos podíamos ver el Kineret. Contábamos para entrar y salir con un transporte público y gratuito de la municipalidad que sólo funcionaba en épocas de clases. Si había huelga de maestros (que las hubo), fiestas o vacaciones, no podíamos movernos de dónde estábamos. Sólo había un colectivo de línea en todo el día. Con él entrábamos al kibutz si estábamos en la ciudad o salíamos de él, pero no podíamos hacer ambas cosas. Eso complicó la posibilidad de conseguir trabajo, ya que en la ciudad conocían acerca de esto y nadie quería arriesgarse a contratar a alguien que no sabía si podría llegar a tiempo.

     Recomiendo la vida del kibutz para los que tienen hijos pequeños como nosotros, siempre que esté sobre la ruta o tengan auto para tener independencia de movimiento. El aire libre, la vegetación y la vista, son impagables.

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-Mueble hecho por mi marido con las maderas del conteiner. © Todos los derechos reservados.-

*Olé: inmigrante en Israel.

*Kibutz: granja comunitaria, actualmente funcionan más como barrios cerrados.

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SER FELIZ EN ISRAEL

06 viernes May 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amigos, amor, corrupción, Elohim, España, felicidad, guerra, Israel, israelíes, país, pueblo, seguridad, terrorismo, terroristas

Hay algo, que por algún extraño motivo, olvidé contar en mis bitácoras de viaje por España. Y es raro, porque en su momento me impactó como me divirtió tanto la situación. 

Una pregunta recurrente de muchos españoles que pasaron por la exposición o de gente que hemos conocido en nuestros paseos, era cómo nos sentíamos nosotros viviendo en Israel. Y lo divertido era ver la cara de sorpresa cuando les decíamos que somos felices aquí y que cada día estábamos más seguros de haber tomado la decisión correcta al venirnos a vivir acá. Y ni hablar de las caras cuando contábamos acerca de lo solidarios que son la mayoría de los israelíes y del buen corazón que tienen, aunque exteriormente den otra sensación.

Me acordé de esto al leer una nota acerca de que Israel se ubica en la posición número 11 entre 150 países respecto a en cuál país se es más feliz. Hablaba del asombro de muchos periodistas al respecto y entonces recordé los rostros asombrados que ya mencioné anteriormente.

     En la nota hablaba acerca del valor que aquí se da a la amistad y la familia. Es posible que ese sea un motivo, no lo sé. Lo que sí sé, es que a pesar de que aquí como en cualquier otro país del mundo también hay corrupción, me siento respetada. Me siento segura, siento que me cuidan y que aunque la mayoría de los israelíes estemos endeudados, la falta de dinero no es una limitación para cumplir nuestros sueños. No lo fue para nosotros.

No me veo tan seguido como quisiera con mis amigos y parientes, pero sé que estarán si los necesito, de hecho ya han estado. Supongo que la libertad que vivimos acá, también ayuda a sentirnos felices. Mis hijos van a todos lados solos, hasta tarde, y sin temor de que los asalten para robarles y terminen matándolos. Algunos me hablarán de la guerra. Al menos tenemos refugios. No hay refugio alguno cuando te apuntan con una pistola.

Por eso nos hemos desconcertado tanto con los acuchillamientos. Era algo nuevo, que no sabíamos enfrentar. Sin embargo, incluso ahí podemos ver cómo Elohim* sigue protegiendo a su pueblo. No tengo estadísticas a mano, pero si no me equivoco caen más terroristas por defensa propia que el atacado que sí termina con heridas y a quién no le es fácil retomar su vida normal luego de algo así. Pero creo que es más fácil ser feliz, cuando somos capaces de ver el cuidado de Elohim.

Seguramente no todos los que viven en Israel estarán de acuerdo conmigo en todo. Y eso es otra cosa buena, la capacidad de disentir sin que te maten por ello. No sé si todo lo que escribí anteriormente son los motivos por los cuales somos felices. Lo que sí sé, es que aunque como todo el mundo, no sea feliz en cada minuto de mi vida (todos tenemos altibajos), el balance es positivo y que no me veo viviendo en otro lugar.

Sería ideal identificar qué es lo que realmente nos hace felices, para encontrar algo así como un sistema que sirva a todo el mundo. Mientras tanto, seguiré disfrutando de mi vida aquí, con mi familia y mis amigos, aunque no los vea tan seguido como quisiera.

BAJADA DEL SOL EN CALLE IAFFO

«Pedid por la paz de Jerusalem; sean prosperados los que te aman» Salmo 122: 6

© Todos los derechos reservados.-

*Elohim: D´s en hebreo.

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BER SHEVA ES UN DESFILE

01 lunes Feb 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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atuendos, árabes, beduinos, Ber Sheva, drusos, fotografía, gente, guerra, historia, Israel, judíos, mujeres, musulmanes, Pozo de Abraham, pueblo, ropa típica, terrorismo, terroristas

Hay que tener en cuenta que estuve sólo unas cuantas horas de un único día y que por ende, no conociendo además la zona, me limite a una parte acotada de la ciudad. Sabiendo esto, sabrán que me refiero en todo momento a la experiencia vivida por mí y que bajo ningún concepto es una descripción fidedigna de la vida allí.

Teniendo en cuenta que no conozco la ciudad, los consejos de una amiga que sí reside allá, que ya hubo un atentado en la misma y el motivo específico que me llevó a ella (tomar fotografías nuevas), busqué ser prudente. El día anterior traté de organizar mi viaje. Busqué en Internet qué había y qué me convenía visitar, lo consulté con la amiga antes mencionada, verifiqué que hubiera una manera sencilla de viajar (en mi caso se traduce en tren y tracción a sangre, la de mis dos piernas), revisé horarios del tren, me anoté el recorrido que debía hacer, planeé lo que debía llevar, el horario que necesitaba levantarme y me fui a acostar tranquila pensando en el día siguiente.

El viaje de ida duró tres horas y veinte minutos. Largo, pero bastante soportable teniendo en cuenta la comodidad de los trenes israelíes, al menos hasta que se empieza a llenar de gente y una se pregunta por qué no fue al baño unos minutos antes (levantarse significa perder el asiento). Tratando de contener mi vejiga, aproveché el Wi-Fi del tren que es gratis y traté de distraerme con videos de You Tube. Debo confesar que la necesidad de eliminar líquido no era lo único que me preocupaba. Mi amiga me había explicado que por la zona donde yo quería ir, había muchos musulmanes. Cualquiera que sigue mi blog sabe que estoy lejos de discriminar a nadie. Sé, me consta, que no todos los musulmanes son terroristas. El problema es, que al menos en Israel, todos los terroristas son musulmanes. Y por muy integradora que sea una, es difícil diferenciar sin conocer a alguien cuál es el bueno y cuál el malo. 

Confiando en Elohim* e ilusionada me bajé en la estación dispuesta a correr al baño de damas, en el cual había una larga cola de mujeres esperando el turno con la misma esperanza que yo. Cuando al fin salí, me encontré con que habían dos salidas. Queriendo seguir mis anotaciones, pregunté a un empleado por cuál me convenía ir. Lo recuerdo ahora y me lo imagino como el lobo de Caperucita Roja ¡¡¡NO VAYAS POR AHÍ, ES EL CAMINO MÁS LARGO. YO TE PROPONGO UNO MÁS CORTO!!! Quien asegure que los cuentos infantiles nos dejan alguna enseñanza, nunca se encontraron con un lobo. A pesar de toda mi prudencia decidí hacerle caso para ahorrar tiempo. A los pocos metros ya me estaba arrepintiendo ¿Para qué lado me dijo que estaba el primer semáforo, para la derecha o para la izquierda? Mientras dudaba me encontré con una señora que, cámara en mano, estaba tomando fotos a unas hermosas rosas. Pero era rusa, casi no hablaba hebreo y no sabía dónde quedaba el pozo de Abraham, que es a donde yo pretendía llegar. Varios fueron los preguntados, nulas las respuestas. Hasta que un taxista me dijo que caminara hacia allá y eso hice. Cuando estaba por desesperar, pregunté a alguien que le faltó poco para decirme: HAY QUE SER IDIOTA PARA TENER ENFRENTE LO QUE SE BUSCA, CON UN CARTEL GIGANTE Y PREGUNTARME A MÍ. No me lo dijo, pero seguro que lo pensó y yo queriendo que me trague la tierra. Como la tierra no me tragó, simplemente crucé la ruta (en Israel muchas avenidas son rutas).

Estaba sinceramente ilusionada con sacar fotos a algo que había leído en el Tanaj** tantas veces. Pero me duró poco. No se puede sacar fotos al pozo de Abraham, hay que tramitar cien mil permisos y eso lleva mucho tiempo. La pobre empleada parecía realmente apenada por no poder ayudarme y me acompañó un pequeño tramo para aconsejarme a dónde y por qué camino ir. Le confesé que estaba un poco asustada, que me había impresionado ver a muchas mujeres que llevaban trajes que dejaban libres sólo sus ojos. Son las menos peligrosas, me dijo, son beduinas. 

Sabiendo ya que el riesgo era menor al que parecía, pero sin dejar de lado la prudencia, me encaminé al museo de arte que me había recomendado, mientras hablaba por teléfono con mi amiga que me decía que por ahí había una peatonal muy linda en tanto pasaba al lado de ella. El museo resultó estar cerrado los domingos, así que aproveché que estaba en una calle que me parecía muy pintoresca y me puse a hacer aquello a lo que fui. Asegurándome en todo momento de tener mi espalda cubierta por una pared, un árbol o un poste grueso de electricidad.

Y he aquí, ya casi en el final, lo que motivó el título de esta nota. He visto todos los trajes típicos que existen, creo, dentro de la comunidad árabe. Hermosos vestidos bordados, mujeres con pañuelos en la cabeza, mujeres vestidas completamente de negro que sólo dejaban ver los ojos, mujeres con vestidos negros y pañuelos blancos (creo que son drusas, en Nahariya son mayoría las árabes que se visten así), mujeres con vestidos negros bordados y coloridos pañuelos, mujeres con jeans ajustados y pañuelos que enmarcan la cara. Y también habían judíos religiosos, con poca variedad. Si bien la mayoría los crucé en mi camino, muchos estaban en el mercado; donde un grupo de judíos religiosos rezaban a coro, mientras al lado pasaba una mujer árabe comprando vestida con uno de los atuendos típicos.

Y esa es la maravilla de Israel, un país donde a pesar de guerras y atentados, es posible la convivencia. Como me dijo un árabe que tenía ganas de charla: no hay país como Israel, para ser maravilloso, sólo le falta tener paz.

*Elohim: D´s.

**Tanaj: Antiguo Testamento.

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© Todos los derechos reservados.-

 

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JUSTICIA NO ES IGUAL A ODIO

12 lunes Oct 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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Afganistán, guerra, justicia, manipulación, muerte, odio, paz, periodismo, periodistas, protesta, Siria, soñar, terrorismo, terroristas, Turquía, verdad, vida

Aunque a muchos no nos guste y nos duela, la verdad es que la mayor parte del mundo se posiciona al lado de los terroristas. Cuesta entenderlo, salvo desde el punto de vista de que ninguno ha sido víctima de ellos aún. Lo que me parece más grave y más difícil de comprender es la justificación.

Cuando alguien toma una posición, es esperable que tenga claro sus motivos y hasta deseable que tenga los suficientes conocimientos como para tener una buena base de ellos. No voy a discutir de quién llegó primero, quién tuvo más permanencia y quién considera Tierra Santa a Israel o no. Tampoco discutiré sobre el poco sentido de la lucha por una tierra tan pequeña por parte de quienes tienen mucho más territorio. No entraré en tratar de explicar el poco sentido de que durante años en un montón de países nos decían a los judíos que nos volvamos a Israel de donde ahora nos quieren echar. Porque discutiendo esos puntos, no llegaremos a ningún lado.

Sólo les pido un ejercicio sencillo, simple, al alcance de cualquiera. Lean las noticias. Olvídense de Israel por un rato. Vean lo que pasa en otros países de origen musulmán: Siria, Turquía, Afganistán, etc.  Conflictos en los que Israel no tiene ninguna injerencia. Hermanos matando hermanos, asesinando sin piedad incluso a niños, violentando a quienes intentan manifestar sus ideas pacíficamente pero contrarios al régimen de turno… Por cuál tierra pelean ahí. Qué reclaman por medio de la muerte y el terror.

Algún día el mundo deberá despertar y darse cuenta que a los terroristas no los mueve ninguna idea reivindicativa ni de justicia social, los mueve sólo el odio y la veneración a la muerte. Es el odio por el odio mismo, que a medida que se va poniendo en obra se va retroalimentando. Es un sentimiento ciego, sin medida, sin final. Mientras el mundo siga cerrando los ojos a esta realidad, estará apoyando el terror y la muerte sin pensar que un día se le podría volver en contra.

No apoyen a Israel si eso les genera un conflicto interno y con sus ideales, pero no apoyen la cultura de la muerte y el odio. Elijan la vida, el amor, la verdad y la justicia. No se dejen engañar, no se dobleguen a la manipulación de los medios de (des)información. Anímense a pensar por su cuenta, no se dejen llevar como corderitos. Lean, infórmense, piensen.

     Me gusta soñar y tener esperanza. Por eso, aún espero levantarme un día y leer para la felicidad de todos que no hay más guerra ni atentados en ningún lugar del mundo ¿Alguien quiere acompañarme a soñar?

© Todos los derechos reservados.-

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VIVIR EN ISRAEL

23 domingo Ago 2015

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amar, AMIA, amor, antisemitismo, aprendizaje, Argentina, camino, crecer, discriminación, dolor, drama, emigración, familia, Gaza, guerra, Hamás, hijos, historia, Israel, misiles, seguridad, terrorismo, terroristas, vida

A raíz de algo que pasó ayer, recordé otro suceso que aconteció hace poco más de un año, en la última guerra entre Hamás e Israel. Algunas mujeres, juzgaron a quienes elegimos venir con nuestros hijos a vivir a Israel como si eso nos transformara en las peores madres del mundo. Y me quedó ese recuerdo dando vueltas en la cabeza. No porque les de la razón o me sienta culpable, en absoluto. Estoy convencida de que habernos venido a vivir acá fue una de las mejores decisiones que mi marido y yo hemos tomado como matrimonio. Realizar semejante juicio es cerrar los ojos a la realidad que nos circunda.

Lo que me quedé pensando es en esas personas, si creerán que donde están viviendo es más seguro por no lloverles misiles. Argentina, junto con Australia, son los lugares del mundo más al sur en el mapa, más abajo, sólo la Antártida. Sin embargo hasta allí, hace poco más de 20 años, también llegó el terrorismo. Y no le pasó sólo a los judíos, porque entre los muertos había gente que sólo pasaba por la vereda. Y si hubiera sido sólo a los judíos qué, ¿debo dejar de pertenecer al pueblo hebreo nada más que para no ofender a unos cuántos? El terrorismo se sigue expandiendo a pasos agigantados, hace rato que ya llegó a Europa y el mundo poco a poco va abriendo los ojos. Demasiado lento y tarde para mi gusto, pero lo hace. Ya no hay lugar del mundo seguro. Muchos lo vimos venir y lo venimos anunciando desde hace algunos años. Pero Europa es lenta, como la tortuga sobre la que antaño creían que se sostenía el mundo.

La verdad es que nadie tiene la vida comprada y que nadie se va antes de su tiempo. Hace poco vi en la televisión un video de un accidente. Un auto perdió el control y se metió en un bar justo por la esquina donde había una mesita a la que había un hombre sentado. Lo podría haber hecho añicos. Sin embargo el hombre se levantó entero, asombrado, mirando sin entender lo que acababa de pasar, sin el más mínimo rasguño. Cuando fue la guerra del 2006, como conté en otras ocasiones, fui parte del 75% de la población de Nahariya que se refugió en ciudades más seguras. A los cinco minutos de haber pasado nosotros por cierta esquina, cayó ahí un misil. ¿Por qué no cayó cinco minutos después o nosotros no pasamos cinco minutos antes? Porque no había llegado nuestra hora. Historias de ese tipo hay muchas, durante la guerra; en accidentes aéreos, donde hay gente que se salvó por retrasarse y perder el avión; en las torres gemelas, con gente que ese día no fue a trabajar…

Una de las cosas que aprendí viviendo en Israel, es a no apresurarme al juzgar a otros. Muchas veces me pregunté cómo podía alguien vivir en tal o cual lugar o casarse con tal o cual persona. Sin embargo, no juzgo. Cuando no entiendo algo, pregunto. Voy a quien lo está viviendo en vivo y en directo. Indago, investigo. Es muy fácil caer en el facilismo del juicio, lleva menos tiempo y trabajo, aunque lastima más a otros y a la corta o a la larga, a uno mismo. Israel es mucho más que un país en guerra, es mi lugar en el mundo, donde he logrado cosas en doce años de vivir aquí que no he conseguido en treinta y cinco de vivir en mi país de origen. Amo a este país que me abrió las puertas y los brazos, que me dio la posibilidad de que mis hijos pudieran crecer y desarrollarse sin faltarles nada, que nos cuida, que avanza y cuya gente es franca y sin doblez. No es perfecto, nadie lo es, tiene defectos que a veces nos hace protestar y quejarnos. Pero así como hago con quienes me rodean, prefiero apoyarme en lo positivo y disfrutar tratando de dar lo mejor de mí cada día porque eso me hace feliz. Y es lo que deseo para mis lectores, una larga vida llena de felicidad.

CORAZÓN ISRAELÍ.-

© Todos los derechos reservados.-

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MANIFESTACIÓN URUGUAYA FRENTE A SU EMBAJADA

18 domingo Ene 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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alarma, antisemitismo, embajada de Uruguay, embajada uruguaya, gazatíes, guerra, Hamás, Hertzlía, marcha, mercosur, misiles, Paraguay, paz, protesta, reclamo, uruguay, uruguayos

El viernes 8 de agosto del 2014 a las 11 de la mañana, se reunieron frente a la embajada de Uruguay alrededor de un centenar de uruguayos que viven en Israel. El objetivo de esta convocatoria fue protestar por el documento firmado por el presidente uruguayo José Mujica Cordano en el marco de las reuniones del Mercosur tratando a Israel de genocida que también han firmado los otros presidentes que formaron parte con excepción de Paraguay, que ante su sola mención mereció los aplausos de la concurrencia. También se manifestaron en contra del antisemitismo creciente en su país de origen, apoyando a los judíos que viven allí y a favor de la paz tanto para israelíes como gazatíes. Llamándose en medio de la convocatoria a un minuto de silencio por todas las víctimas sin ningún tipo de discriminación. El acto terminó con la entonación de los himnos de Uruguay y de Israel. También hizo acto de presencia el señor Embajador de Uruguay en Israel, Bernardo Greiver, a quien se le entregó una carta dirigida al Presidente Mujica.
En el acto se leyó la misiva, que formó parte de uno de los tres discursos pronunciados a cargo de: Mauricio Slivinsky (ideólogo y promotor de la manifestación, con apoyo de otros presentes), Mauricio Kruchik y Jana Beris (actual directora tras el fallecimiento de su padre, José Jerosolinsky, del Semanario Hebreo de Uruguay).
Dentro de los conceptos vertidos, se habló de sentirse doloridos y defraudados por el gobierno uruguayo. Uruguay es casi para ellos un país desconocido por causa del antisemitismo, no es el mismo país que dejaron. También se mencionó que la situación actual entre Israel y Hamás cobró en Uruguay importancia como si fuera un tema crucial de Estado. Comunicaron a familiares y amigos que viven allí que no están solos, los uruguayos de Israel están con ellos. Parte de las palabras de Jana,fue la lectura de una carta escrita por un armenio uruguayo que no está de acuerdo con que se considere genocida a Israel. Y no olvidaron mencionar que los presentes nacieron en Uruguay y son Uruguay.
La marcha se desarrolló en perfecta calma. Dentro de los carteles que se llevaron, decidieron no levantar en medio del acto, uno de los que hacía política respecto a Uruguay y que podía generar incomodidad frente al Embajador y algunos de los presentes. He agregado como parte del álbum de fotos dicho cartel que fotografié antes de comenzado el acto para que fuera del contexto de la marcha, permitir democráticamente que un ciudadano exprese su opinión. Pero dejando claro que no representa a todos los presentes.
Un dato a tener en cuenta, fue que ese mismo día a las 8 de la mañana, se había terminado la tregua de 72 horas pactada entre Israel y Hamás quienes cumplieron su amenaza de reiniciar la andanada de misiles. Mientras viajaba en el tren, supe que habían lanzado 10 misiles, al llegar a Hertzlía ya eran 13. Sin embargo ninguno de ellos llegó a la ciudad y el acto pudo desarrollarse sin alarma alguna.

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© Todos los derechos reservados.-

Álbum de fotos de la manifestación

11 de agosto del 2014

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LA PSIQUIS NO SANGRA

28 viernes Nov 2014

Posted by cindyisrael in Notas

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guerra, Hamás, heridas, heridos, Israel, israelíes, psiquis, sur de Israel, terrorismo, terroristas

     Ni el alma ni la psiquis sangran. Sus heridas no son visibles a simple vista ni fotografiables. Por eso, cuando alguien acusa a Israel de reacción desmedida comparando muertos y heridos en Gaza y en Israel, son injustos.

     Los habitantes del sur israelí, hace catorce años (sí, no un mes o dos como muchos creen) que vienen recibiendo misiles y soportando una vida de alarmas y estrés que ninguna persona normal en ninguna parte del mundo soportaría ni aceptaría sin exigir a su gobierno una acción inmediata de defensa de su salud, su vida y su integridad. Catorce años es mucho tiempo de sobrellevar una situación tan dura, de correr a los refugios, de temer que un día no lleguen a tiempo para resguardarse, de sentir angustia cuando tus hijos no están en casa, de no hacer vida al aire libre porque no es seguro, de interrumpir las clases porque hay que protegerse. Son años de no vivir la infancia como cualquier chico, de no jugar en un parque ni en la calle, de no salir con los amiguitos, de no entender por qué del otro lado de la frontera hay gente que ni siquiera duerme porque busca matarme. Son años de no tener palabras suficientes para explicar a tus hijos el odio irracional y encontrar en medio de la angustia la manera de evitar que tus hijos terminen odiando. Son años de alimentar en medio del alma la furia y el dolor, el deseo de no tener adelante a quien quiere matar a tus niños, porque sabés lo que serías capaz de hacer. Años que entre corrida y corrida, entre misil y misil se esfuerzan en seguir con sus vidas lo más normalmente posible: trabajando, estudiando, edificando, creando, investigando, amando pese a todo y a todos.

      Varios habitantes del sur se instalaron con carpas frente a la casa de Netaniahu. Hay quienes creen que no es el momento adecuado para reclamos ni enfrentamientos. Pero cómo podemos decirles a quienes ya están hartos de vivir así que no reclamen lo que con justicia tienen derecho a reclamar: una vida tranquila, de paz. Sé que no es fácil ser gobernante de una nación, menos aún ha de serlo de una que está en guerra constante, teniendo que justificar su derecho a existir contra todo sentido y normalidad (porque asombra que sea necesaria dicha justificación). Pero más difícil debe ser vivir bajo constantes ataques y ver que el mundo que suele hacer marchas a  favor de los palestinos, no reclamen lo más mínimo por ello. Y más difícil debe ser ver que tu gobierno tarda tanto en reaccionar y sentir que te da la espalda, sea o no verdad. Si no reclaman sus derechos cuando están hartos, agotados, sus economías quebradas… ¿cuándo lo harán? ¿Cuando ya sea demasiado tarde y la cúpula de hierro sea insuficiente?

     Sin duda es un momento para estar unidos. Pero eso no significa darles a los residentes del sur una palmadita en la espalda y decirles: lo siento mucho, voy a rezar por vos, cuidate. Estar unidos significa respetarlos, entenderlos, apoyarlos y apuntalarlos en todo lo que de nosotros dependa. Y si sienten la necesidad de reclamar ahora y no mañana, levantemos nuestras voces con ellos. Que sepan que no están solos, que cuentan con nosotros, que no es ningún disparate desear vivir con libertad, paz y tranquilidad. Que ellos y sus hijos no son menos valiosos que las víctimas civiles palestinas. La única diferencia entre unos y otros, es que en el caso de los palestinos su dolor se puede fotografiar.

3

-Muro de los lamentos del lado de los hombres, Jerusalem, Israel. © Todos los derechos reservados.-

24 de agosto de 2014

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BASTA YA

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Notas

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antisemitismo, bombas, Gaza, guerra, Israel, misiles, odio, opinión, paz, solución

¡¡¡Basta ya!!! Y no hablo sólo de la guerra, también eso me gustaría que termine cuanto antes, con la seguridad de una paz definitiva para todos. Pero las bombas, los misiles, las granadas de morteros, no son los únicos con capacidad destructiva. Hay palabras que hieren y matan aún más.

     Quién en estos días no ha tenido que sufrir a una manga de energúmenos desinformados y llenos de odio citando panfletos y expresando diatribas que nada aportan con el único objeto de lastimar a otros, como si con la guerra no tuviéramos bastante. 

      He tenido que leer a gente asegurando que la guerra no es la solución, que tienen que haber caminos más pacíficos. Como si Israel quisiera la guerra y no hubiera ya intentado todo por la paz, hasta entregar Gaza por completo en el 2005. Pero si son tan genios y la tienen tan clara y de verdad desean la paz ¿Por qué no colaboran con su genialidad y envían esas ideas brillantes a nuestros líderes? Así ayudarían más que diciendo palabras huecas.

     Hemos leído también, desde que Israel entró a Gaza, cantidad de gente lamentándose de las víctimas gazatíes, negándose a entender que son víctimas de su propio gobierno y elevando su voz para que Israel se retire de Gaza, hablando de su amor por el pueblo gazatí. Me parece genial, pero a la distancia es muy fácil amar y dolerse. Todos ustedes que son gente de tan buen corazón, basta de palabras y a demostrarlo con hechos como voluntarios en Gaza. Que a lo lejos es facilísimo ser amoroso.

     Voces pidiendo la paz por todo el mundo, gritando contra Israel como si nosotros no la quisiéramos. Muy bien, valientes y aguerridos mensajeros de la paz, a gritar eso mismo en Ashdod, Ashkelon, Sdrot, Eshkol y Beer Sheva, también pueden hacerlo dentro de Gaza. Que las palabras se las lleva el viento y si gritan a la distancia, acá no llegan.

     A cientos y miles de kilómetros es tan fácil escribir y manifestarse contra lo que no se entiende ni se conoce… Ayer, muchachos de 18 y 19 años fallecieron por querer evitar una masacre, atajando a un grupo de terroristas que salían de un túnel para cometer un asesinato en masa en la comunidad residencial de Nahal Oz. Son héroes, muchachitos jóvenes que dieron su vida para salvar la de otros y me niego a dejar ni permitir que nadie ensucie su memoria ni se atreva a juzgar a sus familias que bastante dolor deben sentir ya. Todo Israel está de duelo hoy, yo creo que todos lloramos. Porque  en Israel no hacemos un culto de la muerte, amamos y respetamos la vida.

     Vaya en esta humilde y totalmente emotiva nota, me hago cargo, todo mi amor y apoyo a la familia de los caídos. Mi agradecimiento y apoyo a nuestros soldados que buscan defendernos y cuidarnos. Elohim los proteja.

AL VUELO.-

© Todos los derechos reservados.-

29 de julio de 2014

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EJERCITEMOS LA EMPATÍA

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Notas

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empatía, escudos humanos, Gaza, gazatíes, guerra, Hamás, Israel, israelíes, terrorismo, terroristas

    Voy a proponerle un ejercicio, le quiero pedir que por un momento se tome usted el trabajo de ejercitar la empatía. De ambos lados, no sólo hacia los israelíes. Muchos ya la han tenido hacia los gazatíes, pero de manera errada. Para poder ser empáticos, lo primero que necesitamos es información. Necesitamos mínimamente saber qué le pasa, qué vive esa persona o grupo de personas, si no nos equivocaremos gravemente en la comprensión de la realidad.

     Seamos empáticos con los gazatíes primero:

imagínese usted que es un gazatí, está por ejemplo alrededor de la mesa con su familia desayunando tranquilamente. Vive usted al lado de una mezquita donde Hamás guarda armamento y desde donde se han disparado misiles hacia Israel. Cada día usted le ruega a Alah que Israel no lo descubra. Pero esa vez lo ha hecho. Les avisa a usted y su familia que tienen 10 minutos para refugiarse antes de atacar la mezquita. También avisa en la mezquita, pero ahora nos concentraremos en usted. El tiempo dado es suficiente para que puedan llevarse algo de lo que estaban comiendo, agarrar algo de ropa y retirarse todos del lugar. Es probable que usted piense que no es cierto. Pues le cuento que yo vivo en la ciudad de Nahariya, donde no tenemos nada de tiempo, ni siquiera los 15 segundos que tienen los ciudadanos de Sderot. Sin embargo, esa nada me ha alcanzado para agarrar a mi gata y bajarla al refugio. Cuando en el 2006 no teníamos a la gata, nos dio incluso tiempo a bajar sillas y agua ¡Imagínese usted lo que no podríamos habernos provisto con 10 minutos de tiempo! Y conste que estoy en un primer piso por escalera y que el refugio se encuentra en el subsuelo, es decir, debo bajar dos pisos. Esto se lo cuento como referencia, pero sigamos con usted siendo un gazatí que debe refugiarse. Usted, decía, se provee de algunas cosas y sale corriendo de su casa con sus hijos y su cónyuge. Incluso podemos ponernos en lo peor, e imaginar que usted se maneja en silla de ruedas, incluso así usted tiene el tiempo suficiente para salir del lugar y buscar un refugio seguro. Pero cuando intentan hacerlo, hay gente del Hamás que se los impide, le hace saber que si intentan refugiarse, ellos lo matarán y también a su familia. Usted sabe que sólo tiene dos opciones: o intentar refugiarse sabiendo que va a una muerte segura, o dejarse usar como escudo humano, quizá Israel antes de atacar llegue a visualizarlos y se abstenga, pudiendo usted salvar su vida y la de su familia. Con esa esperanza y el terror corriendo por todas sus venas al mismo tiempo, usted se deja usar como escudo humano.

     ¿Pudo usted con esa descripción entender la realidad de esa pobre gente? Usted ya ha sentido lástima por ellos muchas veces, sobre todo cuando le muestran fotos (aunque ni correspondan a Gaza o sean trucadas, no importa, usted las cree) de gente muerta, mutilada y/o quemada. Nunca se planteó si esa gente murió por fuego israelí o como reprimenda de Hamás por haber intentado salvar la vida, nunca entendió el drama real de esa gente. Ahora ya tiene usted más armas para sentir un dolor verdadero y no impuesto por los terroristas de Hamás.

     Pero las cosas justas, si buscamos la empatía con la pobre gente de Gaza, busquémosla también con los israelíes. En este caso les voy a hablar de diversos casos que conozco y un par (los últimos dos) que no me he enterado que haya pasado, pero es más que probable que sí. En cada caso, lo pondré a usted como si fuera el protagonista, así como lo hicimos en Gaza. Pero debe quedarle algo claro antes de empezar. En las ciudades de Israel, el tiempo para refugiarse varía entre nada (la ciudad donde vivo) y un minuto y medio. En ningún caso hay diez minutos. Otra cosa que debe tener en cuenta: los lugares para resguardarse son: refugios ubicados en los subsuelos de algunos edificios y algunos públicos en la calle (que no hay por todos lados), una habitación de seguridad que hay en algunas viviendas; y en algunos casos, las escaleras del edificio, pues no hay ninguna de las otras dos cosas. En Israel los misiles son lanzados sin aviso previo de Hamás, es el propio gobierno de Israel quien se ha ocupado de nuestra protección y en cada ciudad donde van a caer los misiles suena la alarma avisándonos para que nos refugiemos. Si estamos en la calle o en la ruta y no hay dónde refugiarse, deberá usted tirarse al suelo y cubrirse la cabeza con las manos. Con esta información adicional y necesaria, ya puede usted comenzar el ejercicio empático.

     Caso 1:

usted es la mamá de dos bebés. Está en su casa sola la mayor parte del tiempo porque su marido trabaja. La alarma suena varias veces al día y en la mayoría de esas ocasiones es cuando usted está sola con sus hijos. Como son bebés no se mueven por si mismos y usted no tiene refugio. Debe agarrar a sus bebés y bajar las escaleras con ambos para protegerse y protegerlos, con el terror en el cuerpo de no hacer a tiempo y de que las escaleras no sean suficiente refugio. Pero lo hace. Como los misiles sobre su ciudad son constantes, sus nervios son puestos a prueba todo el tiempo, le cuesta mantenerse tranquila, pero por sus bebés debe usted hacer el esfuerzo y traga todos sus nervios. Eso va minando su resistencia. A veces las alarmas son tan seguidas, que usted no tiene tiempo ni de cambiarles los pañales o alimentar a sus bebés.

     Caso 2:

usted trabaja en una escuela para chicos con parálisis cerebral. Cuando suena la alarma, no tiene tiempo de ayudar a todos los chicos a llegar a los refugios, así que algunos de ellos deben estar metidos en él muchas horas. Uno de los días en que la escuela está funcionando a pleno, suena la alarma, se refugian y escuchan el bombazo muy fuerte y cercano. Ha caído un misil en el patio de la escuela. Usted, angustiada y asustada pero tratando de disimular para no trasmitirle eso a sus alumnos, da gracias que desde el comienzo de todo esto estuviera prohibido que los chicos jueguen en el exterior. Gracias a ello no hay víctimas que lamentar.

     Caso 3:

su hijo de quince años salió de casa con unos amigos para comprarle el regalo a otro que cumple años. Hace ya varios minutos de eso y su hijo ya debe estar a bastante distancia de su casa. Suena la alarma, usted baja al refugio con su gata en brazos que le clava las uñas y tiembla asustada porque no entiende lo que pasa y su otro hijo mayor. Su esposo está viajando en un autobús para volver a su hogar. En el refugio no para de llorar, angustiada pensando en su hijo menor. Intenta comunicarse, pero no lo consigue. Cuando al final lo logra y se entera que su hijo logró refugiarse a tiempo con sus amigos, le pide que pasado el tiempo prudencial vuelva a casa de inmediato y que pueden venir todos si quieren. Usted calcula cuándo deben llegar, pero es el tiempo y aún no lo han hecho. Intenta comunicarse y no lo consigue. Usted no logra dejar la angustia de lado hasta que su hijo atraviesa la puerta. Desde ese día, usted tratará de que no ande su hijo más sólo en la calle, vive con un miedo constante.

    Caso 4:

usted es madre de un bebito. Como es obvio, usted no puede dejar a su hijo sólo en casa. Trata de salir lo menos posible, ya no  lo lleva ni a tomar sol al parque (allí no hay refugio). Pero a veces no le queda más remedio que salir, debe hacer compras. Usted utiliza el auto, no tiene ningún almacen o supermercado cerca y quiere hacer rápido para volver a la seguridad de su hogar cuanto antes. Coloca a su bebé en la sillita correspondiente con todos los seguros en los asientos traseros del auto. Usted sube a su asiento y respetando las leyes israelíes se pone el cinturón de seguridad (acá no existe que alguien no lo use). Mientras va usted manejando, suena la alarma. Usted debe sacarse el cinturón, bajar del auto, abrir la puerta trasera, quitar los seguros de la sillita de su bebé, agarrarlo a él y tirarse al piso con su hijo para protegerse ambos. Naturalmente, usted no podrá proteger su cabeza como indica Defensa Civil, pues tiene sus manos ocupadas en proteger a su bebito.

     Caso 5:

cae un misil en la ciudad, en una zona dénsamente poblada. Varias esquirlas caen cerca del jardín de infantes de su hijo, quien ha escuchado la exploción muy cerca y las ha visto al salir del jardín (es inevitable). El niño queda profundamente impresionado. Ese día busca constantemente su compañía y por la noche no puede dormir. La llama varias veces durante la noche y le pide que lo abrace. Usted se pregunta angustiada si alguna vez su hijo logrará superar ese trauma.

     Caso 6:

usted es el miembro de una familia de bajos recursos y vive en una vivienda a la que no ha podido hacerle arreglos desde hace mucho tiempo, por lo cual se ha vuelto hasta algo precaria. Usted ese día ha salido de su casa. Cuando llega a ella luego de haber escuchado un fuerte bum, se encuentra que de su vivienda sólo quedan escombros, su mujer está siendo llevada al hospital por tener algunas heridas, usted entra en estado de shock y deben también atenderlo. Usted lo perdió todo, su vida y la de su mujer es lo único que a usted le queda en este momento.

     Caso 7:

usted es parapléjico. Se mueve con independencia en general para todos lados, gracias a una silla eléctrica. Usted trabaja en una fábrica vigilando a los empleados y vuelve a su casa tras varias horas de trabajo. En su casa no hay nadie para ayudarlo a subir a su hogar y debe quedarse dando vueltas por la calle hasta que alguien de su familia llegue para poder ayudarlo. Mientras usted pasea con su silla, suena la alarma. Usted está en la calle, no tiene dónde refugiarse ni puede tirarse al piso como indica Defensa Civil. Siente terror y escucha el bum.

     Caso 8:

usted es sordo. Vive sólo en su casa. Tiene habitación de seguridad. Pero usted no escucha la alarma cuando suena, por ende no se refugia ¡¡¡BUM!!! Ya es tarde para que alguien le avise.

     Cualquiera de estos ocho casos podría haber tenido un desenlace fatal, trágico y horroroso, pues los misiles no son cañitas voladoras. Pero además de contar con la ya famosa cúpula de hierro, tenemos a Elohim que tiene misericordia de nosotros y nos protege. Y quiera Él seguir haciéndolo. Yo soy la del caso 3. Nahariya, la ciudad donde vivo, fue una de las ciudades más atacadas durante la guerra del 2006 contra Hizbolla. Entre las 6: 30 de la mañana y las 15: 30 aproximadamente durante el primer día, hemos bajado al refugio unas tres o cuatro veces. La última vez de ese día fuimos los únicos, porque todos los habitantes de mi edificio ya se habían ido a ciudades más seguras. No quisimos quedarnos solos, nosotros también nos fuimos. Cuando pasado todo volvimos a nuestra casa, la visión era desoladora. A la vuelta de casa, unas dos cuadras más o menos, la calle estaba llena de agujeros redondos correspondientes a los balines que les ponen dentro a los misiles para que al explotar salgan disparados con fuerza hacia todos lados y hagan el mayor daño posible. En esa misma esquina, la torre de electricidad se había incendiado y estaba totalmente quemada, un departamento cuya ventana daba hacia esa torre había recibido el impacto del misil y la verdulería que estaba abajo había quedado destruída. En esa misma calle había un agujero enorme provocado por un misil que había caído allí. A la vuelta de mi casa, un edificio tenía una de las paredes llena de los mismos agujeritos que vi en la calle y frente a él y en su propio terreno, un hueco enorme provocado por el misil. A medida que nos acercábamos a casa y luego de haber visto más desastres, mi corazón estaba como apretado, sin saber qué me iba a encontrar al llegar. Cuando íbamos llegando todo parecía estar bien y respiré aliviada. Pero al entrar a casa di gracias a Elohim por habernos podido ir a tiempo. Uno de los tres ventanales del living, se había roto por efecto de la onda expansiva y el piso y mis plantas estaban llenos de vidrios. Seguí adentrándome en casa. La onda expansiva había afectado también una de las ventanas del cuarto de mi hijo menor. Toda su cama y el suelo estaban llenos de vidrios. Me espanté ante la sola idea de que eso hubiera podido ocurrir mientras mi hijo estuviera durmiendo. Diez días estuve barriendo los vidrios, no lograba sacarlos del todo, siempre aparecían más.

     En esta ocasión, sólo tres alarmas sonaron en Nahariya. Cualquier sonido similar a una alarma hace que mi corazón se paralice por unos segundos. No me es difícil imaginar la situación de quienes viven constantemente, varias veces por día (incluso de madrugada) y desde hace meses esa situación. La pregunta del millón es si usted sí puede.

NETA.-

© Todos los derechos reservados.-

26 de julio de 2014

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APOYEMOS A GAZA

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Notas

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defensa, exigencia, Gaza, gazatíes, gobernantes, guerra, Hamás, Israel, medios de comunicación, mentira, ONU, opinión, reclamo, secuestrados, soldados, terrorismo, terroristas, verdad

    A usted le duelen los muertos civiles de Gaza, a mí también. Y cuando son niños y jóvenes duelen mucho más. A usted le asombrará que empiece con semejante declaración alguien que apoya abiertamente la incursión del ejército israelí en dicha zona. Y eso que también me duelen, muchísimo, los jóvenes israelíes que han muerto por defendernos a nosotros. Más se asombrará cuando le diga que ese abierto apoyo es justamente porque además de ser defendidos nosotros, me interesa que salvemos TODOS a la población gazatí. 

     Paso a explicar mi punto de vista: usted se acuerda de los gazatíes, cuando Israel, cansado de recibir misiles responde. Pero no se acuerda el resto del año que en Gaza viven seres humanos. Estas personas utilizadas vilmente por Hamás y el mundo con fines propagandísticos en contra de Israel, ven mermados sus derechos todo el tiempo, toda su vida. Son humillados por los terroristas continuamente, los tienen sumidos en la pobreza mientras ellos se llenan los bolsillos. Ponen a los niños en donde disparan los misiles, esconden sus armas en las escuelas, los hospitales y las mezquitas. Arman a los niños para cometer atentados. Utilizan el material de construcción que se les envía para crear túneles donde guardan armas, realizan contrabando, esconden a quienes secuestran y se refugian los jefes de Hamás mientras mandan a la población a proteger las armas.

     Usted dice horrorizarse por estos chicos, por toda esa gente. Pues voy a decirle algo que no le va a gustar nada: USTED ES UN MENTIROSO. Porque si a usted en verdad le importara esa gente, exigiría a la ONU y a los gobernantes de todas las naciones a accionar en contra de Hamás, exigir que sean desarmados y que abandonen la región. Pero usted en cambio ataca a Israel porque defiende a su población y al hacerlo, usted se hace cómplice de Hamás.

     Ahora quizá usted esté lanzando toda clase de improperios sobre mi persona, como si de esa manera pudiera usted aliviar su conciencia. Pero si de verdad usted quiere hacerlo y demostrarme que estoy equivocada y que su interés y preocupación por los gazatíes es real, entonces haga oír su voz bien fuerte y grite conmigo: 

                                                       ¡¡¡FUERA HAMÁS DE GAZA!!!

NEGED TERRORISMO.-

© Todos los derechos reservados.-

23 de julio de 2014

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