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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: familia

Mi sobrino menor sobrevivió a ese ataque

31 miércoles Ene 2024

Posted by cindyisrael in Notas

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7 de octubre, amor, apoyo, atacados, ataque sorpresa, bases, Beersheva, familia, familias, festival, guerra, hospital Soroca, injusticia, Israel, jóvenes, justicia, kibutzim, sábado, señalamiento, secuestrados, shabat, sobrevivientes, soldados, tanques, terrorismo, terroristas, verdad

Contexto: aunque lo que voy a contar lo sabe la mayoría de la gente, es necesario que vuelva a ello para tener un punto de partida adecuado para lo que realmente quiero contarles en esta nota. No es fácil para mí, es algo que tengo guardado desde hace ya casi cuatro meses y que no podía contar por diversos motivos que ahora no vienen al caso. El 07 de octubre del 2023 era sábado, día de descanso en el calendario judío y en Israel. Además era la fiesta de Simjah Torah, una festividad en la que se celebra el fin de la lectura anual de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento y que viene después de la fiesta de Sucot (fiesta de las cabañas o de los tabernáculos). Por ese motivo había un festival de música por la paz en el sur de Israel al que asistieron muchísimos jóvenes y la mayoría de las familias, temprano por la mañana, dormían. Esos jóvenes y las casas de lo kibutzim próximos a Gaza fueron atacados por sorpresa. No voy a detallar acá las cruentas barbaridades cometidas por los terroristas. Montones de videos y relatos fueron distribuidos por las redes sociales y los diversos medios de comunicación. Quienes deseen más detalles hay muchos sitios que consultar.

Tras el terrible ataque, mucha gente se preguntaba con enojo por qué los soldados no fueron a ayudarlos. Sobrevivientes y gente dolida que se había enterado de lo ocurrido acusaba a nuestros soldados de no haber acudido a la llamada de auxilio a tiempo y haber tardado horas. Yo leía y escuchaba esos reclamos con horror porque ya tenía algo de información y por seguridad, por no estar autorizada por la persona de la cual contaré a continuación y mi ánimo de protegerlo me callaba y no conté lo que sabía. Lo peor es que ninguna de esas personas obtuvo respuestas a sus preguntas. Hoy intentaré responderles.

Mientras los jóvenes del festival y los residentes de los kibutzim eran bestialmente atacados, también lo fueron nuestros soldados en sus bases. Estuvieron muchas horas batallando, hasta la noche. No podían acudir a ayudar a otros porque estaban tratando de evitar que los secuestraran y/o asesinaran, algo que lamentablemente algunos no pudieron lograr. Tengo que dar las gracias que mi sobrino menor sobrevivió a ese ataque. Él estaba en ese momento haciendo el servicio militar obligatorio en el sur en la sección de tanques. Mi hermana, su madre, me contó que dentro del tanque él (que en unos días cumplirá 20 años) y sus compañeros decían que sabían que iban a morir pero que lucharían hasta el final. Que diga eso alguien tan joven me rompe el corazón. Y ellos estaban en su base tranquilamente, no estaban en medio de ninguna guerra. No quiero entrar en detalles terribles, ojalá algún día pueda hacerle una entrevista, subirla al blog y que ustedes se enteren de manera directa. Pero lo que sé lo sé mayormente a través de mi hermana y no quiero terminar deformando la información como suele ocurrir en el teléfono roto. Lo que sí puedo contarles es que a medida que iba escuchando su relato, en mi mente se venían imágenes como las de esas películas en las que el muchachito es atacado desde distintos ángulos por distintas personas y de distintas maneras y no sólo sale ileso sino que además logra vencer a algunos de sus enemigos. Entonces pensamos: es imposible, no pueden esperar que nos creamos eso. Bueno, dolorosamente, la realidad superó a la ficción. Me imaginaba a mi sobrino como un joven Rambo.

Para mí lo más importante es que entiendan que nuestros jóvenes, lejos de ser indolentes, son héroes que en momentos tan duros les tocó luchar por sus vidas. Doy gracias a Elohim de que no hayan podido secuestrarlo y que esté vivo. Porque dolorosamente no es lo único que tuvo que enfrentar. Él estaba conduciendo un tanque que fue atacado con un misil antitanque y se incendió. Uno de los soldados que estaba allí falleció, y de los sobrevivientes él fue quien menos peor la pasó. No hablaré de sus compañeros, porque no tengo la autorización de ellos ni de sus familias y no sé si quieren que se difunda su estado. Mi sobrino resultó con problemas respiratorios. Estuvo unos días en terapia intensiva, e incluso cuando lo pasaron a una habitación común seguía con oxígeno. Hoy por hoy está bastante mejor, ya en su casa pero siguiendo con el tratamiento de manera ambulatoria.

Angustia leer o escuchar ciertos comentarios injustos cuando se sabe la verdad. Pero también aprendemos mucho de estas situaciones. Porque ahora tendré más cuidado yo misma cuando opine sobre ciertas cosas sin tener todas las respuestas a mano, para no caer en esa misma injusticia. Nuestros soldados son jóvenes que están arriesgando sus vidas por defendernos, lo que menos necesitan es que encima los señalemos y los juzguemos. Lo que ahora hace falta es que estemos unidos, los apoyemos, seamos fuertes para ellos y les brindemos todo nuestro amor.

Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer públicamente al personal médico del hospital Soroca de la ciudad de Beersheba que se ocupó de mi sobrino de manera tan amorosa y eficiente, así como lo hacen con todos los soldados que llegan a sus manos y a las organizaciones tanto civiles como del ejército de Israel que estuvieron presentes con comida, cartitas y mucho amor. A ellos les hace muy bien recibir el reconocimiento de todos nosotros, saber que no arriesgan sus vidas en vano.

Y mientras tanto, no perdamos la esperanza de que nuestros secuestrados vuelvan pronto a casa.

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La empatía de la memoria

05 domingo Nov 2023

Posted by cindyisrael in Notas

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07-10, aliento, amor, apoyo, ataques terroristas, ayuda, dar, distracción, familia, fortaleza, guerra, información, informarse, Instagram, Israel, misiles, noticias, opinión, realidad, recibir, redes sociales, refugiados, rehenes, secuestrados, soldados, terrorismo, terroristas, unidad

Si bien es cierto que los refugiados de las zonas atacadas el 7 de octubre recibieron y reciben ayuda del Estado de Israel, la vedad es que salvo por las noticias que pueda ver al respecto, la mayoría nos centramos en los secuestrados y los soldados. Y esta bien, es normal. Creo, puedo estar equivocada, que para tenerlos en cuenta al mismo nivel quizá debimos haber pasado por lo mismo o algo similar. Es mi caso y el de mi núcleo familiar. Cuando fue la guerra del 2006 fuimos parte del 75% de la población de Nahariya que se refugió en ciudades más seguras. Por supuesto que no equiparo, este caso actual es peor. Porque nosotros nos refugiamos por causa de los misiles, en el caso de los refugiados actuales es por lo mismo más el ataque directo de terroristas. Me los imagino a muchos de ellos todavía con el miedo en la piel, tratando de mostrarse fuertes por sus seres amados.

Refugiarse no se parece en nada a irse de vacaciones, aunque estés ese tiempo sin trabajar, tengas disponible un lugar de recreación y te distraigan con shows musicales cada día. La verdad es que se vive con mucha incertidumbre, con angustia, con temor por los que se quedaron… Es no saber qué te vas a encontrar cuando vuelvas, qué pasará con tu trabajo, con tu futuro sustento, con una preocupación constante sumado al dolor de lo vivido y la tristeza que todo Israel está sintiendo en este momento.

Ellos son uno de los motivos por los cuales sufro cuando veo que en las redes sociales suben aún videos o cuentan parte de lo que pasó con el ataque injustificado de los de Hamás. Porque es obligarlos a revivir una y otra vez lo mismo. Puede ser que algunos entren a las redes sociales para distraerse con cosas que no tienen nada que ver, e inevitablemente se encuentran con lo que no buscan y les renueva el dolor. No se trata de aislarse de la realidad, ellos mismos deben querer saber qué está pasando, sobre todo por la ilusión de poder volver a sus hogares. Pero una cosa es estar informado y otra es revivir el sufrimiento una y otra vez. Por ejemplo: Instagram chorrea sangre. Sé que suena duro lo que digo, pero es la verdad. Es una red social que como fotógrafa me encantaba entrar, sin embargo ahora todo es el dolor de la guerra e incluso ataques a judíos en distintos países. Nadie necesita eso. Saber que existen es algo muy diferente a verlo ocurrir. Si me pasa a mí, que estoy lejos de la zona que fue invadida, me imagino a aquellos que lo vivieron en carne propia. Es un sentimiento de acorralamiento, de no dejarnos otra salida, de no encontrar modo de despejarse al menos un rato.

Creo que para salir adelante llegó el momento de compartir cosas positivas, mensajes de aliento, de unidad, de apoyo, de ayuda… De amor. Me gustaría poder hacer llegar mi mensaje a cada uno de ellos, decirles que no están solos. Sé que ahora extrañan muchas cosas, que se dieron cuenta que se llevaron mucho menos de lo que iban a necesitar y que les da miedo gastar de las ayudas que reciben para sus necesidades. Es normal que se sientan así, no son fantasmas, son sentimientos reales y válidos. Quizá llegó el tiempo de aprender a pedir ayuda y recibirla. Conmigo cuentan en la medida de mis posibilidades y sé que no estoy sola en eso. Sepan que esta situación no es eterna, que aunque ahora dé esa sensación tendrá un fin y que poco a poco podrán retomar sus vidas. Es tiempo de dejarse amar, y todo Israel los ama.

Foto sin editar tomada con el celular en un supermercado árabe de Nahariya. En todos los carteles que indican productos israelíes, hay una calcomanía que podemos traducir como «juntos somos fuertes».

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EN ESTO SÍ

29 domingo Jul 2018

Posted by cindyisrael in Notas

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bolso, cartera, familia, femenina, femenino, género, género sexual, identificación, mujer, necesidades, objetos, sobrino

Hace tres años y medio, escribí una nota en la que planteaba que salvo por mi cuerpo y algunas condiciones de mi vida, dudaba de ser mujer. Explicaba que no entro en las generalizaciones que suelen hacerse de nuestro género, que no me siento identificada con las descripciones que poética o humorísticamente, se le atribuyen al género femenino. Pero hay algo que me señala cláramente como tal: la cartera*.

Hace unos días, escuche una humorista que en su monólogo afirmaba que a medida que las mujeres avanzamos en edad, también avanza el tamaño de la cartera, sobre todo a partir de los 30. Y esta vez sí, me sentí plenamente identificada.

Por algún extraño motivo que desconozco, los diseñadores de moda femenina, están convencidos que las mujeres no necesitamos bolsillos. Salvo raras excepciones, ningún pantalón o blusa femenina tiene incorporados bolsillos. La excepción por antonomasia, es el jean. Lo usaba mucho cuando era MÁS joven. Distribuía en sus bolsillos el D.N.I., el dinero y las llaves. Cuando hacía frío, utilizaba los bolsillos de las camperas.

No sé en qué momento fue la inflexión, cuándo me di cuenta que no podía salir a ningún lado sin cartera. Supongo que fue después de tener mi primer hijo, cuando usaba el bolso del bebé con todo lo que a él le pudiera hacer falta, agregando además aquellas cosas personales que necesitaba para salir. Y es verdad lo dicho por la humorista, empecé usando cartera y poco a poco se me iba quedando chica.

Mi afición por la escritura viene desde niña. Ya adulta me di cuenta que muchas veces me inspiraba en los lugares más inesperados y que si no anotaba lo que se me ocurría, luego lo perdía; así fue que agregué a mi cartera un block de hojas y una estilográfica. No hay que olvidar los pañuelitos descartables, muy útiles para la alergia de primavera, el resfrío del invierno, la transpiración del verano y en otoño quién sabe qué podría pasar… Y el papel higiénico por si tenés ganas de ir al baño en algún lugar público y cuando entrás descubrís que se terminó y no repusieron. Agreguemos las recetas médicas, los análisis de sangre o lo que hiciera falta de nuestro niño y propio. No olvidemos tampoco eso que nuestro marido nos pidió guardar en nuestra cartera porque él no tenía dónde ponerlo y que luego se olvidó de pedirnos de vuelta. Infaltables los envoltorios de caramelos, chocolates y afines que introdujimos en ella porque no había tachitos de basura a la vista…

El otro día, hablando con mi sobrino mayor le decía: tengo tantas cosas en mi cartera, que me imagino un día estar en un zoológico, ver al dueño desesperado llorando porque se les murió el último elefante que les quedaba y en ese mismo monento decirle que no se preocupe mientras saco un elefante de mi cartera.

A mis 49 años comencé el camino de regreso. Luego de sentir que no puedo cargar tanto porque mi espalda me lo reclama, habiendo intentado hacer revisión y tirar lo que no es realmente necesario (que es muy poco, porque una nunca sabe cuándo va a necesitar tal o cual cosa ¿y si lo saco de la cartera y luego lo necesito?), he empezado a usar carteritas. Aunque la que más uso ya está engordando bastante, a ver qué saco para que no se me rompa. Uso las cartera grandes para trayectos largos y cuando tengo que estar muchas horas lejos de casa.

Qué lástima que a ninguna mujer de mi familia se le haya ocurrido advertírmelo. Jóvenes adolescentes que puedan leer esta nota, aún están a tiempo de salvar vuestras espaldas. Decidan qué es lo estrictamente necesario antes de que sea demasiado tarde, recuerden que es muy poco probable que alguien necesite un elefante.

OTRA CARTERA.-CMA

-Todo entra en una cartera femenina si se sabe acomodar…-

©Todos los derechos reservados

*En muchos países hispanoparlantes llaman bolso a la cartera y cartera a la billetera. En este caso estaríamos hablando de lo que en dichos países denominan bolso.

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JUZGANDO A LA VÍCTIMA

03 martes Jul 2018

Posted by cindyisrael in Notas

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blog, ciudadanos, derechos humanos, ecología, educación, engaño, España, español, europa, familia, ideas, inquisición, Internet, judaísmo, judíos, marionetas, mentiras, opinión, protesta, radio, religión, títeres, terrorismo, terroristas, víctima

Mientras en Israel los terroristas de Hamás intentaban violar la valla de seguridad con armas y bombas molotov y, cobardemente como tienen por costumbre, mandaban por delante a la gente del pueblo gazatí incluyendo niños; y mientras envían cometas incendiarias a destruir plantaciones y el hábitat de muchos animales, España acusa desde varias ciudades a Israel señalándolo como estado homicida, de apartheid y hace silencio ante las barbaridades perpetradas por los terroristas.

Supongo que nada tiene que ver con que el presidente actual Pedro Sánchez haya logrado asumir el gobierno con el apoyo de Pablo Iglesias que no es un secreto para nadie que está sostenido por Irán. Tampoco tendrá nada que ver que en la mayoría de esas ciudades gobierne la ultra izquierda que parecería tener tatuado en su ADN el antisemitismo. Ser comunista y ser antisemita es contradictorio (siguen a Marx y lo odian a la vez), tanto como ser cristiano y antisemita (Jesús era judío, es decir que odian a quien adoran).

Sería hipócrita y mentirosa si dijera que las decisiones que está tomando España en relación a Israel y a los judíos me es indiferente. No, en absoluto, me duele y mucho. Pero no me preocupa tanto como el hecho de que la población española no reacciona ante estos hechos y los vive como algo normal. Algunos lo aceptan y creen a pie juntillas todo lo que les dicen, se dejan manipular cual marionetas como si eso fuera lo más natural del mundo. Se creen así buenas personas y que defienden los derechos humanos. Pero sucede que se supone que los derechos humanos deberían ser para todos, no para algunos. Según estos buenoides devenidos en títeres, parece que hay quienes tienen más derecho a la vida, a la paz y a crecer con dignidad que otros.

Yo sé, me consta y lo leo en las redes, que no todos los españoles piensan y sienten así. El problema es que quienes levantan su voz no son suficientes. Tampoco alcanza con que escriban lo que piensan y sienten en Facebook, Twitter y afines. Tienen que demostrar en las urnas, en las plazas, en periódicos si hiciera falta su desconformidad. Llenen las mesas de la casa de gobierno con cartas de protesta, llamen a las radios, lo que esté en vuestras manos. Los aliento a ello porque a muchos los conozco, sé que están indignados y tienen un hermoso corazón. No permitan que los vuelvan cómplices de lo que ustedes mismos no aprueban.

Tenía el sueño de conocer algunas ciudades españolas que por ahora estarán cerradas para mí… Por ser judía. Y como si fuera poco soy israelí. Qué pena. Mientras por un lado sacan una ley para facilitar la ciudadanía española a judíos descendientes de españoles expulsados por la inquisición, por otro lado nos cierran las puertas a conocer algunas de esas ciudades de las que nuestros ancestros fueron expulsados.

Cabe aclarar que no me sorprende, se veía venir. Y por el amor que tengo a una tierra que me desprecia, por el cariño inmenso a muchos amigos que la habitan, de corazón espero que no despierten demasiado tarde.

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-El hermoso Mercado de Valencia, ciudad a la que tanto deseaba volver pero que no nos quiere- ©Todos los derechos reservados.

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Seguridad y Humanismo

13 miércoles Jun 2018

Posted by cindyisrael in Notas

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adaptación, aquarius, artículos, barco, campo de refugiados, cultura, dignidad, educación, embarcación, España, experiencia, familia, gente, guerra, historias, ideas, inmigrantes ilegales, Internet, Italia, mar, mundo, noticias, opinión, política, refugiados, sueños, trabajo, viaje, viajes, vida, visión

Italia rechazó que la embarcación Aquarium desembarcara en sus costas a más de 600 inmigrantes ilegales o refugiados, llámelos usted como prefiera. España, con recién estrenado gobierno de izquierda los recibió. Hasta ahí la noticia, ahora habría que analizar todos los pormenores que de ella se desprenden y que no es tan fácil como parece.

     Hoy leí un mensaje en Twitter de un usuario llamado Luisma López que decía: «Si alguien se está ahogando, se le saca del agua. Y punto. Después, si quieres, debatimos cómo conseguir que no se tire más gente al agua. Pero no mientras la persona se ahoga. Después de sacarla del agua. Esto no debería depender de ideologías. Es ética básica.» Y la verdad sea dicha, en eso le doy toda la razón. Pero, siempre hay un pero, hay que tener en cuenta que esta situación no es nueva, que Europa ya sabe que existe y que hay mucho que hacer previendo que volverá a ocurrir. Por ejemplo: rescatan a esa gente de morir ahogados, genial ¿Para qué, para que luego mueran de hambre en tierra? Es decir, el rescate está muy bien, pero debe ir acompañado de políticas adecuadas.

     Sabiendo como ya dije anteriormente que se puede prever que volverá a pasar, Europa tiene mucho trabajo por delante. No es justo que se le exija al mundo que resuelvan los problemas de otros países que no han hecho nada por resolver el propio más que matarse unos a otros. Pero tampoco es justo dejar desamparadas a las víctimas de la maldad de los gobernantes de esos países ¿Cómo se resuelve? Con políticas adecuadas en el país que los recibirá. Meter a miles de personas en un campo de refugiados es una solución primaria, pero insuficiente. No se los puede tener ahí por siempre ¿Se les dará cursos del idioma del país en el que están? ¿Se les dará el estatus de ciudadanos o de residentes atemporales? En mi criterio debería ser este último, ya que si les preguntan, muchos asegurarán que desean volver a sus tierras cuando acabe el conflicto que los ha echado de allí. También hay que tener en cuenta que muchos son profesionales, deberían poder homologar sus títulos para poder trabajar de aquello para lo que estudiaron. Sin duda hay mucho por hacer en este punto y más que no he incluido.

     Pero no es lo único a resolver ni a tener en cuenta. Por mucho que nos duela, la verdad es que entre los refugiados (y esto no es un mito) se mezclan algunos terroristas que se aprovechan de la bondad europea por esa pobre gente ¿Cómo se garantiza la seguridad de toda una nación sin desamparar a los que no son terroristas, sólo víctimas? Ese es otro punto a analizar y tener en cuenta. Y hay más cosas que quienes los rechazan argumentan y que , en parte, tienen razón. La mayoría de esos refugiados son musulmanes y es una cultura que en gran parte no está dispuesta a adaptarse al país al que llegan, pretenden que el país que los recibe se adapten a ellos. Y no es justo, mínimamente por agradecimiento deberían bajar sus niveles de exigencia. Hemos visto como en algunos países han cambiado algunas costumbres por no ofender a los musulmanes. No me parece bien. Pero el problema no es sólo de los islámicos, es principalmente de los países que les abren las puertas. Al hacerlo deberían dejarles las cosas claras: éstas son las leyes y costumbres de este país que te recibió, si las aceptás y las respetás serás bienvenido, sino, hay muchos otros países musulmanes que tienen las mismas costumbres que vos a donde podés ir.

     Ser humanitario es maravilloso, abrir el corazón y liberarlo de prejuicios es ideal. Pero el humanismo no puede ser nunca hacia un sólo lado. Si soy humanitario lo soy con todos, con los refugiados y con los ciudadanos del país al que llegan también. Recibir refugiados es tener buen corazón, hacerlo sin políticas adecuadas para que su vida y la de los lugareños sea digna, no lo es. Yo entiendo que según la ideología de cada uno, habrá quien tenga una opinión sobre el tema diferente a otras. Pero cualquiera sea tu ideología, no deberías hablar de esto a la ligera, ni juzgar a un gobierno que rechaza o recibe a cientos de personas que han sido rescatadas del mar. Porque nada es tan sencillo como parece y son muchos los factores a analizar, tener en cuenta y resolver. Pero sobre todo, un consejo: no comparemos. La situación de esta pobre gente no es comparable a la de ninguna en la historia de la humanidad por muchas razones que alargarían demasiado esta nota, pero que de algún modo, están implícitas en ella también.

     Y recordemos, todos tenemos derecho a una vida digna y a ser felices.

©Todos los derechos reservados.

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Entrevista a Gabriel Sasson, Artista Plástico

12 sábado May 2018

Posted by cindyisrael in Notas

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arte, artista, óleo, blog, cuadros, entrevista, familia, Gabriel Sasson, Internet, pintura

Es la primera vez que hago una entrevista para el blog, y espero que no sea la última. En esta ocasión tuve la alegría de entrevistar a mi propio marido que es dibujante y pintor al óleo. Si cometo errores, sepan disculparme, es la emoción de la primera vez. Para ver la entrevista,    

      ⏬

 Entrevista

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EL AMOR ES CONTAGIOSO

20 martes Mar 2018

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amor, aniversario, blog, experiencia, familia, hijos, ideas, Internet, opinión, pareja, sueños, vida

Veinticinco años se dicen más rápido de lo que se viven. Aunque a veces me da la sensación de que no fue hace tanto. Sobre todo cuando mi marido y yo estamos solos y nos miramos sintiéndonos como si aún estuviéramos de novios. Dentro de más o menos una semana cumpliremos nuestras bodas de plata, tanto y tan poco (según cómo se mire).

Comenzamos nuestra familia de a dos y hoy somos cuatro, una gata y varios peces. Ahora cada vez vamos teniendo más espacios de soledad, volviendo a ser dos. Más que necesitar una adaptación es como un re-aprendizaje. Y qué lindo está siendo ese camino. Con cuánta paz estamos aprendiendo a afrontar cosas que antes nos preocupaban.

En un mundo cada vez más inundado de odio, qué bueno es encontrar en nuestro hogar un refugio de amor; donde el desprecio, la humillación, la maldad, la miseria humana y el maltrato no existen. Y qué impotencia genera a veces no poder trasladar la paz que trasmite ese amor a otros que no lo están pudiendo tener.

A veces me gustaría tener poder de convicción (ese súper héroe no existe, que flojos han estado los creadores de estos personajes). Si pudiera trasladar mi experiencia, explicar cuánto mejor se vive con amor que con odio o resentimiento, lo maravilloso que es encontrarle lo positivo a quienes nos rodean en vez de buscar en qué podemos criticarlos…

Quienes buscan la felicidad no entienden, que la felicidad no se encuentra, se genera. Son esos momentos en los que somos capaces de disfrutar hasta de las nimiedades. Cuando valoramos la existencia de aquellas cosas o seres que normalmente no percibimos. Qué lindo es tener aún la capacidad de asombrarse por la forma de algunas flores, por colores que encontramos en la naturaleza o por un pequeño gesto que nos había pasado desapercibido.

Si somos capaces de trasladar esa capacidad de asombro y de maravillarse a nuestro hogar, con nuestros hijos, con nuestra pareja, el amor se renueva cada día. Y estoy convencida que el amor es contagioso. Si somos capaces de amar a quienes tenemos más próximos, podremos amar a otros. Y quienes son amados aprenden a amar.

Me hago cargo que soy la reina de las utopías, no es la primera vez que transcribo una en el blog. Pero si en vez de hacer virales noticias superfluas o llenas de dolor pudiéramos hacer viral el amor, otro gallo cantaría.

Mientras me conduelo con el dolor que se vive en el mundo con distintos temas, me concentro en el amor que vivo en mi casa y trato de trasmitirlo, en un festejo anticipado, brindando con agua para llegar entera a tan especial fecha la semana que viene. Brindo de paso con ustedes, para que me ayuden a contagiar el amor a todos ¡Salut!

DSC_0892

-Foto tomada por mi hijo menor en el Rosedal de Buenos Aires

durante nuestra visita en el año 2013-

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SENTIDO DE PERTENENCIA

12 domingo Nov 2017

Posted by cindyisrael in Notas

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amor, Argentina, Caín, Catalunya, España, español, familia, hermanos, historia, independencia, independentismo, legal, ley, pertenencia, provincia, raíz, respeto, sentido de pertenencia

Tengo muchos amigos españoles y en el año 2012, descubrí que también tengo una mínima parte de mi familia de ascendencia española. Será quizá por ello que me importa tanto lo que le pasa a España. Tengo la costumbre de no quedarme con una sola campana. Para enterarme de la realidad de otros países, no me basta con los medios informativos (si acaso como disparador, como base para empezar a buscar más información). Prefiero leer y escuchar a quienes viven allí, sean de la ideología que sean y trato de formarme mi propia opinión luego de prestar atención a cada postura. Hoy pensaba en el tema del independentismo en Catalunya y ello me llevó a ir más allá en mis reflexiones. Pensaba que si bien ahora está en el candelero el tema catalán, la verdad es que también hay otros pueblos de España que también quieren ser independientes.

     En mi país de origen, Argentina, ninguna provincia por ahora exigió la independencia, pero sospecho que no por falta de ganas. Si se habla con gente de distintas provincias, verán que hay muchas personas en algunas de ellas que no se sienten argentinas, no se identifican con el país. Como para muchos españoles (por lo que he podido oír y leer) Madrid y España son sinónimos, otro tanto pasa con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Argentina. Supongo que lo mismo pasará en otros lares. Entonces, quizá, sea hora de reflexionar sobre este punto. Será cuestión de ahondar en este tema y buscar una solución antes de que las cosas lleguen tan lejos que se proponga la desunión de un país.

El sentido de pertenencia no es innato, no es heredado, se genera. Es algo que se trabaja desde la familia en primera instancia y luego a nivel social con los pares, con el equipo de fútbol, con una ideología… Se empieza a generar desde el amor y se continúa con la identificación. Eso a un nivel primario, pero cuando hablamos de un país, hay otras cosas a tener en cuenta. Si una provincia se ve a si misma desprotegida, por ejemplo, abandonada o no tenida en cuenta y ve que la mayor parte de la atención se centra en la capital del país, se generará algo parecido a la competencia entre hermanos primero. Si no se percata nadie de ello, si nadie lo frena, crecerá hasta un nivel que podríamos llamar cainiano, donde el que se siente menospreciado (tenga o no razón) estará dispuesto a incluso matar a su hermano para ganar preponderancia.

Por lo que tengo entendido, los independentistas catalanes hace muchos años que vienen reclamando lo mismo. Nadie atendió a ese reclamo, nadie buscó la verdadera raíz, porque si lo hubieran hecho, lo podrían haber detenido. Pero no pasó y el tema fue creciendo de tal modo que fueron ganando cada vez más adeptos y llegó un punto en que ya fue casi imparable. Escuchaba a los políticos contrarios al independentismo echarles la culpa a los propios independentistas de haber llegado a tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución Nacional. Y tienen razón cuando dicen que es legal, es cierto, indudablemente cierto. Pero también es verdad que si bien los independentistas son responsables por haberse saltado la ley, el gobierno español no es menos responsable por haber permitido que las cosas lleguen hasta ese punto, nada pasa porque sí.

Anoche conversaba con una argentina que vive en Lleida (Catalunya). Ella es independentista. Tengo también una amiga que vive en su misma ciudad desde hace muchos años, también argentina de origen, que vivió muchos años en Israel y que está en contra de la independencia de Catalunya. Es interesante este tema, porque siendo que ninguna de las dos nació allá, una logró la identificación sólo con la región en la que está subscrita su ciudad y la otra también con el país. Qué lleva a que dos extranjeras se adapten a su zona nueva de manera tan distinta. Quizá allí también hay otro hilo del que tirar para tratar de buscar la solución a lo que, sin duda alguna, España vive como un gran problema.

En todo esto hay otras cosas que llaman mi atención, pero ya es adentrarse en el tema independentista directamente. Por ejemplo: la persona con la que comenté que estuve conversando ayer a la noche, me decía entre otras cosas, que la juez que lleva el caso es afiliada al PP. Si eso es cierto me parece gravísimo, porque podría estar hablando de que la justicia no está tan independizada del gobierno como lo venían proclamando. Quizá habría que pasarle la causa a otro juez que no tuviera filiación política alguna… U otra solución que desconozco. También argüía que no quedaba más remedio que saltarse la ley para cumplir con su propósito independentista, ya que los miembros del PS venían prometiendo desde el 2012 que propondrían cambiar la Constitución en el Congreso y nunca cumplieron. Y ese razonamiento me hizo mucho ruido. Porque si es válido para un gobierno saltarse la ley con la justificación de un propósito, nadie podrá detener nunca más a un delincuente en Catalunya (y en España quizá tampoco) porque sienta precedente. Si es válido para quien gobierna infringir la ley, es válido para todos.

Creo que en un conflicto como este, es injusto decidir quién es culpable (de saltarse la ley sí hay claramente responsables, no me refiero a ello). Entiendo que vale la pena profundizar en las raíces reales, que van más allá de la historia (busqué en Internet al respecto y los historiadores tampoco se ponen de acuerdo), está relacionado con lo que hablaba al principio: el sentido de pertenencia.

Amo a mis amigos españoles, sean o no catalanes, independentistas o no. Por eso deseo profundamente que se solucione este problema, que no se haga más profundo, que puedan resolverlo desde la raíz y que todo sea haga con paz, entendimiento, amor y respeto mutuo. Tuve el enorme placer de viajar a esa hermosa tierra en dos ocasiones (incluyendo parte de Catalunya) y espero poder hacerlo una tercera vez muy pronto (si Elohim quiere) y encontrar a la gente más relajada, con la calidez que caracteriza a todo el pueblo español.

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-Lleida, Catalunya, España. Año 2016-

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HUIDA

26 jueves Oct 2017

Posted by cindyisrael in Cuentos de LA Ventana

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autopista, desalojo, escuela, familia, hijos, historia, huida, museo, vecinos, ventana, villa miseria, vuelo

Cuando mis tres hijos que estaban fuertemente abrazados a mí y yo que los rodeaba con mis brazos de tal forma que parecían haberse multiplicado salimos volando por la ventana rumbo a horizontes desconocidos, no tuvimos miedo. Ni siquiera sentimos sorpresa. Todo ocurrió de una manera tan natural, que tuvimos la sensación de que no podría haber ocurrido de otra manera.

     El día en que los representantes de la municipalidad de la ciudad vinieron a avisarnos que deberíamos desalojar la villa porque allí se construiría una bajada de la autopista, fue muy duro para todos. Cada uno reaccionó de una manera diferente. Algunos se enojaron con esos hombres, querían golpearlos. Se llenaron de ira, de odio, de desesperación. Yo no. Había que buscar una solución, no tenía tiempo para odiar. Fue peor aún, cuando con total falta de empatía, esta gente dijo que debíamos estar agradecidos porque nos avisaban con tres meses de anticipación y que además les darían trabajo en la construcción a quienes estuvieran en condiciones físicas para una labor dura. Es decir, nuestros hombres trabajarían en lo que ocasionaba el desalojo de sus familias y de ellos mismos.

     Aquel día no pude dejar de pensar, todo me daba vueltas en la cabeza, mis hijos me hacían preguntas para las que no tenía respuestas y mi marido no dejaba de dar vueltas de un lado al otro gritando e insultando al intendente y su séquito. Casi no probamos bocado, ninguno de los cinco, estábamos demasiado preocupados y angustiados como para poder comer. En la cama no dejaba de pensar, todos nos mantuvimos en vela. Fui a ver  mis hijos y dos de ellos tenían lágrimas en los ojos. El tercero me preguntó: -¿Qué vamos a hacer ahora, mamá?- sólo pude abrazarlo.

     A pesar de todo la vida sigue y mis hijos debían ir a la escuela. No era cerca, estaba como a cincuenta cuadras de casa, pero no había otra más próxima y yo no quería que ellos dejaran de aprender. Por falta de dinero íbamos caminando. A pesar de ello, jamás llegaron tarde, salvo ese día. Con los ojos húmedos y la voz avergonzada, los disculpé con sus maestras y las puse al tanto de la situación. Ellas siempre nos pusieron de ejemplo y me dijeron que si había alguien que no tenía nada por lo cual avergonzarse era yo. Les expliqué que nuestro retraso se debió a que vine todo el camino mirando hacia todos lados, por si acaso veía alguna oportunidad o solución. Les pedí que nos avisaran si se enteraban de algo. Me prometieron que así sería.

     Volví a casa por un camino diferente, no había llegado ni a la mitad cuando la vi. No entendía cómo no se me había ocurrido antes. Cuando era un museo y necesitaba hacer tiempo, había entrado muchas veces allí. Me encantaba ver esa historia tan remota que a través de los objetos parecía revivir. Sentí mucha pena cuando cerraron sus puertas porque decidieron trasladarse a un lugar más céntrico. Desde entonces, esa vieja casona había estado abandonada y en ruinas. Era ideal, tenía muchas habitaciones muy amplias. Corrí a casa para contarles a los vecinos y nos faltaron las manos para empezar la mudanza. En un día ya estábamos instalados.

     Entre todos la limpiamos y arreglamos los desperfectos con lo que teníamos y encontrábamos a mano. Estaba feliz de poder darles la buena noticia a mis hijos cuando fui a buscarlos al colegio. Ese día estábamos tan ocupados que no tuvimos tiempo de caer en la cuenta de que era una solución provisoria, que necesitábamos un lugar fijo, nuestro, del que nadie pudiera movernos. Reaccionamos a ésto cuando llegó el momento de descansar, cuando empezaron a fallarnos las fuerzas y empezó a decaer nuestro ánimo.

     Ante la adversidad, cada uno reacciona como puede. La mayoría tratamos de buscar la manera de pensar lo menos posible, de huir de nuestra propia mente que nos acosa con preocupaciones. Unos lo hacen drogándose, otros mediante el alcohol, hay quien se va de fiesta hasta bien tarde y quien elige dormir lo más posible. Yo me acerqué a la ventana de la maceta florida, no miraba al patio, al aljibe, a la calle, a la reja de entrada ni a la gente que pasaba frente a la puerta. Nadie lo entendía, yo miraba más allá, a esos parajes que siempre soñé conocer y nunca tuve la posibilidad. El día que mis hijos llenos de angustia vinieron a abrazarme para decirme que unos representantes de la municipalidad nos dijeron que debíamos dejar la casa porque iban a construir un Centro Cultural para el barrio allí; los miré, sonreí y huimos.

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NO VALE LA PENA

20 viernes Oct 2017

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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abrazo, amigos, amistad, apoyo, cáncer, dolor, facebook, familia, incomprensión, miedo, odio, redes sociales, soledad

Rebeca y Margarita son amigas desde que se conocieron en el jardín de infantes. Vivieron muchas cosas juntas, guardaron secretos la una de la otra, fueron compañeras de travesuras en la infancia y confidentes en la adolescencia. Cada una fue testigo en el casamiento de la otra y cada una fue madrina del hijo mayor de la otra. Conocieron a quienes actualmente son sus maridos estando juntas, se casaron con apenas una semana de diferencia y quedaron embarazadas por primera vez al mismo tiempo. Ninguna de ellas se sintió nunca sola, porque sabía que contaba con la amistad incondicional de la otra.

Un día, Rebeca compartió emocionada y con entusiasmo en su muro de Facebook una foto en la que estaba dándole la mano al actual presidente de su país. Un hombre, según ella, que merecía un monumento porque era un gran político y mejor persona. Margarita tuvo que leer varias veces el mensaje y mirar la foto con detalle, intentaba ver si no era un fotomontaje. Se restregaba los ojos, estaba asombrada. Contestó al post con la incredulidad de quien conoce a la otra persona y le parece imposible que haya escrito algo así. Le dijo que no podía ser ella, que tenían que haberle hackeado la cuenta, que su amiga nunca apoyaría a semejante dictador populista y demagogo disfrazado de demócrata. Y ahí estalló todo. Rebeca reaccionó muy mal a ese comentario. Insultó a su amiga, la llamó ignorante, hueca, incapaz y cosas aún peores e irreproducibles. Margarita no salía de su asombro. Le dijo que no sabía quién era que se había apropiado de su cuenta, pero que lo iba a denunciar. Por cuidar a su amiga, le quiso mandar un mensaje de Whatsapp para avisarle. Para su sorpresa Rebeca la había bloqueado. Aún así no pensó mal de ella, supuso que le habían robado el celular y que así alguien había logrado entrar en su cuenta y escribir en su nombre. Así que llamó al teléfono de línea. La atendió su ahijado con mucha tristeza. Le dijo que no podía creer que su madrina le haya hecho algo así a su madre, que no volviera a llamar porque su mamá no quería saber más nada de ella. Margarita colgó el teléfono llena de dolor y sin entender nada de lo que estaba pasando. Luego descubrió que su ex amiga la había bloqueado en Facebook también.

Pasaron unos seis meses cuando Rebeca comenzó a sentirse muy mal. Notó unos bultitos en el pecho izquierdo, al lado de la axila. Se asustó mucho y pensó en llamar a Margarita para que la acompañara al médico, como siempre hacía cuando algo la asustaba. Entonces recordó que estaban peleadas y se sintió muy sola. No quería pedirle a su marido ni a sus hijos que la acompañaran, porque no quería alarmarlos. No sabía qué hacer. Cuando pasó lo de Facebook, algunos amigos le habían dicho que había exagerado, que Margarita no merecía esa reacción suya, que siempre había sido una buena amiga y que debería pedirle disculpas. Pero entonces Rebeca los insultó y bloqueó a ellos también. Pudo más su pasión política y su orgullo que los años de amistad y el enorme cariño que se tenían. Ahora estaba sola y asustada. No podía llamar a su antigua amiga, se sentía avergonzada y no sabía qué decirle.

Margarita se enteró de que le iban a extirpar un pecho a Rebeca casi por casualidad, cuando fue al hospital a acompañar a una sobrina que debía hacerse una ecografía por estar embarazada. Se cruzó con el marido de su ex amiga quien le contó la verdad con lágrimas en los ojos porque estaba preocupado y asustado. Le contó que su esposa la echaba mucho de menos y que lamentaba todo lo ocurrido. Mientras lo escuchaba, sentía mucho dolor y estaba dispuesta a pasar página, perdonar y acompañar a Rebeca en momentos tan duros… Hasta que el esposo dijo: si tan sólo vinieras luego de la cirugía y te disculparas con ella… Margarita sintió una profunda impotencia y sensación de injusticia. Respiró hondo para contenerse y le dijo que ella tenía su número y podía llamarla cuando quisiera, luego siguió su camino.

A pesar de la cirugía y el tratamiento de quimioterapia, Rebeca no logró vencer al cáncer. Cuando la operaron ya se había disparado hacia otras regiones de su cuerpo y, a los dos meses de la operación ya había hecho metástasis. Su marido no supo apoyarla y entenderla tras la cirugía y se separaron. Sus hijos se posicionaron al lado de su padre y ella se sintió incapaz de pedirle perdón a su amiga personalmente. Cuando se dio cuenta que le quedaba poco para morir, le escribió una carta a Margarita. En el sobre estaba escrito el número de teléfono de la destinataria y se la entregó a una enfermera para que a su muerte la llamara y se la entregara. El texto de la misiva era el siguiente:

Querida Margarita:

qué tonta y orgullosa he sido, y de qué poco me ha valido. Por defender a alguien que no era nada mío, pasé los peores y últimos días de mi vida sola y triste. Por supuesto, el Presidente jamás se enteró de mi dolor y aunque lo hubiera sabido, tampoco habría venido a acompañarme, consolarme y apoyarme como sólo vos sabías hacerlo. Ya lo sé, es tarde par pedir perdón, no puedo borrar ninguna de mis palabras ni mis acciones, que aunque pueda eliminarlas de mi muro de Facebook, sé muy bien que jamás se borrarán de tu corazón. Te lastimé, te hice mucho daño por dejarme guiar por mis pasiones. Caí muy bajo y perdí lo más preciado que tenía en mi vida, tu amistad. Alejé por el mismo motivo a otras personas y ahora me tengo que despedir por carta, porque soy incapaz de llamarte. No por orgullo esta vez, por vergüenza de mí misma. Espero que puedas perdonarme. Sabé que me voy pensando en vos y que te quiero. Con amor

Rebeca.

La enfermera conocía la historia, la propia paciente se la había contado para que ella no incurriera nunca en su mismo error. Así que la desobedeció. Llamó a Margarita, le contó brevemente la situación y le pidió que acudiera antes de que fuera demasiado tarde. No lo pensó, tomó sus cosas y corrió al hospital. La enfermera no le dio la carta. Entró a la habitación, Rebeca estaba tan cambiada, le costó reconocerla. Pero su sonrisa enorme cuando la vio demostraba que sin duda alguna se trataba de su amiga. Margarita no la dejó hablar, le dio un enorme abrazo. Luego Rebeca cerró los ojos, se fue tranquila, en paz y feliz de haberse podido encontrar con su gran amiga a tiempo. Entonces sí, la enfermera le entregó la carta.

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