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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Publicaciones de la categoría: Vivencias

CRONICAS DE UNA EMIGRACIÓN NO ANUNCIADA (1)

04 sábado Jun 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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Aco, Ako, Alejandro Lerner, amigos, curso de hebreo, familia, gente, hebreo, Israel, jaula, Nahariya, paseos, perro, recital, tráfic, ulpán

 -CAPÍTULO 1-

 HACIENDO AMIGOS

     La ventaja de venir a Israel en un plan como el nuestro, es la mayor facilidad para conocer gente que optaron por lo mismo y con quienes podremos compartir nuestras experiencias. El hecho de que seamos vecinos y en un kibutz*, facilita el acercamiento.

     Al lado nuestro vivía una familia uruguaya compuesta por dos nenas, un bebé y los padres. Cuando me enteré me alegró pensar que tendría con quien tomar mate, pero estos uruguayos eran la excepción que confirma la regla ¡y no tomaban mate! Aunque la manera de hablar de ellos era muy similar a la nuestra, cada tanto surgían expresiones o palabras que nos causaban gracia: como la vez que la madre de los chicos, sabiendo que su marido y ella se retrasarían, me pidió que le avisara a la hija mayor que tenía la comida pronta en la heladera. Me divirtió la idea de que la comida estuviera apurada. Ellos habían llegado el día anterior y ella estaba dispuesta a probar todos los nuevos sabores que este país le ofrecía. Así que, cada vez que iba al colbo (como un almacén autoservicio donde hay de todo) compraba algo nuevo y bastaba que yo pasara por debajo de su ventana para que me diera a probar. El padre de familia no tardó en alquilar un automóvil, aprovechando que por unos meses podía utilizar el registro que traía de su propio país. Alquilaba una especie de tráfic y varios nos apuntábamos. De esa manera pudimos pasear con amigos y disfrutar mucho, además de conocer algunos lugares cercanos a donde vivíamos. Uno de los paseos que más recuerdo y donde más disfrutamos todos, chicos incluidos, fue a una especie de balneario a orillas del lago Kineret (Mar de la Galiliea), que tenía piletas y toboganes de agua.

     Al lado de los uruguayos y a dos casas de nosotros, vivía un tucumano casado con una mendocina, una niña un año menor que el menor mío y un perro policía. No los conocimos en el kibutz, sino en el aeropuerto. Aunque viajaron en otro avión, llegaron el mismo día y casi a la misma hora. Nos dieron un susto bárbaro por un minuto que luego recordaríamos siempre entre risas. Tenían la jaula con el perro junto al transporte que los llevaría a ellos al kibutz. Nunca entendí por qué si íbamos al mismo lugar no viajamos juntos. Cuando vemos que están por abrir la jaula del perro. Pensamos que estaban locos, semejante tamaño de perro, después de tantas horas de encierro, podía hacer terribles descalabros y comernos vivos a todos. Para nuestra sorpresa, Orión (así se llamaba), salió mansamente de su jaula y no dijo ni mu. Además de que había sido sedado para soportar el viaje, era el perro más tranquilo que vi en mi vida, si lo escuchamos ladrar una vez, creo que fue mucho. La amistad con ellos se hizo estrecha y continuó con los años. Vivimos juntos muchas cosas y algunas divertidas anécdotas que mi marido ya se ocupo de relatar en sus cuentos. El hecho de que cada uno haya ido a vivir a ciudades diferentes nos distanció un poco. Pero el cariño está intacto y cada tanto nos vemos o nos hablamos, aunque el tiempo que representa cada tanto es tristemente cada vez mayor.

     En una de las charlas que dieron en la Sojnut (la agencia judía) para los que íbamos a venirnos, nos presentaron a una pareja de recién casados que viajaría el mismo día que nosotros. No sabíamos que también tenían el mismo destino. Compartimos el viaje en avión, pero no estuvimos juntos en el aeropuerto. Fue una sorpresa encontrarlos en el kibutz. A ella le costó adaptarse, todo lo veía negativo a pesar de que éramos muchos los que tratábamos de ayudarla para que viera las cosas de otra manera, no tardó muchos años en volverse a Argentina. Él vive en Tel Aviv, una vez por año nos visita, suele recordarnos y felicitarnos por nuestro aniversario de israelíes y cada tanto nos hablamos, sobre todo para contarnos las novedades importantes que surgen en nuestras vidas. Fuimos juntos, durante un tiempo al ulpán (curso de hebreo) y alguna de las anécdotas vividas con él también fue escrita por mi esposo.

     Otra pareja de recién casados había llegado varios meses antes que nosotros. Aún no tenían hijos ni ella estaba embarazada cuando nos conocimos, pero les encantaban los chicos. Varias veces ella me hizo el favor de cuidarme los míos, los cuales disfrutaban muchísimo con ellos. Poco a poco él empezó a aprender más sobre religión con los ortodoxos y se fue metiendo más y más con ellos. Hoy día son una familia compuesta por cuatro niños, otro en camino y ellos, ortodoxa. Muy de vez en cuando nos hablamos por teléfono, aunque viven en Aco que está a sólo 10 minutos de Nahariya, nos vemos aún menos. Fuimos una vez a cenar a casa de ellos y sus hijos se encariñaron en seguida con nosotros, son muy dulces, y tienen pendiente una visita a nuestra casa en la que prometimos ponerles todo descartable.

     Ellos llegaron después de unos meses de haberlo hecho nosotros. Una familia compuesta por dos argentinos y dos venezolanitos hermosos. El mayor de sus hijos se hizo enseguida amigo del mayor nuestro. Vivieron doce años en Venezuela antes de venirse. Se adaptaron muy bien en seguida, ella venía con un excelente nivel de idioma y no tardaron casi nada en encontrar ambos un buen trabajo. Sin embargo se volvieron a Argentina, más que nada sentían la necesidad de la familia. Allí también encontraron pronto trabajo y finalmente volvieron a Venezuela. Sigo en contacto con ella a través de Facebook y cada vez que veo la foto de sus hijos me sorprendo al ver lo grandes que están.

     Éramos varias familias, y no nos hicimos amigos de todos, aunque con algunos tuvimos más afinidad que con otros. Hay con quienes nos llevábamos más, pero no profundizamos. Tuvimos sorpresas, como que gente a la que apreciábamos terminaran siendo más amigos de mi hermana y mi cuñado. O encontrarme con alguien con quien me había encariñado muchísimo en el recital de Alejandro Lerner fundiéndonos en un gran abrazo. Hay afectos que se han quedado para siempre en un rincón de nuestro corazón, pero con los que por esas vueltas de la vida, no seguimos el contacto. Para todos ellos y los que no mencioné pero saben que los quiero, un abrazo enorme y todo mi cariño.

CLARITA, ORIÓN Y DANI EN EL KIBUTZ JOKUK.-

-Mi hijo menor con la hija de unos amigos y Orión. © Todos los derechos reservados.-

*Kibutz: granja comunitaria, actualmente funcionan más como barrios privados.

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CRÓNICA DE UNA EMIGRACIÓN NO ANUNCIADA

03 viernes Jun 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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aeropuerto, aliá, ben gurión, casa, expectativas, inmigración, inmigrantes, Israel, kibutz, llegada, monoambiente, recepción, recibimiento, sorpresa, valijas

   -Introducción-     

     Cumplí mis dieciocho años en Israel, en medio de una estadía de dos meses. Me volví a Argentina asegurando que Israel era un país muy interesante para conocer y pasear, pero que de ninguna manera viviría allí.

     A los 35 años recién cumplidos, con un hijo de ocho años y otro a dos meses de cumplir los cuatro, estaba despidiéndome de mi padre, su mujer, un primo y una pareja de amigos con su hija mayor que habían ido al aeropuerto. Yo sabía que después de tantos años me iba a encontrar un país muy cambiado (hasta el gobierno era de una tendencia completamente opuesta), pero jamás me imaginé que todo me asombraría y me maravillaría tanto como si llegara por primera vez. Supongo que en parte porque mi propia situación era completamente distinta y los años y la madurez nos enseñan a ver las cosas desde otra perspectiva. Cuando partimos hacia nuestro nuevo hogar, lo hicimos con mucho dolor, angustia, esperanzas, inquietud, ilusión e ingenuidad. Esto último, en parte, porque nos habían dicho que aquí necesitaban ingenieros mecánicos y como sabíamos que los ingenieros mecánicos argentinos estaban muy bien valorados, nos imaginamos casi que en el mismo aeropuerto estarían muchísimas empresas rogándole a mi marido que aceptara el trabajo que le ofrecían con excelentes condiciones. Por supuesto que estoy exagerando, pero la verdad es que nos imaginamos que sería mucho más sencillo para él, que le bastaría con aprender el idioma y listo. La realidad suele pegarnos muy duro y es muy doloroso cuando nos damos cuenta y tomamos conciencia que todo aquel bagaje que traíamos con nosotros de experiencia y conocimientos es como si no existiera y debemos empezar casi de cero ¡A nuestra edad!

     Nuestra primer sorpresa fue en el aeropuerto, donde en una sala en la que recibíamos nuestra documentación de inmigrantes para poder empezar a movernos legalmente en el país, nos esperaba: un primer dinero para los primeros gastos que se nos presentaran, comida y bebida gratis, golosinas para los chicos y un teléfono completamente gratuito para que quienes teníamos familia o amigos en el país pudiéramos anunciarles nuestra llegada. La siguiente sorpresa fue verificar que a pesar de que nuestras maletas habían estado durante horas dando vueltas solas a la espera de ser recogidas, nadie se las había robado. En el estacionamiento del aeropuerto nos esperaban los trasportes que nos trasladarían a nuestro destino. Nosotros fuimos los últimos en llegar cerca de las dos de la mañana.

     A pesar de la hora, en el kibutz en el que moraríamos durante nuestro primer año, nos esperaba despierto un argentino encargado de recibirnos y que vivía en Israel desde la fundación del estado. En la puerta de nuestra nueva vivienda había un cartel de bienvenida. Estábamos tan cansados, que hasta que la mencionada persona no empezó a hablar y a decirnos que era una vivienda provisoria, ni nos dimos cuenta que se trataba de un solo ambiente que hacía a la vez de habitación matrimonial, habitación infantil, living, comedor diario y cocina. Dicho así da la sensación de que a pesar de ser un solo ambiente era enorme, pero nada más lejos de la realidad, no pasaba de los cuatro por cuatro metros. La felicidad de haber llegado y empezar una nueva vida, la sensación de que aún no habíamos bajado del avión y la sorpresa de haber sido recibidos con algunos alimentos esperándonos (queso blanco, fruta, pan, leche, etc.) hizo que en primera instancia le restáramos importancia. Sólo queríamos dormir, descansar del viaje y todo nos parecía perfecto.

Y NOS DIERON LA BIENVENIDA.-

-Mis hijos en la puerta de la primer casa que tuvimos en el kibutz. © Todos los derechos reservados.-

*Escrito en el año 2011 en Nahariya, Israel (nosotros emigramos en el año 2003).

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SER FELIZ EN ISRAEL

06 viernes May 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amigos, amor, corrupción, Elohim, España, felicidad, guerra, Israel, israelíes, país, pueblo, seguridad, terrorismo, terroristas

Hay algo, que por algún extraño motivo, olvidé contar en mis bitácoras de viaje por España. Y es raro, porque en su momento me impactó como me divirtió tanto la situación. 

Una pregunta recurrente de muchos españoles que pasaron por la exposición o de gente que hemos conocido en nuestros paseos, era cómo nos sentíamos nosotros viviendo en Israel. Y lo divertido era ver la cara de sorpresa cuando les decíamos que somos felices aquí y que cada día estábamos más seguros de haber tomado la decisión correcta al venirnos a vivir acá. Y ni hablar de las caras cuando contábamos acerca de lo solidarios que son la mayoría de los israelíes y del buen corazón que tienen, aunque exteriormente den otra sensación.

Me acordé de esto al leer una nota acerca de que Israel se ubica en la posición número 11 entre 150 países respecto a en cuál país se es más feliz. Hablaba del asombro de muchos periodistas al respecto y entonces recordé los rostros asombrados que ya mencioné anteriormente.

     En la nota hablaba acerca del valor que aquí se da a la amistad y la familia. Es posible que ese sea un motivo, no lo sé. Lo que sí sé, es que a pesar de que aquí como en cualquier otro país del mundo también hay corrupción, me siento respetada. Me siento segura, siento que me cuidan y que aunque la mayoría de los israelíes estemos endeudados, la falta de dinero no es una limitación para cumplir nuestros sueños. No lo fue para nosotros.

No me veo tan seguido como quisiera con mis amigos y parientes, pero sé que estarán si los necesito, de hecho ya han estado. Supongo que la libertad que vivimos acá, también ayuda a sentirnos felices. Mis hijos van a todos lados solos, hasta tarde, y sin temor de que los asalten para robarles y terminen matándolos. Algunos me hablarán de la guerra. Al menos tenemos refugios. No hay refugio alguno cuando te apuntan con una pistola.

Por eso nos hemos desconcertado tanto con los acuchillamientos. Era algo nuevo, que no sabíamos enfrentar. Sin embargo, incluso ahí podemos ver cómo Elohim* sigue protegiendo a su pueblo. No tengo estadísticas a mano, pero si no me equivoco caen más terroristas por defensa propia que el atacado que sí termina con heridas y a quién no le es fácil retomar su vida normal luego de algo así. Pero creo que es más fácil ser feliz, cuando somos capaces de ver el cuidado de Elohim.

Seguramente no todos los que viven en Israel estarán de acuerdo conmigo en todo. Y eso es otra cosa buena, la capacidad de disentir sin que te maten por ello. No sé si todo lo que escribí anteriormente son los motivos por los cuales somos felices. Lo que sí sé, es que aunque como todo el mundo, no sea feliz en cada minuto de mi vida (todos tenemos altibajos), el balance es positivo y que no me veo viviendo en otro lugar.

Sería ideal identificar qué es lo que realmente nos hace felices, para encontrar algo así como un sistema que sirva a todo el mundo. Mientras tanto, seguiré disfrutando de mi vida aquí, con mi familia y mis amigos, aunque no los vea tan seguido como quisiera.

BAJADA DEL SOL EN CALLE IAFFO

«Pedid por la paz de Jerusalem; sean prosperados los que te aman» Salmo 122: 6

© Todos los derechos reservados.-

*Elohim: D´s en hebreo.

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OTRO MÁS Y VAN… ¡¡¡17!!!

15 viernes Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amar, amor, apoyo, aprendizaje, Argentina, ayuda, Buenos Aires, comprensión, cumpleaños, felicidad, hijo, hijos, Israel, mudanza, océano, orgullo

Impresionante, increíble, maravilloso, mi hijo menor cumple hoy 17 años ¡¡¡17 AÑOS!!! ¡¡¡EL MENOR!!! El menor cumple 17 años, el más chico, el bebé…

Bueno… Para ser sinceros, el bebé es el más alto de la familia y tiene barba. Cuando yo era adolescente, había una canción de Celeste Carballo que estaba de moda y decía… «miro para atrás y me parece un cuento, nunca imaginé llegar a este momento…». Claro, ella se refería a vivir de sus canciones. Pues yo lo aplico a lo que me atañe ahora. Para ser justos, imaginar, sí imaginé. Que imaginación no es precisamente lo que me falta. Si aún no estaba ni embarazada y ya me imaginaba a mis hijos durante cada etapa de su vida, hasta siendo abuelos incluso. Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad, sobre todo cuando es mejor que todo lo que pueda haber imaginado para ellos.

Soy una madre feliz, orgullosa. Hemos pasado muchas cosas juntos, hasta cruzamos el océano. Nos mudamos de continente, de país, de ciudad, de casa varias veces. Hemos superado juntos grandes cambios y preocupaciones, compartimos juntos logros y alegrías y aprendimos mutuamente el uno del otro.

Cuando era chico, mi cuñada lo llamaba «el niño sabio de Nahariya». Y es que mi retoño siempre fue una esponja. Escuchar, ver, leer, era y es sinónimo de aprender para él. Causa admiración la facilidad que tiene para el aprendizaje. Pero más me admira y me enorgullece su enorme y hermoso corazón.

No sé si he sido la madre que él necesitaba que fuera. Pero sólo sé que siempre traté de comprenderlo (aunque alguna vez él pudiera creer que no era así), de apoyarlo, de sostenerlo, de guiarlo, pero sobre todo de mostrarle todo mi amor.

Mi hijo, mi peque, ya es un adolescente grande, maduro, que cada día va adquiriendo más sensatez. No sé qué le esperará en el día de mañana. Sólo sé que si proyecto en el futuro hombre al adolescente de hoy, sólo me cabe una gran esperanza de que será un hombre maravilloso, que podrá conseguir todo lo que se proponga. Y si alguna vez necesita un empujoncito, ahí estaré yo, para alentarlo y ayudarlo en lo que pueda y me deje.

Mi bebé hace rato que dejó de serlo y hoy, que no sé si ya lo dije; pero cumple 17 años, quiero que todos sepan, que me siento feliz de poder compartir este día estando los cuatro juntos, que amo a cada uno de mis hombres y que cada uno de ellos es una parte de lo mejor que me ha pasado en la vida. Los amo.

DANI Y YO.-

-Dani de bebé conmigo en la casa en que vivíamos en Carapachay, Buenos Aires, Argentina. © Todos los derechos reservados.-

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BITÁCORA DE VIAJE. Día 16 y 17- Una más y no jodemos más

11 lunes Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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almuerzo, amigos, charla, Ciudad, comida, despedida, encuentro, España, Madrid, restaurante

     Y ahora sí, llegamos al final de nuestra aventura. Ya es la despedida sin vuelta atrás. Con una mezcla de tristeza, esperanza, ilusión y algo de agotamiento. Pero es un cansancio feliz, ganado a fuerza de haber aprovechado y disfrutado el viaje al máximo. Con pasión, con ganas, con mucha buena disposición. Nos llevamos ruidos, sonidos, sabores, olores, aromas, conocimiento, fotos, novedades, abrazos, buenos deseos de buenos y nuevos amigos; comentarios alentadores, amistosos y no tan agradables. En suma, una experiencia que agradezco a Elohim haber podido vivir junto a mi marido.
     Ayer fue un día que podría partir en dos. El medio día y la noche. En la primera parte les contaré que nos hemos reunido con gente a almorzar (comer lo llaman en España): una amiga de Internet con su hija (gracias por los alfajores, estaban riquísimos), la amiga que vive en Madrid con su marido e hijo con quienes ya habíamos compartido tiempo anteriormente y una mujer joven con su hija que no conocía (dos dulces de leche) . Gracias a la dulce que llamó por teléfono y qué pena que otra de ellas se sintió mal y no pudo estar con nosotros (espero que estés mejor). Fue una grata compañía, me encantó haber podido verlos, charlar y abrazarlos.
     A la noche llegó algo muy esperado: LES LUTHIERS. Hemos conocido a los dos reemplazantes de Daniel Rabinovich y nos quedó claro por qué necesitaban dos. Daniel lo abarcaba todo. Era actor, cantante y músico y todo lo hacía bien. De los dos reemplazantes, uno es un buen actor y muy buen cantante, pero no es músico; el otro es cantante y músico, pero no es actor. Igual, ambos lo han hecho muy bien y me gusto que fueran ellos mismos y no trataran de imitarlo. Hicieron adaptaciones, no sólo por estar en España, sino que actualizaron temas. Un ejemplo fue El Bolero de los Celos. Donde antes decía que revisaba sus cartas, ahora dijeron que revisaba sus emails. Nos hemos reído y disfrutado mucho.
     El día de hoy es un capítulo aparte. Hemos sido tratados como reyes por nuestros amigos madrileños que hemos conocido nuestro primer día en Madrid y el hijo de mi amiga, quienes a partir del mediodía nos han recibido en su casa y ya no sabían qué más servirnos. Como dirían mi marido, su madre y hermana: de lo mucho y de lo bueno. Y, aunque todo lo servido y cocinado estaba espectacular, para mí lo mejor fue la compañía. Al hijo de mi amiga lo conocimos hoy. Es un chico dulce, simpático, respetuoso y tiene una sonrisa maravillosa. La conversación fue tan amena e interesante, que cuando quisimos darnos cuenta, ya eran las 19:30hs.
     Y ahora sí, ya está, no queda mucho por contar. Llegó el momento del punto final para la bitácora. Mañana me levantaré de madrugada para ir al aeropuerto y volver a mi tierra, mi amada Israel. Que tengan todos felices sueños.

Madrid, 06/03/2016 a las 23:49hs.

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BITÁCORA DE VIAJE. Día 15- Comenzamos a despedirnos.

10 domingo Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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abrazo, amigas, burjassot, comentario, cuaderno, España, exposición, fotografía, parque, trencito, valencia, vías de tren

     Como dice una canción que muchos conocemos y que es del tiempo de mi adolescencia, si no anterior incluso: todo tiene un final, todo termina. Y la exposición llegó a su fin. En el transcurso hemos vivido muchas y enriquecedoras experiencias, conocido gente nueva e hicimos nuevos amigos. Nos llevamos nombres para buscar en Facebook, direcciones de correo electrónico y abrazos que nos llevamos puestos.
     Quisimos aprovechar la mañana. Era nuestro último día en Valencia y deseábamos ir a ver una exposición de cuadros de Picasso que nos habían recomendado.    Lamentablemente, esa exposición terminó el domingo. En su lugar vimos otras dos en el mismo edificio, una colección de pintores, valencianos en su mayoría y otros de otros lugares de España y Europa en general. La colección se llama Llandró. Nos gustó muchísimo. No se podía sacar fotos. En el piso de arriba había una exposición de jazz. La mayor parte de lo expuesto eran fotografías de jazzistas famosos. Algunas de las fotos no eran gran cosa, pero otras me dieron ganas de buscar más información sobre esos fotógrafos.
     Volvimos a la pensión sólo para buscar las cosas y nos fuimos a Burjassot. Pensamos en quedarnos unos minutos e irnos a comer, cuando vino un señor a ver la exposición. Me puse a charlar con él, fue muy agradable hacerlo y me extendí más de lo planeado. Poco después de que nos fuimos a buscar dónde almorzar, por lo que supe luego, llegaron dos amigas a la exposición con la idea de vernos y darnos un abrazo. Me dio mucha bronca habernos cruzado y que los abrazos quedaran truncos. Una de ellas me dejó un hermoso comentario sobre las fotos que me emocionó. Quiero creer que pronto tendremos una nueva oportunidad, quizá en Israel.
     La mayoría de la gente estuvo a la mañana, o alrededor del medio día. Alrededor de las 15:00hs. nos fuimos a pasear, porque la exposición estaba cerrada desde esa hora hasta las 17:00hs. Fuimos a conocer un parque muy lindo del que nos habían hablado. Tenía una vía pequeña de tren, por donde evidentemente pasará algún tren infantil que no vimos. Mi esposo quiso seguir su recorrido, para ver dónde terminaba. Daba la vuelta al parque, por ende nosotros también. Mientras, yo iba sacando fotos.
     Volvimos a la exposición. mi marido se quedó por el camino, en una peluquería porque ya no se aguantaba más la melena. Yo me fui a esperar. La mayoría de la gente llegó cuando ya estábamos por desarmar la exposición o incluso mientras lo estábamos haciendo. Durante ese tiempo vino  una pareja que conocimos ayer. Él es pintor y además de cuadros, pinta abanicos a mano. Conforme un arreglo que habíamos hecho, cambiaríamos una foto por un abanico. Me trajeron 4 para elegir, de varilla. Cuando los vi no ponerse de acuerdo respecto a qué foto llevarse, cada uno había elegido una diferente, les propuse cambiar dos abanicos por dos fotos y aceptaron. Nos sacamos fotos juntos y, abrazos mediante, nos despedimos.
     Ahora armaremos las valijas una vez más. Madrid y más amigos nos esperan, también Les Luthiers. El final del viaje se acerca y yo tengo una mezcla de sentimientos tan grande que siento como si mi corazón fuera una gran ensalada. Ya queda poco, un par de días más y ya no escribiré más bitácoras, los dejaré tranquilos. Mientras, seguiré disfrutando con la misma intensidad que hasta ahora.

Valencia, España, 04/03/2016 a las 23:31hs.

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BITÁCORA DE VIAJE. Días 11 al 14- Cansados pero felices.

09 sábado Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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adolescente, amigas, amigos, aprendizaje, burjassot, charla, dibujo, España, exposición, fotografía, gente, Mont Juit, mujer, niña, niño, valencia

     Lo sé, es cierto, dejé pasar varios días. Es que el cansancio me superó. Hoy me obligué a escribir, para que no se me acumule tanto y termine olvidando algo. Me gustaría poder retener cada vivencia metiéndola en una cajita, para que nada se pierda. Por lo pronto me llevo Madrid, Valencia, Barcelona, Lleida y Montblanc en mi tarjeta de la cámara. Son tantas fotos, tantos lindos recuerdos, tanta belleza la que hemos podido observar, que será difícil elegir qué fotos compartirles……
     El 29 de febrero nos encontramos con una amiga de Bolsón, Río Negro, Argentina. Cuando la vimos por última vez era una adolescente. Ahora es toda una mujer. Nos invitó a almorzar a su casa, donde convive con otra mujer que también conocimos cuando apenas estaba saliendo de la niñez. La emoción y ciertos abrazos, no son fáciles de describir con palabras. La comida fue tan buena como la charla.
     Después de comer, se ofreció a hacernos de guía y pasear con nosotros. Por supuesto que aceptamos, nos encanta esa manera de conocer, con la gente que vive en el lugar. Fuimos a caminar al Mont Juit. Es mucha subida, pero el cansancio y la agitación del esfuerzo valen la pena. El sitio es hermoso y ofrece unas vistas preciosas. Desde allí vimos la zona portuaria y parte de la ciudad. En parte de la subida, el puerto se visualiza a través de un bosque, sin palabras. Esta bella mujer, estaba preocupada porque pensaba que nos quedaría el cuerpo dolorido por varios días. No voy a negar que quedamos agotados y algo doloridos; pero al día siguiente anduvimos a las andadas (nunca mejor dicho).
     Quisimos estar temprano en el hotel. No tanto por el cansancio, sino porque al día siguiente nuestro tren a Valencia salía temprano y había que preparar las valijas. Esta vez el viaje fue más llevadero, porque sacamos un pasaje que, aunque algo más caro, nos permitía viajar más cómodos. En el vagón había maletero y de esa manera nuestras valijas, por independientes que fueran, no podrían irse de paseo solas por ahí.
     Llegamos a Valencia, nos acomodamos en la pensión y nos fuimos a Burjassot luego de almorzar. Nos quedamos todo lo que pudimos, nos encontramos con algunos lindos mensajes en el cuaderno y una sorpresa, uno era de una niña de 8 años. Otros me dejaron sus dibujos y yo me morí de amor. Lo lindo de estar presente, es la oportunidad que tengo de charlar y conocer gente. Ese día fue bastante corto, no hicimos mucho más. Entre la caminata del día anterior, el viaje y la exposición, estábamos bastante agotados.
     Ayer caminamos mucho a la mañana. Conocimos una zona de la ciudad que no habíamos visto aún, preciosa. Más subidas y bajadas, idas y vueltas, pero fue un placer. Almorzamos temprano, queríamos estar antes en Burjassot, ya que no podríamos quedarnos mucho tiempo, puesto que había arreglado con una amiga que vive ahí que nos vendría a buscar en su auto para pasear juntos. Al paseo se sumo otra amiga suya, que vive en la ciudad de Valencia.
     Para salir de Burjassot, hay que pasar por partes de la ciudad que no habíamos llegado a conocer y supimos que era más grande de lo que pensábamos. Se pasa enseguida a la ciudad de Valencia, sin darse una cuenta. Pasamos a buscar a la amiga antes mencionada y nos fuimos a conocer y tomar mate en la Marina de Valencia. Es preciosa, las playas son anchísimas y la compañía fue espectacular. La pasamos muy bien, vimos el atardecer y la amiga que nos acmpañó me contó otras cosas nuevas a las que ya me habían contado. Recomiendo pasear así, se aprende mucho y es muy enriquecedor.
     Luego de tanta caminata ese día, ya no teníamos fuerza para mucho más y nos fuimos a dormir sabiendo que necesitaríamos levantarnos temprano. Decidimos usar la mañana para ir a la lavandería, sacar los pasajes para Madrid e ir a visitar una exposición de Picasso donde también hay obras de un periodo figurativo suyo que nos habían recomendado el día anterior.
     Los planes no siempre salen como una quisiera. Después de bastante andar, llegamos al centro de exposiciones diez minutos antes de que cerraran. Algo decepcionados y, ya sabiendo el horario, decidimos ir más temprano mañana. Como había que llenar el tiempo, caminamos aún más. Decidimos pasar al hotel a descansar un poco. Me terminé el libro El Caso Lovental de nuestro amigo Fidel Vilanova que nos lo regaló cuando nos vimos en Madrid y que se los recomiendo. Engancha y no dan ganas de dejar de leerlo.
     Estuvimos en la exposición desde las 17:00hs. Hablé con mucha gente y muchos la vieron. El plan era irnos a las 20:00hs., pero no pudimos cumplirlo. Seguían llegando personas y me puse a hablar con algunos de ellos. Me llené de ternura, cuando un nene chiquito llamó a su mamá varias veces para que viera una foto que había llamado su atención. Luego, otra niña un poco más grande y que me dejó unos hermosos dibujos en el cuaderno, me dijo que esa era la foto que más le había gustado. En cuanto hubo un hueco, nos escapamos, sino no nos íbamos más.
     Mañana será el último día. Desmontaremos las fotos y nos iremos el sábado a Madrid. Voy a extrañar Burjassot y Valencia, pero me esperan nuevas vivencias que quiero experimentar y que estoy abierta a disfrutar a pleno como vengo haciendo hasta ahora. No sé si mañana estaré en condiciones de escribir, por las dudas, los saludo con un hasta pronto.

Valencia, España, 04/03/2016, 00:25hs.

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BITÁCORA DE VIAJE. Días 9 y 10- No dejo de maravillarme.

08 viernes Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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Arena, Barcelona, centro comercial, Ciudad, comida, España, fotografía, judaísmo, judío, Lleida, Montblanc, niebla, nieve, plaza de toros, restaurante, vistas

     El sábado 27 empezó con una decepción. Fuimos temprano a la estación de tren de Sants para sacar pasajes a Valencia a donde volveremos el martes a la mañana y a Lleida a donde iríamos hoy. Pero resulta que los fines de semana, no se venden pasajes anticipados. Con cierto sabor a fracaso, nos fuimos a recorrer los alrededores.
     Para ir a la estación tomamos un autobús. En la parada del bus indica cuánto falta para que venga ¡¡¡Y cumple!!! El pasaje cuesta el doble que en Nahariya y el letrero indicador de paradas, no funcionaba. Lo bueno es que una pareja muy amable nos orientó y nos avisó dónde bajar. Además, mi esposo anda siempre con el mapa a cuestas y se maneja de maravillas con él. Yo me dejo guiar.
     Los alrededores de la estación son muy interesantes. Encontramos muchas curiosidades que, Elohim* mediante, verán en las fotos a mi regreso. La zona me pareció hermosa. De ahí nos fuimos caminando a Pza. Espanya. De un lado, hay unas columnas muy interesantes, y detrás de ellas, a bastante distancia, un edificio que creímos una catedral y luego nos enteramos que era un museo. En el medio una escultura y enfrente una ex plaza de toros que ahora es un centro comercial. La fachada es muy interesante y linda.
     Decidimos entrar, teníamos curiosidad y pensamos que sería un buen lugar para almorzar, puesto que supusimos que como todos los centros comerciales, tendría un patio de comidas. Subimos hasta la última planta, donde hay una terraza circular y desde donde se ven unas vistas maravillosas de Barcelona. Todo alrededor, hay también restaurantes. Los precios, carísimos. Hasta que encontramos uno que nos pareció razonable y entramos. Nos atendieron tan bien y la comida era tan rica, que merece ser recomendado. Lástima que no recuerdo el nombre y que no encuentro la tarjeta que nos dieron.
     No sólo la comida resultó riquísima y el camarero muy amable y paciente, si no que, como se retrasaron con el postre, nos obsequiaron con una copa de cava a cada uno. El lugar también es muy lindo y tiene muy buen ambiente.
     Terminado el almuerzo, y como cabía esperar, fui a fotografiar las vistas. Luego volvimos caminando al hotel. El plan era descansar un poco y ni hablar de ingerir la más mínima cosa hasta la noche. Es que para cenar, habíamos quedado ya con un grupo de personas. Se trata de un grupo de locas lindas, hermosas, que conocí a través de Facebook y algunos de sus maridos más dos bellísimas niñas. Estas preciosas damas y yo, somos parte de un grupo de mujeres argentinas en el mundo.
     Una de ellas, hizo la reservación con tiempo. Terminamos siendo 15 personas y no pudieron venir todas las que querían. Fue una noche maravillosa, donde pude ponerle cara a mujeres que había tratado y conocía de manera virtual. Para muchas de ellas fue un esfuerzo venir y las que no pudieron mandaron mensaje. Todo lo valoro, valen oro cada una.
     El domingo 28 tomamos el tren a las 9:20 para Lleida. El viaje de poco más de una hora se me hizo brevísimo. En la estación nos esperaba Silvia Schnessel. Una dulce de leche que nos fue a buscar con su auto. Con ella hemos recorrido Lleida, Mont Blanc y volvimos a Lleida a visitar su castillo.
     El camino a Mont Blanc nos deparaba una sorpresa inesperada. Una niebla bastante espesa en la que nos adentramos con el auto y nieve a los costados del camino. Una experiencia impresionante e inolvidable. Me encantó, parecía una niña con el entusiasmo que tenía, el cual no perdí durante ninguna parte del paseo.
     En Mont Blanc almorzamos en un restaurante que se supone judío, pero de tal sólo tiene el nombre. También este lugar es recomendable: por atención, por comida, por comodidad y aspecto. Los platos estaban tan lindos presentados, que hasta les sacamos fotos. Además, la zona era inspiradora. Por donde miraba había algo interesante y hermoso.
     El castillo de Lleida, no sólo es hermoso el edificio (que lamentablemente sólo pudimos ver por fuera), si no las vistas que ofrecía. Todo me asombraba, todo me parecía increíble y maravilloso y Silvia se sorprendía de los detalles a los que les prestaba atención. Es que había cosas que no podíamos dejar de mirar.
     Luego de otro pequeño recorrido por la ciudad, Silvia nos llevó a la estación de tren. Allí nos sacamos unas fotos juntos, nos tomamos unos cafecitos y nos despedimos. Con mi marido estamos muy agradecidos. Sabemos que si no hubiera sido con ella, no habríamos tenido la oportunidad de vivir estas experiencias tan lindas y conocer esos lugares maravillosos.
     Una vez más, el descanso en el hotel se nos hizo necesario, pero fue breve. Nos fuimos a conocer el barrio Gótico. Tengo la esperanza que de día nos muestre una cara más amable. De noche asusta un poco. Mañana veremos si podemos volver a un horario más razonable. La curiosidad del lugar: un restaurante casher** (no cenamos ahí, los precios son altos) que tenía el menú también en hebreo.
     Mañana nos despediremos de Barcelona. Y sé que aún nos quedarán muchas cosas por ver y gente que visitar. Pero una nunca sabe, quizá pronto pueda volver.

Barcelona, 29/02/2016 a las 01:16 hs.

*Elohim: Dios.
**Casher: apto conforme a las reglamentaciones rabínicas basadas en la Torah, respecto a la alimentación.

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BITÁCORA DE VIAJE. Día 8- Barcelona y algo más.

07 jueves Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amigos, Barcelona, caminata, escritor, España, historia, hotel, libros, Mario Sabán

     Hoy viajamos de Valencia a Barcelona, y por esas cosas del ahorro y gastar en viaje lo menos posible, terminamos tomando un tren que nos trajo en el mismo tiempo que nos llevó viajar de Israel a España, cinco horas. El tren no tenía maletero, así que, aunque era espacioso y luminoso, teniendo que tener las valijas con nosotros, no resultó muy cómodo. Sin embargo, sólo podemos protestarnos a nosotros mismos ya que, como dice el famoso refrán… AL QUE QUIERE CELESTE, QUE LE CUESTE.
     Dadas las circunstancias, nuestra llegada a Barcelona fue doblemente dichosa. Por un lado porque deseábamos volver a visitar esta ciudad, y por otro porque al fin habíamos podido descender del tren. Cuando llegamos al hotel, nos registramos y subimos. Me encantó la habitación, el baño es enorme y tiene videt. En el cuarto hay un escritorio grande y cómodo sobre el cual estoy escribiendo ahora, una mesita con dos silloncitos… en fin, una belleza.
     Eran cerca de las 15:00 hs. cuando arribamos al hospedaje. Y a las 16:00 hs. teníamos un esperado encuentro. Para quienes no lo conocen, les cuento que Mario Saban es abogado, tiene un doctorado en filosofía otorgado por la Universidad Complutense de Madrid, es investigador y como producto de sus investigaciones, ha escrito varios libros sobre cristianismo desde una perspectiva judía no religiosa. Lo conocimos en Jerusalem hace un par de años, allí nos regaló uno de sus libros y charlando descubrimos que tiene un parentesco lejano con mi marido. Así que quedamos en contacto. Cuando supimos que vendríamos para acá, le avisamos y quedamos en vernos. Sabíamos, porque nos lo había dicho, que le traería otro libro a mi esposo ¡Pero apareció con tres! Y encima, para variar, no nos dejó pagar lo que consumimos en la cafetería.
     Además de todo lo maravilloso que me ha traído poder exponer en España, me llevo añadido un montón de conocimiento que no esperaba encontrarme. Lo que hemos hablado con mi amiga la profesora de filosofía, P Huergo y Mario Sabán, está todo relacionado sin buscarlo y cada uno ha entregado piezas a un rompecabezas que no deja de asombrarme a medida que lo voy completando. Estoy en una especie de nube, flotando y tratando a la vez de poder bajar a tierra, porque no quiero perder ni una sola de esas piezas. Estoy llevando en mi equipaje interior, mucho más enriquecimiento del que podía esperar.
     A pesar de lo agotados que estábamos mi amado y yo, luego de despedirnos de Mario con promesa de volver a vernos pronto, nos fuimos a dejar los libros al hotel y a caminar. Cenamos, caminamos un poco más y volvimos. Durante la cena, noté a mi marido muy callado y supe enseguida que no era sólo el agotamiento. Él mismo me lo confirmó cuando le pregunté si se había quedado pensando en lo que habíamos hablado con su primo lejano. Estoy en la misma situación, lo concateno con lo charlado con mi amiga y Pedro y no puedo dejar de darle vueltas. Espero poder dormir.
     Mañana nos espera otro día de encuentro y también paseos por nuestra cuenta, ya se los relataré mañana. Si en algún momento logro unir todas las piezas, quizá se las pueda compartir algún día.

Barcelona, 26/02/2016 a las 23:13 horas.

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BITÁCORA DE VIAJE. Día 7- Un día especial

05 martes Abr 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amigos, burjassot, café, diario, enlace judio, entrevista, entrevista radial, España, exposición, fotografía, historia, paseo, periódico, periodismo, periodista, periodistas, silos

     La mañana empezó algo revolucionada, tratando de resolver algunos asuntos personales a tiempo, antes de salir para Burjassot. Logramos llegar a horario, incluso unos minutos antes de la hora pactada. Sin embargo no tuvimos mucho tiempo de acomodarnos, porque María Llopis Tena, la periodista que trabaja en el ayuntamiento de Burjassot, también llegó más temprano.
     María nos guió a mi marido y a mí hasta el estudio de radio. Fue la primera vez que veía uno en vivo y en directo. Nos explicó cómo calcular la distancia a los micrófonos, nos dio unos auriculares que debimos ponernos y por donde la escucharíamos a ella y se fue a la sala donde está la consola. Desde allí nos hizo la entrevista. Realizo una introducción hermosa, condujo la entrevista con mucha maestría y nos sentimos muy cómodos. Fue menos difícil de lo que pensaba, aunque algún eh… se me escapó. La entrevista será emitida el viernes 26/02/2016 a las 12:30 hs. por la radio de Burjassot.
Terminada esta hermosa experiencia, decidimos ir a almorzar. Antes nos detuvimos frente a La Casa de la Cultura del Ayuntamiento de Burjassot, donde están expuestas las fotos. Mientras mi esposo sentado en un banco consultaba el mapa, yo aproveché para sacar algunas fotos de la fachada. Estaba en eso cuando María apareció y seguimos charlando como si no nos hubiésemos despedido ya. Es una hermosa persona, muy dulce.
     Para tranquilidad de una amiga, probamos las papas bravas. Muy ricas por cierto. El mozo, divino. En Valencia son muy dulces todos, tratan a los demás de cariño, corazón, guapos, etc. Así da gusto conocer la ciudad, una se siente mimada todo el tiempo. Terminado el almuerzo, me fui a conocer los Silos, un lugar histórico en Burjassot donde estuve sacando fotos. El cielo estaba hermoso y el clima muy agradable.
     Llegamos alrededor de las tres, de nuevo a la exposición. La vimos entrando justito a una amiga, de la cual ya hablé en otra bitácora. Llegó especialmente desde Madrid para ver las fotos, me sentí honrada. Empecé a hacerle una visita guiada y andaba por la mitad, cuando llegó otra amiga desde Valencia. Ella también hizo el tour por Israel a través de las fotografías y fue una alegría conocerla personalmente. Las tres formamos parte de un grupo de Facebook de mamás argentinas que viven en el exterior. Por lo tanto, ellas también se conocían virtualmente. Luego de ver las fotos y de un rato de charla, nos fuimos a seguir conversando café por medio a la cafetería que hay allí mismo.
     Luego que las dos se fueron, apareció P Huergo Caso. Él también es periodista. Enviado por Silvia Schnessel (a quien visitaremos el domingo), llegó para entrevistarme para un periódico llamado Enlace Judío. Un genio, Pedro. Ni cuenta me di cuando empezó la entrevista. Comenzó charlando y todo fue una larga conversación. Vio las fotos, conversamos un poco sobre ellas y luego sobre otros derroteros. Apareció entre tanto Juan Roig, que trabaja en el ayuntamiento y fue quien organizó la exposición. Los presenté y charlamos los cuatro juntos. Fue muy interesante. Yo aprendí mucho de ellos y espero haber podido aportar algo.
     Juan retornó a su trabajo y Pedro, mi esposo y yo fuimos a la cafetería a tomar otro café. Allí seguimos conversando, incluso a nuestro regreso a Valencia, ya que viajamos juntos y bajamos en la misma parada. Charlar con Pedro es tan interesante como conversar con la amiga madrileña, profesora de filosofía, de la que ya comenté en otra bitácora. También sabe mucho de historia. Sostengo que deberían conocerse personalmente, dialogar con ambos a la vez sería impresionante. Además nos dio algunas ideas y recomendaciones interesantes.
     El día fue largo, agotador, pero sumamente enriquecedor. Con experiencias distintas, emociones y alegrías. Mañana nos espera un viaje largo, un encuentro esperado y espero, nuevas experiencias. Ahora me queda irme a dormir y permitir a mis sueños procesar este día tan especial.

Valencia. 26/02/2016 a las 01:06 hs.

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