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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: aprendizaje

A UNA SEMANA

01 viernes Ene 2016

Posted by cindyisrael in Sin categoría, TORAH

≈ 8 comentarios

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amigos, aprendizaje, Argentina, banquete, dolor, duda, duelo, eclesiastés, eclesiastés 3, eclesiastés 7, fallecimiento, pueblo, Rabino, razonar, reflexionar, tanaj, tristeza

 A una semana del entierro de mi papá, extrañándolo y con todo el dolor que siento, he pedido en la comunidad Yonat Hasher en la que participo, que me dejaran dar un mensaje. El rabino (Israel- Tedi- Horowitz) me lo permitió y ahora me gustaría compartírselos a ustedes:

Sólo Elohim* puede dar una respuesta

y decir que puerta hay que tocar.

Creo que a pesar de tanta melancolía,

tanta pena, tanta herida,

sólo se trata de vivir.

-Estribillo de Sólo se Trata de Vivir de Litto Nebbia, versionado por mí-

Cuando alguien vive un dolor muy grande, es normal hacerse o hacer preguntas. Sin embargo hay dos cuestionamientos que no me hice con el fallecimiento de mi papá: por qué él, por qué ahora. 

Quienes me conocen saben que leo el Tanaj (Antiguo Testamento) y que le creo. En el libro de Eclesiastés, en el capítulo 3, dice que todo tiene su tiempo debajo del sol. Hay tiempo de plantar y de arrancar lo plantado, tiempo de guerra y tiempo de paz. También hay tiempo de morir. Este, sin duda, fue el tiempo de mi papá. En ese capítulo dice también que Elohim lo hizo todo hermoso en su tiempo. Y aunque a mí me duela, debo aceptar que para mi papá fue hermoso y el mejor momento.

Las respuestas que yo busqué, tenían que ver con la comprensión de dos versículos del mismo libro, pero del capítulo 7 y que para mí siempre fueron un misterio:

2 Es mejor ir a la casa del duelo que ir a la casa del banquete, porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive debe poner eso en su corazón.

3 Mejor es la tristeza que la risa; porque el semblante triste mejora el corazón

-Versión de Moisés Katznelsón mejorada con la versión hebrea-

Estos días de duelo me han servido para meditar y empezar a entender estos versículos, luego de que durante tantos años fueran para mí un misterio. Por supuesto, es sólo la punta del ovillo, son mucho más profundos que las conclusiones a las que yo pude llegar, estoy segura.

Ante todo, vale la pena resaltar que dice que una cosa es mejor que la otra, de ninguna manera dice que una sea obligatoria y la otra esté prohibida. De hecho, en otras partes del Tanaj, se habla del banquete como algo positivo.

     Quiero pedirles que hagan ustedes un pequeño ejercicio de imaginación. Supongan sólo por un momento que están ustedes en un banquete, de bodas, por ejemplo. Ustedes llegan, los recibe una recepcionista que tiene una lista en su mano donde busca su nombre y le indica cuál es su mesa. En esa mesa usted será constantemente servido por los camareros. Ellos estarán atentos a cada vez que se le vacíe o empiece a vaciar la copa para volver a llenársela. Le servirán la comida y todo lo que usted tiene que hacer durante el resto de la fiesta, será disfrutar. A un banquete se va a RECIBIR: atención, comida, bebida…

Ahora haremos el mismo ejercicio, pero imaginando que usted va a la casa de duelo. Por casa de duelo, no debe usted entender casa velatoria, si no la casa de aquellos que están viviendo un duelo. Esta aclaración es importante, porque si bien en Argentina sí hay velorios de judíos, no es una costumbre judía. Se hace así por las leyes argentinas. Los judíos enterramos casi de inmediato a nuestros muertos y su familia directa hace un duelo de siete días en su casa donde es visitado por amigos y parientes. Se llama SHIVÁ, que viene de sheva (siete). Cuando alguien va a una casa donde hay shivá, se acostumbra llevar algo de comida y bebida, ayudar en lo que se pueda a los deudos (tareas de la casa, atención de los otros visitantes, dar palabras de consuelo o dar conversación para que se distiendan). Es decir, a una casa de duelo, se va a DAR.

Todos escuchamos sin dudas, la famosa frase popular: es mejor dar que recibir. Y creo que es ni más ni menos a lo que se refiere el versículo 2.

Ahora tratemos de entender el 3 ¿Acaso quiere Elohim que vivamos siempre tristes? No, en absoluto. No se refiere a eso. Acá tampoco hay una prohibición y una obligación. Esta vez les voy a pedir un ejercicio de memoria. Recuerden las veces que ustedes rieron mucho ¿podían pensar? Cuando nos reímos, la risa lo ocupa todo, nos impide pensar, reflexionar. Además, cuando uno está feliz, no suele hacerse planteos de ningún tipo, simplemente se disfruta la felicidad. Pero cuando estamos pasando por un momento doloroso, cuando lloramos, cuando estamos tristes, es natural hacernos preguntas y no se nos dificulta razonar. Una pregunta puede llevar a otra y la necesidad de encontrar respuestas a lo que estamos viviendo nos lleva a aprender cosas que nunca hubiéramos aprendido de otro modo.

Por causa de los días tan dolorosos que estuve y estoy viviendo, confirmé que algo que siempre creí firmemente es así, y es que de todo (incluso de lo malo) uno puede sacar cosas buenas. Una de las cosas buenas que saqué es el comenzar a entender estos versículos. La otra es poder rescatar todo el amor y apoyo que he estado recibiendo y que a pesar de mi tristeza no dejé de reconocer y agradecer profundamente.

Sirva esta nota como recordatorio, para que abran los ojos y puedan ver lo bueno, incluso a través de lo malo. Aunque a veces parezca tan difícil. En ocasiones, lo bueno se ve recién después de mucho tiempo, porque los tiempos de Elohim no son los nuestros. Quedará en cada uno tratar de ser paciente hasta que llegue el momento.

QUE TENGAN TODOS UNA HERMOSA VIDA.

*Elohim: Dios en hebreo.

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-Mi papá y yo. © Todos los derechos reservados.-

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VIVIR EN ISRAEL

23 domingo Ago 2015

Posted by cindyisrael in Vivencias

≈ 3 comentarios

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amar, AMIA, amor, antisemitismo, aprendizaje, Argentina, camino, crecer, discriminación, dolor, drama, emigración, familia, Gaza, guerra, Hamás, hijos, historia, Israel, misiles, seguridad, terrorismo, terroristas, vida

A raíz de algo que pasó ayer, recordé otro suceso que aconteció hace poco más de un año, en la última guerra entre Hamás e Israel. Algunas mujeres, juzgaron a quienes elegimos venir con nuestros hijos a vivir a Israel como si eso nos transformara en las peores madres del mundo. Y me quedó ese recuerdo dando vueltas en la cabeza. No porque les de la razón o me sienta culpable, en absoluto. Estoy convencida de que habernos venido a vivir acá fue una de las mejores decisiones que mi marido y yo hemos tomado como matrimonio. Realizar semejante juicio es cerrar los ojos a la realidad que nos circunda.

Lo que me quedé pensando es en esas personas, si creerán que donde están viviendo es más seguro por no lloverles misiles. Argentina, junto con Australia, son los lugares del mundo más al sur en el mapa, más abajo, sólo la Antártida. Sin embargo hasta allí, hace poco más de 20 años, también llegó el terrorismo. Y no le pasó sólo a los judíos, porque entre los muertos había gente que sólo pasaba por la vereda. Y si hubiera sido sólo a los judíos qué, ¿debo dejar de pertenecer al pueblo hebreo nada más que para no ofender a unos cuántos? El terrorismo se sigue expandiendo a pasos agigantados, hace rato que ya llegó a Europa y el mundo poco a poco va abriendo los ojos. Demasiado lento y tarde para mi gusto, pero lo hace. Ya no hay lugar del mundo seguro. Muchos lo vimos venir y lo venimos anunciando desde hace algunos años. Pero Europa es lenta, como la tortuga sobre la que antaño creían que se sostenía el mundo.

La verdad es que nadie tiene la vida comprada y que nadie se va antes de su tiempo. Hace poco vi en la televisión un video de un accidente. Un auto perdió el control y se metió en un bar justo por la esquina donde había una mesita a la que había un hombre sentado. Lo podría haber hecho añicos. Sin embargo el hombre se levantó entero, asombrado, mirando sin entender lo que acababa de pasar, sin el más mínimo rasguño. Cuando fue la guerra del 2006, como conté en otras ocasiones, fui parte del 75% de la población de Nahariya que se refugió en ciudades más seguras. A los cinco minutos de haber pasado nosotros por cierta esquina, cayó ahí un misil. ¿Por qué no cayó cinco minutos después o nosotros no pasamos cinco minutos antes? Porque no había llegado nuestra hora. Historias de ese tipo hay muchas, durante la guerra; en accidentes aéreos, donde hay gente que se salvó por retrasarse y perder el avión; en las torres gemelas, con gente que ese día no fue a trabajar…

Una de las cosas que aprendí viviendo en Israel, es a no apresurarme al juzgar a otros. Muchas veces me pregunté cómo podía alguien vivir en tal o cual lugar o casarse con tal o cual persona. Sin embargo, no juzgo. Cuando no entiendo algo, pregunto. Voy a quien lo está viviendo en vivo y en directo. Indago, investigo. Es muy fácil caer en el facilismo del juicio, lleva menos tiempo y trabajo, aunque lastima más a otros y a la corta o a la larga, a uno mismo. Israel es mucho más que un país en guerra, es mi lugar en el mundo, donde he logrado cosas en doce años de vivir aquí que no he conseguido en treinta y cinco de vivir en mi país de origen. Amo a este país que me abrió las puertas y los brazos, que me dio la posibilidad de que mis hijos pudieran crecer y desarrollarse sin faltarles nada, que nos cuida, que avanza y cuya gente es franca y sin doblez. No es perfecto, nadie lo es, tiene defectos que a veces nos hace protestar y quejarnos. Pero así como hago con quienes me rodean, prefiero apoyarme en lo positivo y disfrutar tratando de dar lo mejor de mí cada día porque eso me hace feliz. Y es lo que deseo para mis lectores, una larga vida llena de felicidad.

CORAZÓN ISRAELÍ.-

© Todos los derechos reservados.-

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SU MEJOR OBRA

19 miércoles Ago 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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alma, amigos, aprendizaje, arte, artista, óleo, cuadro, cuadros, cumpleaños, drama, duda, exposición, fantasía, imaginación, libros, obra, pintor

La municipalidad de Tare organizó una exposición con tema libre para todos los artistas de la zona que quisieran participar. La inscripción era gratuita y había sólo cuatro condiciones: 1.- Que lo expuesto no representara nada ilegal 2.- Que la obra elegida fuera apta para todo público 3.- Que no tuviera ningún contenido que pudiera resultar ofensivo y 4.- Sólo se podía exponer una obra por artista.

El último de los cuatro puntos era lo que más preocupaba a la mayoría. Era muy difícil elegir una sola. Muchos sentían como si les dieran a elegir entre sus hijos, qué duro. Sin embargo, la participación fue masiva y mayor de la esperada. Cada uno eligió con un criterio y motivación diferente. Hubo quienes simplemente eligieron su última obra, porque entendían que con el tiempo habían ido madurando como artistas y que la más reciente mostraba hasta donde habían llegado por el momento. Otros pusieron frente a sus ojos todas las obras que consideraban mejores técnicamente y eligieron aquella que les parecía que más lograba trasmitir. No faltaron indecisos que dejaron la elección en manos de familiares y amigos, soberbios que hicieron tatetí porque consideraban todas sus obras perfectas y aquellos que tuvieron en cuenta cuál de sus obras había sido más comentada y apreciada por quienes los habían visitado alguna vez.

Se presentaron dibujos, cuadros, esculturas, fotografías y tapices. Entre todo lo expuesto, que era realmente mucho, había un cuadro al óleo que destacaba sobre todo lo demás. Los críticos de arte más reacios a elogiar tuvieron que hacerlo en ese caso, llegaron a decir que era el cuadro más perfecto que habían visto nunca. Todos, visitantes y artistas lo comentaban de manera positiva y en el libro de visita, la mayoría había hecho referencia a que había sido la mejor de todas las obras. La prensa de la ciudad, presente en la inauguración, lo destacó especialmente. Quienes lo veían, se quedaban un rato largo mirándolo y no podía reprimir las lágrimas de emoción que el cuadro les generaba.

El óleo estaba firmado con un seudónimo y nadie sabía a quién pertenecía. Había sido llevado a los organizadores a través de mensajería y debidamente envuelto y protegido. Muchos llegaron de esa manera, eso dificultaba la averiguación de la identidad de su autor. Teniendo en cuenta la perfección del cuadro, nadie entendía por qué su autor se escondía y no revelaba su identidad. Aristarco, así era su seudónimo, tenía miedo de darse a conocer. Básicamente temía dos cosas, una pregunta: ¿Qué criterio siguió para elegir esa obra para la exposición?; y una propuesta: estaríamos interesados en realizar una exposición con los cuadros suyos que usted considere mejores.

La razón por la que ambas situaciones le inquietaban estaban íntimamente relacionadas entre sí, ese era el único cuadro que había pintado en toda su vida. Jamás había sentido inclinación a ninguna rama del arte. Nunca había dibujado, cantado, actuado ni fotografiado nada. En una ocasión se lo planteó con angustia a su mejor amigo. Todo el mundo necesita un modo de expresión para poder volcar todo lo que guarda su alma, pero él no tenía ninguno y se sentía como una olla a presión. Su amigo no sabía cómo ayudarlo, pero sentía la necesidad de hacerlo y se fue cavilando mucho sobre eso.

Pocos días después de aquella charla, fue el cumpleaños de Aristarco. Estaba deprimido pues no encontraba la solución a lo que el consideraba un problema muy serio. Sus oscuros pensamientos fueron interrumpidos por el timbre. En la puerta, tapado por una enorme caja envuelta para regalo, estaba su mejor amigo. Luego de decirle sinceramente que el mejor regalo era su amistad y que no tendría que haberse molestado, abrió con curiosidad la caja. Se quedó inmóvil de la sorpresa cuando en su interior descubrió un bastidor, un caballete, pinceles, óleos de varios colores, disolvente, lápices, una paleta, un delantal y un libro que se titulaba: USTED TAMBIÉN PUEDE PINTAR AL ÓLEO. Cuando pudo cerrar la boca y articular alguna balbuceante palabra, su amigo le dijo: con intentarlo no perdés nada, es mejor que seguir planteándose qué hacer.

Durante varios días después de recibir aquel regalo, se dedicó a leer con interés creciente el libro. Tenía algunos consejos básico para empezar sobre color, composición y elementos necesarios. Cuando lo terminó, colocó el bastidor sobre el caballete, preparó los pinceles, la paleta, los colores y se quedó mirando la tela vacía, no sabía qué pintar. Nunca antes había puesto en juego su imaginación, quizá necesitaría otro libro para eso. Decidió cerrar los ojos, relajarse y dejar que las imágenes llegaran solas. La primera que apareciera sería la que pintaría. Su primer cuadro, reflejaría su primer fantasía. Y así fue. Cuando abrió los ojos ya sabía qué pintar y empezó a hacerlo casi febrilmente. De tal manera, que poco tuvo en cuenta los consejos técnicos contenidos en el libro. La realización de la obra, a ese ritmo, le llevo sólo dos días.

Cuando terminó el cuadro, sintió que se había vaciado, que ya no podría pintar nada más, toda su alma había sido manifestada en él. Le pareció justo llamar a su amigo para que lo viera. Cuando llegó y se puso frente a la obra, se quedó tan helado como se había quedado Aristarco al recibir el regalo, no podía creer que ese fuera el primero, sentía que había sido engañado, pero pronto el artista le explicó y convenció de la verdad. Fue entonces que él mismo lo impulsó a presentarlo en la exposición.

Luego de la apertura de la muestra, mezclado entre los presentes, Aristarco se fue pensando que quizá debía volver a intentarlo. Pero cuando alguien vacía su alma, no queda nada por mostrar. Sentía que no volvería a poder lograrlo nunca más. Trató de llenarse de sensaciones, sabores, aromas y nuevas experiencias. Buscó conocer gente nueva y asistió a cursos de los más diversos temas. Leyó más e intentó llenarse de conocimientos y mantenerse al día con las noticias. Pasaron varios años hasta que se sintió preparado para volver a probar. Lo hizo de la misma manera y presentó el resultado en una nueva exposición de su ciudad. Aunque la obra resultante era muy buena y una vez más logró la admiración de todos, quienes se paraban a mirarla y habían visto el cuadro anterior, no dejaban de mencionarlo y recordarlo. La nueva obra, que había llevado más tiempo y años de enriquecimiento del alma, había quedado opacada por su antecesora.

Sala de exposiciones de Nahariya.

Sala de exposiciones de Nahariya.

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GOBERNAR PARA EL PUEBLO, UNA UTOPÍA

04 sábado Jul 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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amar, amor, aprendizaje, ciudadanos, definición, dolor, egoísmo, espejo, gobernar, gobierno, ilusión, pueblo, reflejo, soñar, utopía

     Según la Real Academia Española, dentro de las acepciones de PUEBLO, están estas dos que son las que me interesan para el fin de esta nota:

Conjunto de personas de un lugar, región o país.

País con gobierno independiente.

     Conforme a cualquiera de estas dos acepciones, podemos concluir que los ministros y gobernantes de un país, provincia o ciudad, son parte de ese pueblo, pues son miembros del conjunto de quienes viven en una misma región. 

     Cuando se habla de que los políticos gobiernen para el pueblo, se tiene la idea de que se refiere a todos aquellos que no forman parte del gobierno, la chusma. Error grave que cometen la mayoría de los que asumen el poder. Y dije mayoría, porque quiero creer que en algún lugar del planeta existe una excepción. Aunque suene raro, la palabra PUEBLO también los comprende a ellos. El día que los políticos en plenitud entiendan esto, que cuando se gobierna para el pueblo se gobierna para todos; que si el pueblo se beneficia con un buen gobierno también se benefician los poderosos, que todos saldríamos beneficiados, que no hace falta crear y aumentar pobreza para estar bien ellos, que lejos de perder autoridad y dinero ganarían respeto, admiración y aumentarían sus arcas como cada uno de los integrantes de ese mundo… Si se cumpliera semejante utopía y llegara ese día soñado, se acabarían las preocupaciones por el rojo en el banco, por no tener ni siquiera una cuenta que pueda estar en rojo, por los niños que no van a la escuela porque no tienen zapatillas con las cuales salir de su casa, por la falta de agua en el mundo, por el hambre en África, por la desnutrición infantil, por la trata de blancas, por los carteles de la droga, por todo aquello por lo cual los gobiernos dicen pelear pero que avalan, alimentan y apoyan también.

     Soñar con un mundo ideal es posible, incluso podría ir más allá de lo que ya escribí, pero una cosa es ser soñadora, y otra ilusa. Sé que ese día no llegará, porque el egoísmo ciega y no permite ver con claridad, y mal que nos pese, este mundo no lo gobiernan los «países del primer mundo», lo gobierna el egoísmo. 

     Dicen que soñar es gratis, es posible; pero duele saber que existiendo la mínima posibilidad de hacer bien, haya quienes sólo son capaces de ver sus bolsillos y su propio reflejo en el espejo, nada más. Mientras tanto, quienes somos parte común del pueblo y somos padres, tenemos una enorme responsabilidad. Nos toca dejar de quejarnos y educar a nuestros hijos en el amor al prójimo sin dejarse de amar a si mismos. Para que el día de mañana, cuando alguno de ellos tenga la posibilidad de llegar al poder, (si la tienen) cuando se miren al espejo, puedan ver que alrededor de ellos, en el reflejo, hay mucha más gente.

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PERDONAR ES MÁS QUE UNA PALABRA

17 miércoles Jun 2015

Posted by cindyisrael in TORAH

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alivio, aprendizaje, arrepentimiento, arrepentirse, bronca, D´s, dolor, Elohim, herida, perdón, perdonar, rencor

Si usted lee el Tanaj* más allá de su fe, aunque sea como curiosidad, encontrará varias cosas interesantes y de las que se puede tomar enseñanza. Entre ellas, verá que si bien varias veces Elohim** se enojó con el pueblo hebreo, cuando alguno de los profetas (incluyendo a Moshé***) intercedieron para que Elohim los perdonara, jamás la condición fue que el pueblo pidiera perdón. Lo que pedía es que dejaran de hacer aquello que lo había enojado y volvieran al buen camino. En ningún lado dice por qué. Pero Elohim nos hizo seres inteligentes y podemos colegirlo. En mi opinión es por lo que dice el dicho popular, las palabras se las lleva el viento. De nada sirve que me disculpe si no es de corazón sincero. Voy a dar un ejemplo:

voy caminando apresuradamente, usted está en mi camino y yo lo golpeo al pasar sin mirar. Me disculpo rápidamente y cuando regreso vuelvo a hacerlo. Haberme disculpado no fue nada útil en ese caso. Ahora supongamos que no me disculpo, estoy tan apurada que no me detengo ni para pedir perdón. Pero mientras sigo mi camino me doy cuenta que estuve mal y presto más atención para no atropellar a nadie y de hecho, a mi regreso, paso por su lado sin rozarlo. Sin duda en el segundo caso aprendí de mi error y por eso no lo repetí. 

El arrepentimiento, el verdadero, es justamente eso: reconocer ante nosotros mismos y ante Elohim si usted le cree a Él nuestro error primero y luego cambiar de actitud y procurar no volver a hacer aquello que nos consta que está mal. 

Ahora bien, lo antedicho es para el que está errado, pero también debemos pensar desde el punto de vista del que ha sufrido el daño. Hay varias posibilidades. Que no perdone ni aunque se disculpen con él, que perdone sólo si la otra persona pide perdón o la que más me gusta a mí, que perdonar dependa de si mismo y no del otro. Porque necesitamos entender que cuando uno perdona a alguien lo hace por su propio bien, por amor a si mismo, no para beneficiar o perjudicar a quien nos ha dañado. Cuando alguien no perdona, independientemente del motivo, cualquier cosa que el otro haga o diga será útil para alimentar el dolor, la bronca, el rencor hacia la otra persona. Y todo eso junto, poco a poco, se va transformando en una piedra negra y pesada que atraviesa nuestro pecho y nos tortura agravando la lastimadura.

Es esencial para lograrlo, entender que todos somos imperfectos, que todos nos equivocamos y que todos deseamos que se nos perdone. Cuando nos negamos a intentar perdonar, nos estamos poniendo en un lugar de ego en el que nos creemos víctimas, pero seres humanos perfectos que jamás hacemos nada mal y eso es ya equivocarse gravemente, porque nos estamos mintiendo a nosotros mismos. Cierto que a veces las heridas son tantas y tan profundas que cuesta mucho perdonar, puede que nos lleve más tiempo, más trabajo con nuestras emociones, pero no es imposible aunque a veces lo parezca. Lo más dificultoso suele ser perdonarse a uno mismo, necesario para poder perdonar a los demás. Pero también eso debemos procurarlo, es imprescindible. Créanme, pruébenlo. Verán que cuando lo consigan, se sentirán como caminando entre nubes por lo livianos que se sentirán.

*Antiguo Testamento
**En hebreo, D´s.
***Moisés.

...Y ADENTRO UNA CANCIÓN AMORDAZADA...

© Todos los derechos reservados.-

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SIN EXPLICACIÓN

28 sábado Mar 2015

Posted by cindyisrael in Vivencias

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amar, amigos, amor, aniversario, aprendizaje, empatía, esposo, fecha, marido, matrimonio, novios

Cuando mi marido y yo nos casamos, hace ya 22 años y dos días, estábamos muy enamorados. Aunque como en toda pareja debimos afrontar tormentas y trabajar mucho para mantener nuestro barco a flote, nuestro amor se mantiene intacto. A veces parecemos novios. Ayer mi hijo mayor nos preguntó si tantos años juntos no nos aburría. Le explicamos que no. Básicamente, los primeros años de una pareja son para conocerse, profundizar en el conocimiento mutuo y aprender a convivir. Pero con los años, cambia la perspectiva, ya nos conocemos y nos volvemos cómplices. Tenemos códigos en común, gestos que entendemos e interpretamos sólo con mirarnos. Compartimos a veces sólo espacio y otras veces nos complementamos y ayudamos mutuamente. Somos apoyo para el otro y los mejores amigos.

    Sin embargo, y a pesar de lo antedicho, siempre nos olvidamos de nuestra fecha de aniversario. Este año, varios días antes, una amiga nos la recordó, ella conoce nuestros olvidos. Sin embargo, una vez más, el día pasó sin que nosotros lo registráramos. Ayer estuvimos recibiendo el Sábado, como cada viernes, en nuestra comunidad. La costumbre es que las velas de los Sábados sean prendidas por mujeres que han cumplido años esa semana o que festejan su aniversario de casadas. Ayer las prendió una señora a la que quiero mucho y que cada año compartimos el encendido de velas juntas justamente por que tenemos nuestro aniversario matrimonial el mismo día. Ella y su marido cumplen 46 años de casados y basta verlos para saber lo mucho que aún se aman. Cuando ella fue al encendido, me quedé pensando en por qué pasaba ella a hacerlo. Me llevó un tiempo hasta que mi cerebro acusó recibo. Me acerqué a mi esposo y le pregunté en qué fecha estábamos. Luego de verificarla le anuncié que el día anterior había sido nuestro aniversario. Nos reímos, ya es parte de un código compartido esos olvidos.

Ayer, el rabino dijo algo a ambas parejas y le doy la razón, formamos cada uno hermosas familias. Estoy orgullosa de los hijos que tenemos, de lo que hemos construido juntos, del amor que crece, de la relación que hemos llegado a afianzar y crecer en ella. Por eso me cuesta entender por qué siempre nos olvidamos. Supongo que es porque nuestro amor es más importante que cualquier fecha.

Mi marido y yo en nuestra Luna de Miel en Bariloche, Río Negro, República Argentina.

Mi marido y yo en nuestra Luna de Miel en Bariloche, Río Negro, República Argentina.

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CUARENTA Y SEIS

14 sábado Feb 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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amar, amigos, amor, aprendizaje, camino, cuarenta y seis, cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños número 46. No es un número redondo y no tiene algo muy diferente a otros años, al anterior y al que le antecedió, por ejemplo. Pero a veces se acerca por detrás mi hijo mayor que es más alto que yo (nada difícil eso, la verdad) y empieza a encontrarme las canas. No tengo muchas, cuando me miro al espejo, de hecho, parecen reflejos, hacen ver mi pelo más brilloso. Tampoco son invisibles, si no mi retoño no podría verlas a simple vista como lo hace. Pero el espejo me devuelve otros datos más. Tengo más acentuadas las líneas al borde de los ojos (espantosamente conocidas como patas de gallo). Es inevitable ver las señales que indican que mi cuerpo ya no es muy joven.

No me asusta envejecer. Cuando alguna vez alguien me dijo que disfrutara de mi hijo que en aquel tiempo era muy chiquito porque luego crecería y ya no podría disfrutarlo, le respondí que cada etapa tenía algo que valía la pena y a las que podría encontrarle lo maravilloso. Y la experiencia, al menos en eso, me ha dado la razón. Conmigo misma no es diferente. Cada año, cada etapa, me ha deparado tanto cosas positivas como negativas.

     Quiero pensar que todo lo vivido, incluso lo malo, no ha sido en vano ni tan malo. Tengo la esperanza de haber recogido algo de aprendizaje en mi camino, de haber podido sacar al dolor, algo de conocimiento, útil para seguir adelante y para poder tener algo para heredar a quienes vienen detrás mío. 

Quiero creer que he podido aportar algo a quienes pasan y/o han pasado por mi vida. Que incluso en mis errores han podido verse lo suficientemente reflejados como para poder aprender algo para si mismos. 

Quiero ilusionarme con la idea de que puedo seguir soñando, planeando, planteándome nuevos objetivos y desafíos. Que me esperan nuevas oportunidades y que este nuevo año en mi vida es un recomenzar, es la posibilidad de tomar impulso una vez más para no dejarme nunca vencer por las dificultades.

Quiero suponer que he sabido ser amiga de mis amigos, que quienes me han querido y/o me quieren son capaces de valorarme como yo los valoro. Que pueden quererme y perdonarme mis defectos y equivocaciones como yo los quiero y perdono los de ellos. Porque no somos perfectos, todos nos equivocamos y nadie es mejor que los demás, lo bueno es que somos diferentes y que esas diferencias nos enriquecen y nos aportan nuevos aprendizajes.

Estoy a la mitad, más o menos, de lo que se calcula que es la edad a la que el ser humano es capaz de llegar, pero no quiero verlo como que estoy a la mitad del camino, quiero pensar cada día, cada idea, cada deseo, cada meta, como un nuevo comienzo, como un renacer de mi misma.

Me gustaría pensar que no le debo nada a nadie (y no hablo de lo material, que tampoco me gusta deber), así como siento que nadie está en deuda conmigo. 

Aún tengo mucho por aprender. Muchos sueños por cumplir y tanto para dar. Sé que en el camino que todavía tengo por delante no estoy sola, que hay mucha gente que me quiere para acompañarme y eso me hace muy feliz.

Quiero y necesito ser positiva, porque sé que todo lo que me rodea tiene tanto para darme como yo para entregar desde lo más profundo de mi corazón. Y es eso lo que quiero dejarles a cada uno de los que me estén leyendo, un pedacito de mi corazón.

APOYO.-

© Todos los derechos reservados.-

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ARRIBA LOS BRAZOS

01 jueves Ene 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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aprendizaje, brazos, camino, crecimiento, D´s, decisiones, Dios, ideas, líder, logros, metas, Moisés, Moshé, objetivos, sueños

Alcanzar una meta, cumplir un objetivo, no quiere decir haber llegado. Todo depende de qué es lo que queremos alcanzar y a qué nos referimos con llegar. Cuando uno cumple una meta, se plantea luego otra. Quien llegó, y por supuesto es mi opinión, es quien cumplió su última meta y su vida ya no tiene un propósito de ser.

Plantearse metas es soñar despierto, es creer que aún hay mucho camino por delante y mucho por andar. Es saber que siempre podemos aprender algo nuevo, enfrentar desafíos diferentes, conocer gente, ampliar horizontes. Una vida sin plantearse nuevas metas es una vida vacía, sin gracia, sin interés.

Tener metas no tiene que ver con la edad. Tampoco se relaciona con la situación económica, el nivel cultural o el país en el que vivimos ni la religión que profesamos. Depende de tener clara la diferencia entre estar muerto en vida o querer vivir. Pues si bien cumplir con un objetivo es algo maravilloso, no lo es menos el camino para tratar de lograrlo, por muchos escollos que tengamos en el medio y nos lleve el tiempo que nos lleve (en algunos casos son años) y no siempre lo logremos. Miren si no a Moisés, llevó al pueblo hebreo 40 años por el desierto, esperando alcanzar la meta de introducirlo en la Tierra Prometida. El pueblo, la nueva generación, lo consiguió, pero él no.  Sin embargo el tuvo la maravilla de poder dialogar con D´s, y aunque a veces se sintió agotado por la responsabilidad y el peso, tuvo honra y fue un gran líder. Y no desmayó, aunque a veces necesitó que hubieran quienes le sostuvieran los brazos, se mantuvo firme hasta el final en busca de cumplir su meta.

Hay veces que en ese camino nos sentimos solos, pero la verdad suele ser que miramos mal. Tantas veces hay manos extendidas a nosotros que no vemos… También es cierto que la comodidad no es buena consejera y en ocasiones necesitamos poder salir de la cueva, buscar aquella persona que consideramos confiable y pedir ayuda, decirle que los brazos se nos están cayendo y que la necesitamos para levantarlos y no perder la batalla.

A medida que vamos andando, muchas veces se nos abren bifurcaciones y debemos elegir por dónde seguir. En definitiva, siempre depende en gran parte de cada uno porque somos nosotros quienes decidimos en cada momento y optamos por lo que creemos mejor para alcanzar la meta deseada. Y aunque nos mareemos y demos muchas vueltas, indefectiblemente en el camino aprendemos y crecemos y eso es lo más importante, no estancarse.

Plantearse metas no es algo que se hace sólo a comienzo del año o no debería ser así, si no que a medida que vamos viviendo vamos renovando nuestros propósitos, mejorando nuestras ideas y abriendo la mente a nuevos sueños. Deseo no para hoy, si no para siempre, que nunca dejen de soñar ni bajen los brazos.

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LA MEDIANA EDAD NO EXISTE

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Notas

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40 años, aprendizaje, madurez, mediana edad, mujer, patas de gallo

    No sé qué es eso de la mediana edad, suena a una edad por la mitad, sin desarrollo, sin madurez, sin muchas cosas de las cuales no se carecen a los 40 años. La mediana edad no existe. Llamar a los 40 el comienzo de la mediana edad, suena a que las mujeres que llegamos a esa edad nos falta algo. Yo soy una mujer completa, en constante cambio porque busco mejorar cada día, pero entera. He atesorado en mis 44 años muchas experiencias que no han sido en vano, quiero creer; y he aprendido algo de cada cosa que me ha tocado vivir. Todo ese bagaje lo completo desde siempre, no a partir de mis 40, y lo voy rellenando cada día porque sé que cuando llegue mi tiempo, será la mejor herencia que podré dejarle a mis hijos y los nietos que pueda llegar a tener.

    Cuando estaba por cumplir los 40 me sentía espantada (en realidad cada cambio de decena me ha espantado, pero creo que este ha sido el que más me asustó). Sentí que estaba envejeciendo inexorablemente. Creo que en algún lugar interno, muy remoto, tenía la fantasía de que al momento de cumplir los 40 se me iban a notar por todos lados y que sufriría una transformación total. Pero no fue así. Cumplí la edad fatal y no pasó nada de nada. Es más, al día siguente de mi cumpleaños no había notado ningún cambio, todo se me veía igual, por dentro y por fuera, incluyendo mi entorno. No me transformé en rana, no se me llenó la cara de arrugas, ni empezó mi vida nuevamente como por arte de magia como intenta hacernos creer una famosa frase creada por algún acomplejado. Yo seguí siendo yo, con mi mismo rostro y emociones, con mis conocimientos que seguí enriqueciendo cada día y la misma familia y los mismos amigos a los que amo, con mis temores y mis dudas, con mis certezas, mis aciertos y mis fracasos, con mis logros y mis ilusiones, con mis retrocesos y mis objetivos, con todo, yo, yo misma, la del día anterior y la del anterior a ese día. 

   Hoy estoy a mitad de camino entre los 44 y los 45. Y he hecho más cambios este año que hace cuatro años atrás, cuando cumplí la edad tan temida. Bajé y sigo bajando de peso, comencé a estudiar (¡a mi edad!), me he metido en proyectos, he creado mi propia empresa que por ahora no está en marcha (aunque tampoco abandonada) y he logrado vencer obstáculos, temores y barreras. Pude perdonar lo que creí que nunca lograría perdonar. Todo este año, un año pleno de cambios a una edad en la que no se habla que eso pase. A los 40 no me pasó nada, al menos nada muy distinto a los que venía pasando. Y junto con todos estos cambios, se me marcaron más algunas líneas de mis facciones y las patas de gallo. Alguien dijo hace poco que son marcas que nos salen a quienes nos reímos mucho. Me quedo con eso y me amigo con ellas, porque me gusta reír y lo seguiré haciendo siempre. Marquemos juntos las patas de gallo, ríamonos juntos y perdamos el miedo a la edad, que no es mediana, es completa con todo lo que eso implica.

   Hoy firmaré un compromiso conmigo misma. Ya no temeré cumplir años. Seré feliz cada 15 de febrero compartiéndolo con quienes amo y agradeciendo tenerlos a mi lado, recordando a los que ya no están con amor y sonrisas y pensando que dejaré millonarios a mis hijos con tanto que tengo para trasmitirles.

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-Foto tomada por mi hijo menor. © Todos los derechos reservados.-

5 de noviembre de 2013

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