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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de autor: cindyisrael

LA COCINERA ELEGANTE

27 sábado Jun 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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cocina, cocinera, delantal, elegancia, elegante, envidia, gorro, pueblo, restaurante, sombrero, tumba

En el pueblo la actividad más valorada y clásica era cocinar. Casi todas las mujeres del pueblo eran buenas cocineras y Eustaquia no era la excepción. No había receta que se le resisitiera, las seguía con todo cuidado y sin saltearse un paso ni equivocarse en nada. Sin embargo no destacaba sobre otras por su cocina, pues era incapaz de combinar sabores por su cuenta, de investigar y descubrir nuevos platos. A pesar de ello, era famosa, lo cual generaba la envidia de muchas creativas. El motivo de su fama, como es de esperar, no era su arte culinario, sino su elegancia. Movimientos suaves, delicados y muy estudiados acompañaban su accionar, su delantal era de diseño, siempre limpio y pulcro por más grasosos que fueran los ingredientes utilizados o que tuviera que freir. Hay quienes sospechaban que aprovechaba cualquier descuido de quien estuviera observándola para cambiarse el delantal manchado con alguna gota de aceite por otro recién lavado, pues si uno se acercaba podía sentir el olor a jabón en polvo que emanaba dicha prenda. Su gorro de cocina también era de diseño, con detalles y terminaciones nunca vistos antes, pero muy delicados. Siempre vestía tacones y medias de nylon, iba bien maquillada y cuando terminaba de cocinar y se sacaba el gorro, era posible apreciar un peinado de peluquería que no se había alterado en lo más mínimo. Muchas intentaron imitarla, pero jamás consiguieron estar a su nivel de elegancia, que se notaba hasta en su forma de caminar y ladear su cabeza. El día que murió muchas respiraron aliviadas, porque los dueños de los restaurantes habían tomado la costumbre de exigir a sus cocineras que fueran tan elegantes como ella y estaban muy presionadas. No cosechó muchas amistades y en su tumba la única placa que hay reza: AQUÍ YACE LA COCINERA ELEGANTE. La frase está acompañada por un grabado que copia el modelo de su delantal favorito y uno de sus gorros. Aún hoy en día se habla de ella como una curiosidad, sin poder recordar cuál fuera el mejor plato que preparara.

Sushi.-

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EL DUEÑO

26 viernes Jun 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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cocinero, dueño, furia, gritos, mujer, nervios, teléfono

 El jueves el cocinero faltó sin avisar. El dueño estaba furioso, llamó a su casa y pidió hablar urgentemente con él:

-No sé de qué me habla señor, no le entiendo nada, serénese ¿Quién habla?

-¡Quiero hablar con su marido, deme con su marido!

-Soy soltera señor ¿Quién habla?

-¡¡Con su concubino entonces!!- su cólera iba en aumento.

-¡Oiga! ¿Por quién me tomó usted? Yo vivo sola ¿Quién habla?

-¡¡¡El señor Funes, quiero hablar con el señor Funes!!!

-¡Ah! Hubiera empezado por ahí, hombre ¿Quién habla?

-¡¡¡Su jefe, su jefe habla!!! ¡¡¡Páseme con él!!!

-¡Le dije que se tranquilizara y para que sepa, yo no tengo jefe!

-¡¡¡No!!! ¡¡¡Usted no entiende!!! ¡¡Yo soy el jefe del señor Funes!!

-Así me gusta, que se calme. Hubiera empezado por ahí, hombre ¿Por qué lo llama?

-¡Porque deseo hablar con él!- se fue calmando sin dejar de lado su bronca.

-¿Y para qué lo llama acá?

-¡¡Para hablar con él!! ¡¡ ¿No le dije?!!- se volvió a enfervorizar.

-Sí. Lo que no entiendo es por qué si quiere hablar con él lo llama acá teniéndolo al lado.

-No, es que…-titubeó el dueño mientras cortaba.- ¡¡¡¡¡¡Funeeeeeesss!!!!!!

-Señor, no hace falta que grite, lo oigo perfectamente ¿Me buscaba?

Y el dueño lloró.

Cuadro al óleo de Gabriel P. Sasson

Cuadro al óleo de Gabriel P. Sasson.

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CEREBRO ESTEREOFÓNICO

24 miércoles Jun 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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asombro, cerebro, escuela, estereofónico, estereofonía, familia, números, neurólogos, paciencia, periodismo, periodistas, tratado

     Enrique Palomo Argüeyes se sentía confundido. No entendía por qué, algo que para él era perfectamente normal había causado tal revuelo. Pensaba en ello mientras escribía un cuento en la computadora, su mujer le planteaba un problema familiar que necesitaba urgente solución, su hijo menor le contaba un problema de la escuela que lo tenía muy triste y su hija mayor le entregaba su celular con una llamada de su jefe. Él escuchó a cada uno a una vez, entendió perfectamente lo que cada uno le planteaba y respondió con eficacia, claridad y sencillez a cada uno. Esta situación era común en su vida y para su familia era lógico que el padre de familia tuviera esa característica, como era comprensible la capacidad de la madre de retener los números de documentos de cada uno, saberse de memoria todos los números telefónicos de su celular, los numeros de las cuentas bancarias del marido, la suya y la que tenían en común, así como los números telefónicos de cada uno de los compañeros de escuela de sus hijos. Sin embargo en la escuela de los niños ya habían notado esa peculiaridad, así como en su trabajo y eso había trascendido de tal forma que la prensa de todo el país se agolpó a entrevistarle. El interés despertado era tal, que los reporteros se atropellaban entre ellos para preguntar a semejante fenómeno. Unos se pisaban a otros en las preguntas, sin embargo nadie se quedaba sin una respuesta clara y concisa. El director de la universidad de medicina que estaba mirando el noticiero se interesó tanto que convocó a los mejores neurólogos del país para ver si alguno tenía alguna idea de cómo era posible semejante cosa. Todos coincidieron en que para ellos también era sorprendente y que no había ningún antecedente en la historía de la neurología de algún caso similar. Entre todos acordaron cuáles eran los exámenes convenientes para llegar a una conclusión y llamaron por teléfono a Enrique que en ese momento estaba leyendo un artículo mientras escuchaba la entrevista que le habían hecho, hablaba con su madre por el otro teléfono y atendía a una vecina que venía a contarle lo que había pasado en la reunión de consorcio a la que él y su esposa no habían podido asistir. Aunque asombrado por la propuesta, Argüeyes aceptó: -si les hace ilusión…- les dijo. Todos los medios informativos estaban enterados y pendientes de la respuesta de los médicos. Luego de tantos exámenes llegaron a una conclusión que asombraría a todos: El señor Enrique Palomo Argüeyes tenía un cerebro estereofónico. Nunca habían visto algo semejante y este sólo caso bastó para todo un tratado neurológico sobre el tema. Don Enrique se hizo famoso por algo que aún, hoy en día, el no entiende por qué.

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MOMENTO DE DECISIÓN

22 lunes Jun 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

≈ 3 comentarios

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amar, amigos, amor, camino, decisión, dolor, hija, hijo, hijos, irse, madre, mamá, país, pertir, viajar, viaje

 Cuando recuerdo nuestro último encuentro me entra un temblor por todo el cuerpo. Yo lo conocía de todas formas y colores y estaba convencida de que no había nada nuevo que pudiera mostrarme. Sin embargo esa vez me sorprendió, desde que lo vi de lejos, llegando tarde como de costumbre, supe que no era el de siempre. Su forma de sentarse y mirarme era distinta también. Antes de que empezara a hablar noté que algo no andaba bien. Fue lanzando cada una de sus palabras de a poco y a medida que lo hacía sentía que el piso se movía y todo parecía ablandarse hasta desaparecer a mí alrededor. De pronto me volví sorda, no podía ni quería seguir escuchando. Estaba convencida de la razón de su discurso y no tenía dudas de que esa era la mejor solución. Prorrumpí a llorar amargamente, el pecho comenzó a sentirse vacío y la gente que nos rodeaba se me antojaba culpable del motivo de mi dolor. El café que nos tomamos parecía infinito, creí que sería incapaz de llegar al final y sin embargo lo hice, aunque como media hora después de su abrazo y de su ida. Nunca antes me había abrazado con tanta fuerza, y él también lloró…

    -¿Y si te venís vos también, ma?- Aún resuena en mi oído su pregunta. Irme…, dejar atrás todo…, los recuerdos, mis otros dos hijos, mis nietos, vender el negocio, la casa… Dejarlo ir…, irme… Me sentía entre la espada y la pared, mi nene, el más pequeño, dejarlo ir… Me sentía una traidora, pero irme era traicionar a los mayores, a mis nietos, mis aromas, mis sabores, mi idioma…

    La charla con mi segundo hijo hizo que volvieran los mismos sentimientos que la otra vez, y también desmembrada. Poco a poco me iban partiendo en pedazos. Tres de mis nietos, mi hijo del medio y un país diferente al de su hermano. El mismo planteo y el mismo dolor…

    Cuando la mayor vino con la noticia, creí que se me iba el alma, la vida. De pronto sentí que no había lugar en el mundo para mí y a la vez tenía cuatro lugares que eran míos, tan míos como de nadie más. Ya estaba convencida que no me quedaba dolor por sufrir…

    Llega un momento en la vida en que la necesidad de tomar decisiones nos acorrala. Quizá fuera la hora de partir también para mí, pero adónde… Finalmente hice las valijas sin mirar atrás, buscando un país neutral cerca de todos y lejos del mío, tan lejos…

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PERDONAR ES MÁS QUE UNA PALABRA

17 miércoles Jun 2015

Posted by cindyisrael in TORAH

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alivio, aprendizaje, arrepentimiento, arrepentirse, bronca, D´s, dolor, Elohim, herida, perdón, perdonar, rencor

Si usted lee el Tanaj* más allá de su fe, aunque sea como curiosidad, encontrará varias cosas interesantes y de las que se puede tomar enseñanza. Entre ellas, verá que si bien varias veces Elohim** se enojó con el pueblo hebreo, cuando alguno de los profetas (incluyendo a Moshé***) intercedieron para que Elohim los perdonara, jamás la condición fue que el pueblo pidiera perdón. Lo que pedía es que dejaran de hacer aquello que lo había enojado y volvieran al buen camino. En ningún lado dice por qué. Pero Elohim nos hizo seres inteligentes y podemos colegirlo. En mi opinión es por lo que dice el dicho popular, las palabras se las lleva el viento. De nada sirve que me disculpe si no es de corazón sincero. Voy a dar un ejemplo:

voy caminando apresuradamente, usted está en mi camino y yo lo golpeo al pasar sin mirar. Me disculpo rápidamente y cuando regreso vuelvo a hacerlo. Haberme disculpado no fue nada útil en ese caso. Ahora supongamos que no me disculpo, estoy tan apurada que no me detengo ni para pedir perdón. Pero mientras sigo mi camino me doy cuenta que estuve mal y presto más atención para no atropellar a nadie y de hecho, a mi regreso, paso por su lado sin rozarlo. Sin duda en el segundo caso aprendí de mi error y por eso no lo repetí. 

El arrepentimiento, el verdadero, es justamente eso: reconocer ante nosotros mismos y ante Elohim si usted le cree a Él nuestro error primero y luego cambiar de actitud y procurar no volver a hacer aquello que nos consta que está mal. 

Ahora bien, lo antedicho es para el que está errado, pero también debemos pensar desde el punto de vista del que ha sufrido el daño. Hay varias posibilidades. Que no perdone ni aunque se disculpen con él, que perdone sólo si la otra persona pide perdón o la que más me gusta a mí, que perdonar dependa de si mismo y no del otro. Porque necesitamos entender que cuando uno perdona a alguien lo hace por su propio bien, por amor a si mismo, no para beneficiar o perjudicar a quien nos ha dañado. Cuando alguien no perdona, independientemente del motivo, cualquier cosa que el otro haga o diga será útil para alimentar el dolor, la bronca, el rencor hacia la otra persona. Y todo eso junto, poco a poco, se va transformando en una piedra negra y pesada que atraviesa nuestro pecho y nos tortura agravando la lastimadura.

Es esencial para lograrlo, entender que todos somos imperfectos, que todos nos equivocamos y que todos deseamos que se nos perdone. Cuando nos negamos a intentar perdonar, nos estamos poniendo en un lugar de ego en el que nos creemos víctimas, pero seres humanos perfectos que jamás hacemos nada mal y eso es ya equivocarse gravemente, porque nos estamos mintiendo a nosotros mismos. Cierto que a veces las heridas son tantas y tan profundas que cuesta mucho perdonar, puede que nos lleve más tiempo, más trabajo con nuestras emociones, pero no es imposible aunque a veces lo parezca. Lo más dificultoso suele ser perdonarse a uno mismo, necesario para poder perdonar a los demás. Pero también eso debemos procurarlo, es imprescindible. Créanme, pruébenlo. Verán que cuando lo consigan, se sentirán como caminando entre nubes por lo livianos que se sentirán.

*Antiguo Testamento
**En hebreo, D´s.
***Moisés.

...Y ADENTRO UNA CANCIÓN AMORDAZADA...

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LA MÁQUINA DE FABRICAR GUAPOS

04 jueves Jun 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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Argentina, belleza, Buenos Aires, cuento breve, España, farol, fealdad, gallego, Guapo, invención, invento, Madrid, Máquina, Nostalgia, tango

  Dedicado a mis amigos «gallegos» con todo mi cariño.

LA MÁQUINA DE FABRICAR GUAPOS

     En Argentina y en España, la palabra guapo remite a dos ideas muy distintas, pero no necesariamente opuestas. En el primer caso, al escuchar dicha palabra, no es raro pensar en los primeros años del siglo XX, un hombre con pañuelo al cuello, apoyado en un farol, limpiándose las uñas con la punta de un facón y cantando un tango mientras llora por una madre a la que ha hecho sufrir e insulta a la amada que tuvo la mala idea de abandonarlo. En el segundo, en cambio, hace pensar en alguien lindo, agradable a la vista.

     Don Gervasio era un madrileño que había emigrado hacía muchos años a Buenos Aires. Llegó sólo, con una valija llena de proyectos empezados y a medias, muy poco dinero y su documentación en regla. Para sobrevivir hasta lograr ahorrar unos pesos, hizo de todo. Trabajó de barrendero para la ciudad, fue cadete en un banco, vigilante en las plazas y hasta vendió choripanes en plaza Miserere. Siempre con los permisos correspondientes, que don Gervasio había aprendido a ser siempre muy honesto. El don se lo pusieron en Buenos Aires, porque su afán por cumplir sus objetivos generaba mucho respeto en quienes lo conocían. Los que entraban en confianza, en broma y con cariño, le decían el gallego. Al principio él los corregía, luego aceptó su mote hasta con distinción y buen humor.

     En una ocasión, leyendo una revista científica (don Gervasio era un hombre muy instruido), se le ocurrió que podía combinar la tecnología y la ciencia, de tal manera que pudiera acabar con el complejo de muchos sin pasar por la cirugía y de devolver un poco el pasado a los nostálgicos. Muchas noches dejó de lado el sueño en pos de proyectar, investigar y mejorar su invento. El problema llegó a la hora de probarlo. Él era el único que sabía usarlo y por ende no lo podía probar en si mismo. Explicar a otro antes de patentarlo era arriesgarse a que se lo robaran y no quería sacar la patente hasta haber comprobado que funcionaba. Durante muchos días estuvo cabizbajo pensando en eso, paseando por plaza Dorrego y sentándose en un banco cada tanto con semblante pensativo y triste. Hasta que una vez se sentó a su lado el hombre más feo que había visto en su vida y con la mirada más perdida y angustiada que había presenciado nunca. El hombre lo miró, y sintió inmediatamente que don Gervasio podía ser un buen interlocutor. Le contó su soledad, su pobreza y cuánto añoraba su juventud perdida.  Y de repente, frente a ellos, se abrió una ventana llena de luz para ambos.

     Lo primero que hizo al llegar a su laboratorio don Gervasio, fue darle algo de comer a aquel famélico hombre y contarle su propuesta. El viejo indigente no tenía nada que perder y sí mucho que ganar si el invento daba resultado. Firmó un documento que decía que él aceptaba ser objeto del experimento y que se hacía responsable de cualquier consecuencia nefasta que pudiera desprenderse del tal. Porque si algo tenía aquel pobre hombre en su haber, era una gran cultura y no dejaba de reconocer el gran avance para la humanidad que podía llegar a resultar si la máquina funcionaba adecuadamente.

     Don Gervasio había amueblado el interior del aparato con un cómodo sillón, para que quien se introdujera pudiera sentirse relajado. Junto al mismo había una mesita ratona pequeña y redonda, en la cual había un sándwich a gusto del consumidor y un vaso de jugo a elección. También sonaba música que había seleccionado el candidato mientras frente a él pasaban imágenes agradables y sedantes.

     Luego de explicarle al sujeto que nada debía hacer más que disfrutar, don Gervasio cerró la puerta, se dirigió a la consola y puso en funcionamiento el mecanismo. Las luces y sonidos hacían recordar a las películas de ciencia ficción de los años 70´s, algo muy adecuado para la idea de nostalgia que era parte del concepto.

     Pasaron treinta y ocho minutos exactos, cuando la máquina apagó sus luces y se silenció de repente. La puerta se abrió despacito, demasiado lentamente para la ansiedad que tenía don Gervasio, cuya inquietud lo hizo asomarse y espiar antes de que terminara de abrirse del todo. Nunca creyó que fuera capaz de pegar un grito tan alto y  agudo. Casi se desmaya de la impresión, tanto que tuvo que correr a darle un espejo a aquel hombre que se asustó, pensando que había quedado peor a pesar de parecer imposible.

     La máquina le había otorgado una belleza que nunca había tenido, parecía otra persona, sin embargo se reconocía en su mirada. Le había quitado como treinta años de encima, le había dado buen porte y un andar canyengue y erguido. Intentó cantar, su voz algo rasposa sólo podía articular letras de tangos y además lo hacía muy bien. Sintió una necesidad imperiosa de buscar un farol y despidiéndose y agradeciendo  mientras se sacaba el sombrero educadamente, se retiró caminando lenta y cavilosamente.

     Don Gervasio se sentó, él había inventado una máquina prodigiosa, y él mismo no podía creer lo que habían visto sus ojos. Antes de que el nuevo guapo del novecientos se retirara, lo revisó concienzudamente. Ni una marca, ni una cicatriz, nada. Aquel hombre prometió volver en un mes para ver si había habido algún cambio. Cumplió, después de todo, le había sido regalada gratuitamente una vida nueva. Era lo menos que podía hacer para agradecer el favor. Contó que ya estaba sano de todas sus dolencias, que nunca se había sentido mejor en su vida y que se ganaba el sustento cantando tango en los bares y fiestas con muchísimo éxito.

     Juntos fueron a patentar la máquina de fabricar guapos. Don Gervasio puso una academia para enseñar a diseñar y utilizar la máquina y comparte las ganancias con su primer valiente, un verdadero guapo en todos los sentidos.

DSC_0790

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JUEGOS PARA ESPERAR

15 viernes May 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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actividades lúdicas para niños, canciones con gestos, cantar, creando historias, crecer, cuentos, espera, estímulos, estimular, felices, felicidad, historias, infancia, juegos, juegos de palabras, juegos para esperar, jugar, madurar, narrativa, niños, paciencia, restaurante, sal de ahí chivita, tengo un barquito cargado de, turnos

Todos los sabemos, los niños (sobre todo los más pequeños) son los seres más impacientes que hay. No entienden de tiempos, de espera, de dar espacio a otros. Ellos tienen sus necesidades, las demandan y la satisfacción debe ser inmediata.

     La paciencia se aprende y es a los padres a quienes nos toca educarlos y estimularlos para ser seres sociales, educados y respetuosos con los tiempos y espacio de otros. Sin embargo, es cierto que cuando deben esperar mucho tiempo son capaces de acabar con nuestra paciencia. 

Ayer, planteando entre otras cosas este tema en un grupo de Facebook, recordé varios juegos útiles para esperar con nuestros hijos. La idea es que sean capaces de disfrutar el tiempo que deban aguardar y a la vez estimularlos en diferentes áreas, sean de conocimientos escolares como de reconocimiento de su propio cuerpo y el de los otros, por ejemplo. Además de los que yo misma conozco, en dicho grupo me han contado algunos más y así podemos hacer una lista interesante y útil que mis lectores pueden ampliar dejando sus comentarios.

 1.- El juego de los animales. Se trata de pensar en un animal y por medio de preguntas que sólo pueden ser respondidas con sí o no, adivinar de cuál se trata. Para los más chiquitos se pueden recurrir a sonidos.

2.- El tuti fruti verbal. Uno piensa el alfabeto diciendo en voz alta sólo la A y el otro lo detiene y quien estaba pensando dice la letra en la que quedó. Tienen que pensar cosas que empiecen con esa letra, una por turno. Con los mayores se puede pautar como el escrito, limitarlos a lugares, animales y nombres, por ejemplo.

3.- El Veo Veo es muy divertido, más cuando tenés como yo hijos daltónicos.

4.- A los más chiquitos les encantan las cosquillas. El riesgo que tienen es que no suelen querer parar.

5.- Esconder algo que les interese en el propio cuerpo puede tenerlos entretenidos buscando un rato largo.

6.- Un círculo dividido en cuartos. Ponés el crayón en el medio y lo dejás caer. Cada cuarto es una actividad distinta (Nombrar un planeta, una ciudad, una comida, un color… lo que quieras).

7.- El A-B-C. «Me voy de viaje y me llevo un ÁRBOL.» La siguiente persona empieza con B y así hasta la Z.

8.- TENGO UN BARQUITO CARGADO DE. El que empieza el juego dice la frase antedicha y elige de qué está cargado el barquito, por ejemplo: frutas, útiles escolares, cosas que hay en una habitación, utensilios de cocina, etc. No se puede repetir y el que lo hace tres veces tiene prenda. 

9.- Si están en un restaurante, no decirles qué elegiste antes de que venga el mozo y que ellos lo tengan que adivinar por medio de preguntas.

10.- Para los más chiquitos, hasta las más desafinadas cantamos bien, así que las canciones acompañadas por gestos no fallan. Las mejores son las que son del estilo de SAL DE AHÍ CHIVITA, CHIVITA.

11.- FABRICANDO HISTORIAS. Uno empieza con una oración, por ejemplo: Había una vez un árbol inmenso. El siguiente tiene que repetir la oración y agregar otra de forma que siga una historia, por ejemplo: Había una vez un árbol inmenso cargado de frutas y nidos. Y así sucesivamente hasta llegar al final o al turno largamente esperado.

12.- Si hay papel y algo con que escribir, puede resultar muy divertido escribir historias disparatadas. El primero escribe una oración, el segundo escribe otra debajo tratando de seguir la historia y dobla el papel de forma tal que la oración anterior quede tapada y sólo se vea la última. Así sucesivamente hasta que se acabe el papel, el último tratará de dar un cierre a la historia. Al desplegar resulta una narración disparatada, divertida y a los que ya saben leer y escribir suele encantarles. Los adultos también nos divertimos con este juego.

Espero que las propuestas les gusten, las disfruten y les sean útiles. Recuerden que la mejor solución no es enchufar a nuestros hijos a los jueguitos del celular, eso los aísla y no los estimulamos para interactuar con otros. A nuestros hijos no sólo les gusta que les dediquemos tiempo y juguemos con ellos, también los ayuda a crecer y madurar con más confianza en si mismos y más felices. Y quienes somos padres lo sabemos, si nuestros hijos son felices, nosotros también.

BEBÉ CULTO

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DELIRIO ASENTADO

10 domingo May 2015

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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camino, canción, delirio, imaginación, objetos, silla, Silvio Rodriguez

Silvio Rodriguez escribió una canción que se llama Historia de la Silla. El primer verso dice: «En el borde del camino hay una silla» y el último: «aunque se llene de sillas la verdad. Entre ambos versos menciona otros asuntos. Sin embargo el título y los dos versos que abren y cierran el tema, nos hacen pensar que fue precisamente una silla ubicada en el medio del camino el punto de partida e inspiración para componerla. Y tiene sentido. Yo he sacado una foto en Aco de una silla que daba idea de abandono, que también me encontré caminando por allí. El otro día, andando por la ciudad con mi marido, lamenté estar sin mi cámara al ver un par de sillas tiradas en la calle que llamaron mi atención. No me comparo con el cantautor, por supuesto, porque además el canta mejor que yo (ya pueden imaginarse cómo canto yo entonces); pero creo que es obvio que no fueron las sillas en si mismas las que captaron nuestra mirada e inspiración, sino su ubicación y el aspecto que presentaban. Nunca me sentí atraída por fotografiar una silla en una mueblería, por ejemplo, ni siquiera las de mi casa, a menos que estuvieran ocupadas por alguien. Fueron esas sillas, no otras ¿Podría Silvio Rodriguez haberle escrito una canción a un colchón? Claro que sí, si el colchón tuviera una ausencia o presencia interesante, así estuviera en medio del camino, como la silla, y estuviera lleno de polillas. Alguien que le escribe a un pantalón haciéndole creer a todo el mundo que cree en seres imaginarios o que le canta a las aceitunas puede escribirle a lo que se le de la gana. Pero tiene que llamarle la atención por algún motivo en especial ¿Habría Silvio Rodriguez cantado a su pantalón si no se le hubiera perdido? ¿Habría compuesto una canción mencionando las aceitunas si su amada no fuera tan maloliente?

Los objetos en si mismos son sólo eso, objetos, incapaces por si solos de trasmitirnos nada. Son sus circunstancias las que nos hablan, nos dictan e incluso nos transformas e invaden nuestros pensamientos. De tal forma es así que yo no he podido dejar de pensar en el tema desde el día que vi las últimas sillas mencionadas y esto fue hace dos días. En el trayecto me he encontrado con muchísimos otros objetos y gente, sin embargo sólo esas sillas se incorporaron a mi mente, de forma tal que necesité escribir este divague para que puedan seguir su camino hacia otros derroteros. Ahora podría imaginarme cientos de historias con ellas, pensar que hubo gente cansada que aprovechó su incapacidad de negarse para poder hacer un alto y sentarse. Podría crear historias sobre esa gente, pensar en sus vidas, sus familias y cuál era la meta que pretendían alcanzar el viernes. Pero no, mi mente se centró en por qué me llaman tanto la atención las sillas que se encuentran en el medio del camino y en por qué esa es una de las pocas canciones de Silvio Rodriguez que me gustan.

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INEVITABLE

03 domingo May 2015

Posted by cindyisrael in Vivencias

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cordón, cortar, crecer, hijos, madurar, nido, nido vacío, pichones, polluelos, soltar, volar

Cuando las mujeres quedamos embarazadas, es normal que la mayoría imaginemos a nuestros hijos: cómo serán, qué vida tendrán, a qué se dedicarán y hasta qué familia formarán. Desde el momento en que nos sabemos portadoras de una vida, sabemos que no estará a nuestro lado para siempre, que llegará el día en que deberán saltar del nido y desplegar las alas. También, que nosotras deberemos ayudarlos a saltar, empujarlos un poquito, es ley de vida, todos dejamos el nido alguna vez.

Cuando al fin tenemos a nuestros retoños en nuestros brazos y los vamos viendo crecer, sabemos que no estarán así con nosotras para siempre, pero vemos tan lejano el día en que al fin despeguen y hagan su vida fuera del nido…

Pero todo llega, nuestros pichones crecen, se forman, se hacen cada vez más autónomos y nosotras vemos acercarse el día con algo de temor. Los vemos hechos unos hombres, sensatos, maduros, claros, coherentes y sin embargo… Y sin embargo no podemos dejar de sentir algo de temor, de preguntarnos cómo resolverán esto o aquello cuando se les presente, si se acordarán que pueden pedirnos consejo cuando se sientan desconcertados y les cueste tomar una decisión. Si podrán acordarse que no importa cuan grandes estén, nosotras siempre estaremos ahí para ellos. Porque de alguna manera, aunque estamos muy orgullosas de ellos, no podemos dejar de sentir, por muy adultos que sean, que son nuestros pichones, nuestros pimpollos, nuestros principitos.

Mi hijo mayor, muy pronto volará del nido, antes incluso de lo que esperaba, y siento que el pecho se me va a salir del cuerpo, un desgarro en el corazón enorme y un orgullo tan grande que es indescriptible. Tengo una mezcla de sensaciones y emociones muy fuertes y diferentes. Siento que deberé cortar el cordón por segunda vez. 

A veces, pienso que me encantaría tenerlo siempre bajo mis alas, pero sé que no es posible ni sano y que todo lo que viene por delante es bueno para él. Pero la lógica y las emociones, no siempre van de la mano. Me siento feliz por este gran salto que va a dar en su vida y porque sé que es en el momento indicado. Pero también tengo temores, naturales, de mamá que ve alejarse al polluelo y se pregunta si podrá sin ella. Y no es que no sepa que él tiene la inteligencia y las herramientas necesarias para desenvolverse, en el fondo sé que ya no le soy necesaria…

Siempre me costó menos expresarme por escrito que hablando, logro explicarme mejor, pero creo que esta vez no lo consigo. Siento que las palabras se agolpan, todas quieren salir y expresarse, chocan entre ellas, se atoran y no logro describir mis sentimientos como me gustaría.

Poco a poco el nido se va vaciando… ¿Y ahora?

El pichón que ya está por saltar del nido, hace ya más de 20 años...

El pichón que ya está por saltar del nido, hace ya más de 20 años…

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LA LIBERTAD NO ES UNA EXCUSA

03 viernes Abr 2015

Posted by cindyisrael in Notas

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Etiquetas

anfitrión, casa, cena, esclavitud, excusa, inmigración, inmigrante, invitado, liberación, libertad, molestar, noche, pesaj, pueblo hebreo

Esta noche comienza Pesaj, la fiesta en la que recordamos la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud a la que habían sido sometidos por los egipcios. Cada año, alrededor de la mesa, repetimos que es algo que debe contarse a todas las generaciones. No sólo para recordar que Elohim nos dio la libertad, si no porque debemos recordar que fuimos esclavos, para que nosotros no caigamos en ser quienes esclavicemos. Si bien hablamos en estas fiestas de libertad, es un término que acuñamos como antónimo de esclavitud. Pero como la libertad es un valor en si mismo, solemos aprovechar para hablar de libertad con otras extensiones y para recordar que hay muchas cosas a las que aún somos esclavos y de las que debemos pugnar por liberarnos. Así que no me voy a quedar atrás, me voy a aprovechar que hoy festejamos la libertad, para hablar de ella, pero en otro sentido.

Seamos sinceros con nosotros mismos, la verdad es que muchas veces usamos la libertad como excusa para hacer lo que se nos da la gana sin pensar en el daño que a veces podemos ocasionar a otros, aunque más no sea una molestia o fastidio. Como inmigrantes es normal que, sobre todo al principio, nos cueste mucho adaptarnos y entender que estamos en un lugar con otra cultura. Nos comparamos, creemos que la nuestra es mejor y consideramos que la forma que tenemos de ver la vida es la correcta y los ciudadanos de ese país están equivocados. Tiene más que ver con el dolor del desarraigo que con la soberbia. Nos gustaría que el país entero se adapte a nosotros en vez de al revés. Pretendemos seguir con todas nuestras costumbres, aunque algunas de ellas puedan estar enfrentadas con las del país que elegimos para continuar con nuestra vida. Alegamos como argumento que somos libres de vivir como queramos y es justamente ahí donde la libertad se vuelve una excusa. Veamos un ejemplo simple: supongamos que reciben por primera vez una visita en su casa. Antes de que llegara dejaron la casa limpia y ordenada y hasta le pasaron cera a los muebles. El invitado llega, ustedes lo invitan a sentarse en el salón y él, conforme a sus propias costumbres, se recuesta en el sofá y pone los pies en la mesita ratona. Tenemos varias reacciones posibles, algunas son:

*Pedirle amablemente que baje los pies y explicarle los motivos.
*Decirle secamente que baje los pies sin mayores explicaciones.
*Hacer un escándalo diciéndole que es un desubicado y echarlo de la casa.
*Buscar que otros te apoyen en su contra, decirle que se vaya y que tiene la entrada prohibida en el futuro.

El invitado también tiene varias reacciones posibles ante cada una de las posibilidades mencionadas:

*Puede aducir que está acostumbrado a sentarse así, que no tiene nada de malo y que los desubicados son los demás por hacerlo sentir incómodo diciéndole que baje los pies.
*Podría excusarse en la libertad que tiene cada uno de sentarse como se le de la gana y que no tiene por qué sentarse como a otros se les ocurra.
*A lo mejor se disculpa, reconoce que actuó incorrectamente y promete no volverlo hacer.
*Podría levantarse ofendido e irse para no volver, hablando luego mal a todo el mundo de sus anfitriones por ser gente que coarta la libertad de los demás.

No creo que a ninguno de nosotros nos gustaría recibir en nuestra casa a alguien que intenta imponer sus costumbres y que con la excusa de la libertad se comporta de forma que nos resulta mínimamente desagradable. Cuando llegamos a otro país llegamos a otra casa y nosotros sabemos antes de llegar que vamos a un país diferente, incluso a veces con otro idioma o modismos. Debemos entender que si no aceptamos que tienen sus propias reglas y que fuimos nosotros quienes nos metimos en su casa (la mayoría de las veces sin invitación) vamos a sufrir mucho y los demás se sentirán incómodos con nosotros.

Probablemente muchos de mis lectores no sean inmigrantes. Quizá estén del lado de los anfitriones y sientan algo de alivio al verse comprendidos cuando se quejan de la inmigración. Pero se equivocan en esta ocasión. No estoy posicionándome. Lo que hago es tratar de explicar una idea. La que le da título a esta nota y que de la misma manera debe ser vista desde el otro lado. Cuando uno recibe a alguien en su casa por primera vez, normalmente trata de que el recién llegado se sienta cómodo. Si infringe en algo las reglas por desconocimiento, si no es algo grave, se mirará para otro lado y se le dejará pasar. Si es algo más importante, simplemente se le informará amablemente. Hay varias culturas, por ejemplo, que se descalzan antes de entrar a la casa. Si usted llega por primera vez se lo harán saber. De esta manera, usted puede elegir entrar o no si no desea descalzarse. 

El lector ahora tiene también la libertad de enojarse conmigo por no estar de acuerdo con mi opinión y no volver a entrar al blog o de compartir la nota si le gusta y dejar un comentario positivo. También tiene la libertad de pasar de largo sin darle mayor importancia. Yo tendré la libertad de moderar sus comentarios y borrar los que me parezcan agresivos. Pero no deberían existir, porque la libertad no debe ser una excusa para causar daño. Es un valor deseable, tristemente bastardeado.

Les dejo esta invitación, use su libertad recordando que los demás tienen la suya. Reflexione sobre ella para elegir cómo usarla de la mejor manera posible y recuerde que LA LIBERTAD NO ES LIBRE.

¡¡¡JAG PESAJ SAMEAJ!!!

PESAJ.-CMA

© Todos los derechos reservados.-

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