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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Publicaciones de la categoría: Cuentos Breves

OBJETIVO ALCANZADO

28 viernes Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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confusión, estudiantes, levantamiento, manipulación, periodismo, periodistas, protesta, revuelta, universitarios

     Los estudiantes universitarios estaban muy tranquilos enfocados en sus estudios. Unos le buscaban la quinta pata al gato, otros el pelo al huevo, otros trataban de descubrir la cuadratura del círculo y no faltaban quienes investigaban qué fue primero, si el huevo o la gallina. Un día, uno de ellos llegó muy agitado a su facultad, pues estaba con el tiempo justo, ya que aún le faltaba una pieza para lograr construír la máquina del tiempo. Apareció con la noticia de haber escuchado en la radio que estaba preparándose una revuelta estudiantil. Pronto la noticia cundió entre sus compañeros y fue rápidamente divulgada por todas las aulas y en otras universidades. Unos creyeron que se refería a que los estudiantes prepararían ollas populares y que debían turnarse para revolver el estofado, así que se pusieron manos a la obra para buscar todos los ingredientes necesarios y empezar a prepararla. Otros entendieron que se referría a una actividad deportiva en la que deberían dar varias vueltas alrededor de un mismo predio y comenzaron a entrenarse para dicho evento, a la espera de que les confirmaran la fecha y el lugar en el que se prepararía. Algunos creyeron que habría que cambiar de lugar los muebles de las aulas, revolviéndolo todo y colocándolo en lugares completamente diferentes a los que se ubicaban. Y así cada uno, según su interpretación, modificó su rutina diaria. 

      A la puerta de las universidades comenzaron a congregarse los periodistas, a la espera de que sucediera lo que el estudiante había escuchado en la radio. Un alumno que estaba llegando al centro de estudios, le preguntó a uno de los periodistas que estaban apostados, qué es lo que hacían allí. El periodista le dijo que esperaban el levantamiento estudiantil. El muchacho, preocupado y caviloso, se dirigió rápidamente para avisar a sus compañeros. Estamos todos equivocados, les dijo, lo que va a haber es un levantamiento estudiantil. Enseguida muchos de ellos se levantaron de sus bancos y quedaron en posición de firmes, otros levantaron los pupitres sobre sus cabezas creyendo que había que colocarlos en algún otro lugar (así encontraban relación entre la revuelta y el levantamiento), y una vez más cada uno reaccionó conforme a lo que había entendido de la frase. Hasta que uno de ellos se paró en un pupitre y dijo: COMPAÑEROS: NO PUEDE SER ESTO, QUE CADA UNO REACCIONE HACIENDO ALGO DIFERENTE PARA RESPONDER A LO QUE SE ESPERA DE NOSOTROS, HASTA CUANDO VAMOS A ACTUAR CON SUMISIÓN ¡¡¡DIGAMOS NO A LA MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS, NO A LA MANIPULACIÓN PERIODÍSTICA!!! No hizo falta más que encender esa mecha, todos se pusieron a gritar el mismo eslogan y así, los periodistas parapetados en las entradas universitarias, no tuvieron que esperar demasiado para informar sobre la revuelta estudiantil.

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-Marcha estudiantil en Creta, Grecia. © Todos los derechos reservados.-

9 de noviembre de 2014

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ESE COSO NO, EL OTRO

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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chupchik, cosito, coso, pitutito

Hay una increíble variedad de cosos, y no me refiero a la arena donde corre el toro, me refiero al coso ese. Sí, el que está al lado del otro coso, el que tiene el cosito sobresaliendo del coso ¡ese coso!

     Los cosos pueden contener otros cosos, estar arriba o abajo del coso y pueden estar en cualquier parte (pero no a la vez, no son Elohim tampoco). Este coso es este coso, no es el coso que vos tenés en tu casa, es otro.

     Los cosos pueden ser de cualquier color, pero no hay cosos invisibles. Los cosos son descriptibles y señalables.

     Los cosos varían en forma y tamaño. Hay cosos enormes, grandes y chiquitos. Cuando el coso es chiquito, deviene en pitutito. Al pitutito en hebreo se lo llama chupchik. Pero yo lo he adoptado en español también, y aunque sea la traducción de pitutito, para mí es sólo un pitutito con funcionalidad. Si el pitutito no sirve para nada y es la pieza perdida de algún coso, no es chupchik, es pitutito y ya está.

     Los cosos tienen una capacidad increíble de abarcamiento en nuestro cerebro y lenguaje. Cuando nombramos un coso, ya no podremos decir nada más. Por ejemplo, diálogo típico:

     Fulanito: -¿me alcanzás el coso?

     Sutanito: -¿qué coso?

     Fulanito: -¡el coso ese, el que está ahí!- ya ahí empieza a subir el tono de voz.

     Sutanito: -¿cuál coso?

     Fulanito: -¡¡El coso ese, no ves, el que está al lado del coso gris!!

     Sutanito: -¿qué coso gris?

     Fulanito: -¡¡¡Cómo qué coso gris, cuántos cosos grises ves acá!!! ¡¡¡¡El coso gris con el pitutito amarillo!!!!

     Semejante diálogo puede tener tres consecuencias: 1) Fulanito y Sutanito terminan peleados, porque quien empieza con el coso entra en un círculo vicioso del que no puede salir que altera los nervios al ser incapaz de nombrar con todas las letras lo que quiere. 2) Fulanito y Sutanito terminan a las carcajadas. La risa es una excelente manera de cortar el círculo vicioso y de descargar esos nervios que han ido in crescendo. 3) Sutanito llega a lograr entender lo que quiere Fulanito y al fin le alcanza el coso. El gris con el pitutito amarillo, no, el que está al lado.

     Los cosos no se fabrican en un determinado tipo de industria, al ser tan variados, hay miles de fábricas de cosos, incluso hay cosos caseros que puede hacer usted mismo. Hay cosos escritos para enseñar a la gente a hacer otros cosos por si mismo y hasta programas de televisión que enseñan a hacer cosos. Pueden ser cosos decorativos, comestibles o de alguna utilidad. Hay cosos que para hacerlos hacen falta muchos cosos, pero otros que con la materia prima y sus manos es suficiente.

     En este preciso momento, estoy escribiendo usando un coso y debo dejarlos, porque tengo que ir a buscar el coso que me dejé en la pieza sobre el coso. Un placer haber charlado con ustedes.

– Tel Aviv, Israel. © Todos los derechos reservados.-

25 de enero de 2014

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¡QUÉ SUERTE!

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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buena suerte, mala suerte, paraguas, superstición, supersticioso

    Romualdo es un señor de mediana edad. Nació y creció en el seno de una familia muy supersticiosa. Pero él jamás creyó en nada de eso.

     Un día, apurado porque tenía poco tiempo para llegar al correo antes de que cierren, salió de su casa a paso firme. En el servicio meteorológico habían anunciado un clima agradable, templado y soleado. Antes de salir, había mirado por la ventana y todo indicaba que esta vez los del servicio meteoróligo habían acertado. No había caminado ni dos cuadras cuando el cielo de repente se encapotó. Primero fueron unas gotas aisladas, pero poco a poco se fueron haciendo más gruesas y seguidas, hasta terminar resultando un chaparrón. Por andar tan escaso de tiempo, Romualdo no podía volver a su casa para secarse y buscar un paraguas, así que aprovechó que justo tenía a su lado un negocio que los vendía (entre otros artículos) y entró. Eligió color, modelo y aquel que le parecía de mejor calidad y practicidad. Para no arriesgarse a que con el primer chorro de agua se le rompiera, decidió abrirlo ahí mismo, para verificar varillas y mecanismo. Las vendedoras parecían miembros de un coro cuando gritaron asustadas por lo que acababa de hacer ¡ABRIÓ UN PARAGUAS BAJO TECHO! ¡¿No sabe que eso trae mala suerte?! No les respondió, sonrío y se dirigió a pagar. Nunca nadie cobró tan rápido, ni siquiera le ofreció otros artículos, estaba desesperada porque se fuera. 

     Romualdo salió a la calle feliz con su paraguas nuevo y sonreía pensando en que sus dos hermanas y su mamá probablemente habrían reaccionado igual que las vendedoras quienes para asegurarse que no se le ocurriera volver, se asomaron a la puerta del local a tiempo para ver que aquel hombre tan inconsciente, se agachaba a acariciar a un gato negro que se le acababa de cruzar a la vez que el cielo se despejaba y salía el sol.

     Para ir al correo, debía cruzar la calle, la vereda en la que se encontraba su destino, era angosta. En esta ocasión estaba toda ocupada por una escalera en la cual había un hommbre arreglando una marquesina. Toda la gente bajaba a la calle para sortear la escalera, a pesar de lo peligroso que era, pues había un tránsito muy pesado y todos los automovilistas estaban apurados y estresados. Romualdo no, a él no le molestaba pasar por debajo de la escalera y no veía un motivo lógico para ponerse en peligro. El hombre de la marquesina casi se cae del susto. Le gritó: ¡¿PERO QUÉ HACE, NO SABE QUE PASAR DEBAJO DE UNA ESCALERA TRAE MALA SUERTE?! Pero él una vez más sonrío y llegó al correo unos segundos antes de que cierren y a tiempo de retirar un paquete que había llegado a su nombre.

     Volvió sobre sus pasos pasando otra vez bajo la escalera, cruzándose nuevamente con el gato negro al que volvió a acariciar y saludando alegremente a las empleadas del negocio que se apresuraron a entrar como si el hombre fuera contagioso. Llegó a su casa y el paraguas se le abrió solo, con tal fuerza que rompió un espejo que había en el hall de entrada. Romualdo se apresuró a juntar los pedazos, mientras prendía la radio y escuchaba que el número que él había jugado a la lotería había salido ganador y él era el único beneficiario.

     Romualdo continúa sin ser supersticioso, pero hay una sola cosa que él cree firmemente, pero al revés de la mayoría de la gente, y es que pisar caca, trae mala suerte y no buena como todos dicen, porque odia tener que limpiar sus zapatos de materia fecal.

– Jardín Botánico, Madrid, España. © Todos los derechos reservados.-

5 de enero de 2014

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YO MARCO 1

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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español, hebreo, idioma, impaciencia, marcar, operadora, paciencia, teléfono

    Una de las dificultades de vivir en un país con un idioma diferente al de uno, radica en hablar por teléfono. Las operadoras de los distintos organismos suelen hablar a toda velocidad, como si las persiguiera un asesino peligroso. Nunca entendí el por qué de tanto apuro y cuando se les pide que hablen más lento nos encontramos con alguna de estas dos opciones:

      Operadora 1: pero si yo estoy hablando lento (obviamente sigue hablando a la misma velocidad).

     Operadora 2: sí, sí, sí, disculpe, hablaré más lento (lo hace con las 5 primeras palabras, luego vuelve a tomar carrera ¿estarán entrenando para alguna maratón?).

      Lo más común es pasar por estas situaciones cuando hay que pedir algún turno médico. Algunos se pueden pedir por Internet, pero para eso tenés que tener la clave que ellos mismos te dan y no todos la tenemos. Así que debemos pasar por algo así:

     «Usted se ha comunicado con el servicio de atención al cliente de Cargadalit, si quiere que le hablemos en hebreo marque 1, si quiere que le hablemos en ruso marque 2, si quiere que le hablemos en árabe marque 3, si quiere que le hablemos en esperanto marque 4, si quiere que le hablemos en quechua marque 5…» Como de todas esas opciones con lo que mejor me manejo es con el hebreo, marco 1.

     «Si quiere cambiar al servicio más caro de Cargadalit marque 1, si usted aún no es uno de nuestros clientes y desea serlo marque 2, si usted quiere cancelar nuestro servicio espere sentado que parado se va a cansar, si quiere pedir un turno le recordamos que puede hacerlo a través de Internet en vez de molestarnos a nosotros, en la página de Cargadalit www.cargadalit.il, si igual insiste con interrumpirnos el café de la mañana marque 3″ Bueno, esta vez marco 3, pero conste que porque yo quiero. A esa altura empiezo a perder la paciencia.

«Si quiere pedir un turno para el pediatra llame al teléfono 04-9xxxxxxxx, si quiere pedir un turno con las enfermeras marque el número 04-9yyyyyyy, si quiere pedir un turno con el médico de cabecera marque 1, si quiere pedir turno con un especialista marque 2, si quiere darnos un regalo porque le ponemos linda música de fondo puede enviarlo a nuestra casilla de correo»  En fin, el 2 ahora ¿lo conseguiré?

«Si usted quiere pedir un turno con fisioterapia o rehabilitación marque 1, si quiere pedir con el oculista marque 2, si quiere pedir con el fonoudiólogo marque 3, si quiere saber si la chancha tuvo cría marque 4, si quiere que le repitamos todo otra vez marque 5» Marco 5, porque me perdí y ya no me acuerdo lo que debo marcar.

«Todo otra vez. Si no le sirven ninguna de las opciones dadas, escriba su número de documento marcando numeral al final y aguarde y será atendido». ¡¡¡Aguardo, aguardo!!!

«BuenosdíassoyGretaenquépuedoayudarlo» ¿Eh? Ah, Greta, buenos días. Necesito un turno para el pacientólogo, llamaba para otro, pero ustedes me hicieron perder la paciencia y ya no me acuerdo para cuál llamaba, pero que sea por la mañana, por favor.

«Paraelpacientólogotengoturnoparalas5delamañanaparaeldía25dediciembredelaño2016» ¿No hay nada para antes? Si necesito ese especialista es porque soy incapaz de esperar. «Sí,hayunoparalas23horasdehoymismo» Te pedí por la mañana. «PorlamañananotengonadaantesdelturnoqueledijeenNaharía» ¿Y fuera de Naharía? «Tengounoparalas8delamañana,mañanamismoenJerusalem». Respiro hondo, matar está penado por la ley, así que trato de calmarme, calculo cuándo tengo que salir para llegar a las 8 de la mañana a Jerusalem, tendría que tomar un tren a las 4:30 ¿habrá trenes a esa hora? Decido tomarlo, como sea llegaré a tiempo. Saludo a Greta acordándome de toda su familia pero no se lo digo y amenazo a mi marido con que la próxima vez llamará él. Él le tira la pelota a mi hijo mayor, mi hijo mayor se la pasa a mi hijo menor, el menor a la gata que patea adentro de la pecera más grande y gooooolllllllll… Ah, no, ya me fui de tema, es que quedé algo confundida, disculpen. Si quieren dejar de leer marquen 1.

FOTOS.- 2164CMA

© Todos los derechos reservados.-

21 de junio de 2013

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UNA HISTORIA

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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fin, historia, infinito

     Me compré una historia. No de las que vienen encuadernadas, empaquetadas o envasadas, se vendía suelta y al mejor postor. Yo fui la que más ofertó, y eso que era una historia muy sencilla, breve, tanto que hasta un hiperkinético, un impaciente o alguien a quien no le gustan las historias era capaz de escuchar hasta el final. Cierto es que de tan simple y breve, tampoco aportaba nada a quien la oía, ni siquiera algo de interés. Preguntándome a mí misma por qué me había dejado tentar y la había comprado, me puse a mirarla por todos los ángulos posibles, la di vuelta para todos lados y hasta la volví del revés. Entonces supe que había hecho una gran inversión. Era totalmente maleable. Podía cortarla, alargarla, agregarle, sacarle, cambiar su forma como si de plastilina se tratara. Me di cuenta que si trabajaba a conciencia, pronto quedaría irreconocible e incluso merecedora del premio Nóbel de Literatura. Valdría millones y yo pasaría a la historia como una gran literata, la mejor de mi tiempo.

     Horas, días, noches desveladas, poniendo mi mente, mi cuerpo, mi alma, lo mejor de mí para trabajar en ella es lo que le dediqué a la gran obra de mi vida. Pronto me di cuenta que ni quien la había pensado originalmente sería capaz e reconocerla y sentí una profunda satisfacción personal, e incluso he llegado a inflar mi ego un poco más de lo recomendable para el trato social.

     Cuando creí que ya estaba terminada y podría llevarla, me di cuenta que aún había cosas para trabajar en ella y me pasó lo mismo cada vez que me decía: ahora sí. Empecé a sentirme desalentada, parecía una historia infinita. Me sentía incapaz de redondearla y lograr llegar al final. Hasta que un día decidí que era suficiente, que si era por mí jamás estaría lista y debería llevarla al negocio donde la había comprado para ofrecerla en venta. Pero no pude. Era tanto lo invertido en ella, que sentía que era impagable y que si la entregaba me traicionaba a mí misma y estaría arrancando una parte de mí.

     Me quedé con mi historia sin terminar, porque cada tanto la miro y la sigo modificando. Ya no con esa ansiedad del principio, la que me hacía sentir que debía cumplir un plazo aunque nadie más que yo misma me lo hubiera impuesto. La puse en un estante, está bien visible y cada uno que pasa, creyendo que no me doy cuanta, hace su propia modificación a escondidas.

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© Todos los derechos reservados.-

 

9 de mayo de 2013

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CONJUGANDO EL VERBO HACER

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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árboles, bosque, desbastación, ecología, tristeza, turismo

    No tengo la menor duda de que si empiezo mi historia diciendo: había una vez un bosque; muchos dejarán de leerme al instante. Probablemente piensen que es una historia infantil, o al menos una más de tantas. Historias que transcurren en un bosque hay muchas y muy famosas: Caperucita Roja, Blancanieves y los 7 enanitos, Hansel y Gretel, sólo por nombrar las que me vienen más inmediatamente a la memoria. La diferencia entre esas historias y la mía, es que mientras en ellas el bosque es escenario, en la mía es víctima. Por eso los invito a que me sigan leyendo y se enteren lo que voy a contar. Obviamente no es una historia verdadera, sino de mi total invención y cualquier semejanza con la realidad, es pura coincidencia.

      Había una vez un bosque de hayas. Era el más grande de su especie en todo el mundo y por eso atraía tanto turismo. Estaba ubicado en la zona norte de Tlulalcan, un país del que nadie sabría nada si no fuera por estos maravillosos árboles. No tenían un desarrollo industrial, tecnológico, científico ni siquiera artístico. Su gente no presentaba ningún atractivo para los turistas y su baile folclórico era más bien apagado, oscuro, sin gracia. Por eso para ese pequeño e insignificante país, el bosque de hayas era tan importante y, para explotarlo aún más, lo envolvían de misterio. Todos daban por sentado que ese era el motivo por el cual antes de llevarlos al bosque, incluso ya en el aeropuerto, debían firmar un formulario de compromiso con sus datos personales y que era una especie de contrato, decía algo así:

Yo ………………. (escriba su nombre y apellido sobre la línea de puntos), número de documento …………….., con residencia permanente en …………………. (escriba su dirección, ciudad, provincia, país y número postal), hospedado en …………………. (escriba el nombre y dirección de su lugar de residencia temporal en Tlulalcan) me comprometo a:

  1. No recoger nada de lo que encuentre en el suelo del bosque de hayas.
  2. No recoger nada de sus árboles.
  3. No tomar fotos ni filmaciones, ni hacer dibujos, pinturas o bocetos del bosque de hayas.
  4. No contar nada acerca del bosque ni hablar de él con absolutamente nadie, ni dentro ni fuera de Tlulalcan.

Si incumpliera cualquiera de estos puntos, el gobierno de Tlulalcan podrá pedir mi extradición y seré juzgado aquí pudiendo ser mi condena desde un año de prisión a cadena perpetua no excarcelable.

Lejos de ofenderse o molestarse, todos firmaban sin el más mínimo reparo el formulario, pues lo encontraban razonable teniendo en cuenta que el misterio que rodeaba al bosque era comprensible, pues atraía aún más el turismo, casi único sustento de la población lugareña.

Un día, llegó allí en busca de paz, algo diferente en su vida y un poco de distancia de los problemas, doña Josefa Rodriguez de Cantimpalo. Era una mujer de mediana edad, muy coqueta y a simple vista parecía muy superficial, aunque si alguien se tomaba el tiempo para conocerla, descubría una mujer con un mundo interior muy rico, lleno de ideas, con mucha imaginación y muy inteligente. Medía 1, 63 metros, pesaba 57 kilos y una cintura de avispa. Rubia, con pelo ondulado y jamás salía a ningún lado sin un sombrero de anchas alas que protegiera su extrema palidez del sol. Estaba dispuesta a mantener el misterio del bosque, hasta le resultaba divertido tener que hacerlo y con mucha ilusión, al día siguiente de haber llegado, se sumó al grupo que saldría en un autobús desde su hotel hasta el bosque. En el viaje todos hablaban del tema, de la expectativa que generaba ¿qué podía tener ese bosque de hayas que fuera diferente a cualquier otro y por el cual se lo rodeaba de tanto misterio? ¿O sería igual que cualquier otro que hubieran visto, diferenciándose sólo en su enorme tamaño y lo rodeaban de tanto misterio sólo para atraer más visitas? Como fuera, suscitaba mucha intriga, risas y emoción.

Llegaron, y fue difícil contener al grupo para que descendiera con cuidado y sin riesgos del autobús, tal era la ansiedad por conocer el bosque. Al entrar a él hubo que contener a algunas personas que casi se desmayan, otros se pusieron rojos de furia y no faltaron quienes se pusieron a llorar desconsoladamente llenos de angustia, bronca, dolor y sensación de importencia. Pero a pesar de las diversas reacciónes, había algo en común a todos, el conocimiento de haber sido estafados. Josefa se encontraba entre los que no podían dejar de llorar, pero también gritaba enojada. No era normal en ella ese tipo de reacciones, sin embargo esto la superaba y tramó un plan para evitar que nadie más fuera estafado. Si la gente del lugar necesitaba delinquir para vivir, no sería ella quien los ayudaría, se negaba a ser cómplice por muchos papeles que hubiera firmado y los lugareños deberán empezar a aguzar su ingenio e inteligencia si quieren sobrevivir.

Josefa no espero para volverse a su casa, había planeado quedarse diez días, pero no estaba dispuesta a mantener ni por un segundo más a esos sinvergüenzas. Cuando bajó del avión, su marido la estaba esperando, la abrazo con alegría, pero a ella no se la veía nada contenta, más bien estaba triste y furiosa a la vez. No quiso hablar hasta que llegaron a la casa, y entonces dio a conocer a su esposo todos los pormenores y sus planes, su marido estuvo de acuerdo. En menos de una semana ya tenían todas sus cosas empacadas, los pasajes comprados y se habían despedido de amigos y parientes. El viaje hasta Alúmar duró dos días, pues habían elegido ese lugar justamente por lo lejos que se encontraba del hogar. Se instalaron allí en un hotel, el cual pagaron en efectivo. Cuando al fin pudieron sacar la ciudadanía, se cambiaron el nombre y el apellido y alquilaron una hermosa casita en las afueras de la ciudad capital. Habían elegido ese país, además de por la distancia, porque no existía allí la extradición y además hablaban su mismo idioma.

Un día llegó una carta firmada por Inés Alba Mena a un periódico de poca tirada. El periódico había sido elegido precisamente porque sabían que estaba a punto de declararse en quiebra y que si no encontraban pronto una noticia revolucionaria que los diferenciara de los demás, debería cerrar y mucha gente quedaría sin trabajo. El dueño del periódico era también su director y cuando recibió la carta sintió que tenía una bomba en sus manos. Tuvo miedo, pero supo que ese temor era una buena señal. Si tenía la valentía de publicar la carta, generaría una ola de estupor, indignación y reclamos internacionales que su diario pronto se vería recompensado. Llamó a su mejor periodista, le dio la carta: -quiero que la publiquen en página central. Pero antes que visites a su autora y le hagas una nota. Vamos a actuar como estos indecentes, pero por una buena causa, no vas a tomarle fotos, la rodearás de misterio y la carta se publicará con la firma: un ser humano preocupado.- El periodista también se asustó, pero a la vez le divertía la idea y no tardó nada en llegar al domicilio de Inés Alba Mena que, como ya se habrán dado cuenta, era ni más ni menos que doña Josefa. Accedió de buen grado, no sólo a la nota, si no al plan del director del periódico y se felicitó a si misma por haberlos elegido, ya que a nadie más envió su misiva.

La nota que le hicieron se publicó rodeando la carta que figuraba en el centro de la página de manera destacada. Era un poco larga, muy clara y describía muy bien los sentimientos de su autora. Decía así:

Mi muy estimado director del diario Luz Candente:

tengo a bien dirigirme a usted, porque estimo que no le faltará la valentía para, como el nombre de su diario lo indica, poner luz en medio de la oscuridad. Le escribo llena de indignación y tristeza y espero que al enterarse de lo que tengo para contar, usted y todos los ciudadanos de bien, se hagan eco de mi reclamo, me ayuden a develar la verdad y a que los estafadores internacionales de Tlulalcan no puedan continuar con sus malas acciones. Sé que lo dicho suena fuerte y es una acusación muy grave, pero me hago absolutamente responsable de lo que digo.

En todo el mundo es sabido que el bosque de hayas de Tlulalcan no sólo es el más grande del mundo, si no que lo rodea un gran misterio, provocado sobre todo, por el gran silencio que nos imponen apenas llegamos a dicho país. Nadie nunca se ha quejado del compromiso que nos obligan a firmar, antes lo vemos con simpatía y curiosidad, pero es imposible mantener esa actitud al descubrir la enorme estafa en la que todos nos vemos envueltos y de la cual, mediante el contrato que todos firmamos, nos obligan a ser cómplices. Pues bien, me niego a serlo, no callaré y hoy sabrán cuál es el misterio que rodea a dicho bosque.

Deben saber los que nunca tuvieron la oportunidad de ir, que el sitio está vallado con un cerco hecho de la madera de haya precisamente. Lo más grave de eso, es que el único lugar donde veremos las hayas, será en ese cerco. Apenas entramos nos damos cuenta de la terrible y dura realidad. El bosque debe llevar así de desvastado muchísimos años, si es que alguna vez fue un bosque, ningún rastro así lo indica. Se trata de una especie de predio lleno de arena plana dónde sólo encontraremos algunas mesas para pícnic, unas cuantas parrillas, unos puestos de bebidas y comidas ligeras y otros de recuerdos para llevar de regalo y nada más, ni la menor sombra ya no de hayas, de ningún tipo de árbol. Nadie después de algo así tiene ganas de comprarle nada a esa gente. Sin embargo «el bosque» está lo suficientemente lejos de la ciudad como para no poder volver andando y el chofer del micro está en el negocio y se niega a llevarnos hasta la hora pactada que son cinco horas después. Con tanto tiempo es imposible no claudicar y terminar comprando aunque más no sea una botella de agua mineral. Y quien dice agua, dice unas galletitas, o un sandwich.

Firmamos un compromiso de secreto al entrar al país en el cual se nos amenaza hasta con prisión perpetua si contamos lo que vimos, ahora entendemos por qué y entenderá usted que haya dejado mi país y me cambiara el nombre para desenmascarar a estos sinvergüenzas.

Espero que mi reclamo sea leído por gente con la suficiente influencia para hacer el reclamo internacional de la forma más conveniente.

Atte.

Un ser humano preocupado

     Como esperaba el director del diario, la nota, pero sobre todo la carta, había sido como una enorme bomba. Se vieron obligados a ampliar la tirada y a agregar una edición. Les llovieron cartas llenas de indignación de gente que ya tenía sus pasajes para ir y que exigían que les devolvieran el dinero. Las asociaciones de ecologistas organizaron marchas de repudio frente a la embajada de Tlulalcan y pidieron la cabeza de los ministros de turismo, de exteriores y del propio presidente de la nación. El tema fue llevado a la ONU y debatido con la furia que hacía mucho nadie ponía ni por temas como pueblos enteros sometidos por la guerra o el hambre. Se formó una comisión de investigación que tomó un compromiso: si la denuncia del ser humano preocupado era cierta, se juzgaría al gobierno de Tlulalcan y se lo expulsaría de la ONU, además de exigir la prisión del Presidente y sus ministros, pero si era falsa, se mantendría el silencio y el misterio que rodeaba a dicho bosque y se buscaría y juzgaría por difamación a la autora de la carta.

     No necesito decirles los resultados de la investigación. Josefa pudo recuperar su verdadero nombre y volver a su país donde fue recibida como una heroína. El diario Luz Candente recibió un premio de periodismo comprometido con la verdad y la justicia, pudo sanear sus deudas y aumentó sus ejemplares vendidos.

     Y Tlulalcan… los ciudadanos despojados de su principal fuente de ingresos debieron buscar otras formas de prosperar. Se destacaron en literatura, dando con el tiempo los mejores autores en toda la historia de la humanidad de novelas de misterio.

     Y colorín y colorado, este cuento no ha terminado, porque aunque nos duela y este cuento no refleje una historia real, los bosques maltratados, explotados y desbastados, lamentablemente sí existen. De nosotros depende exigir su reforestación y medidas internacionales para no quedarnos sin esos maravillosos guardianes que nos dan sombra y purifican nuestro aire.

HONGO.-

– Parque Goren, norte de Israel. © Todos los derechos reservados.-

19 de febrero del 2012

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ME QUITO EL SOMBRERO

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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costumbres, gente, ideas, liberación, luz, masa, masificación, sombrero, sombreros

A veces estamos tan acostumbrados a determinadas cosas o situaciones que nos resultan completamente naturales y no nos planteamos cambiarlas. Chiara no era una excepción, hasta el día que caminando por la calle se puso a mirar a la gente y se preguntó: no nacemos con sombrero ¿o sí? Sin embargo todos llevan el suyo, siempre el mismo, cada día, nadie se lo sacá ni para dormir ni para bañarse, ya no sabemos qué hay debajo de ellos.

Llegó a su casa con gran inquietud, preocupada, convencida de ser una más de la gran masa de gente de la que siempre había querido diferenciarse ¡¡¡Cómo puede ser que necesitara 43 años de su vida para darse cuenta del tema de los sombreros!!!

Decidió que ese era un buen día para marcar su individualidad y como iba a bañarse, aprovechó la oportunidad. Entró al baño decidida, pero a medida que se acercaba el momento sentía más miedo ¡¡¡Había llevado tanto tiempo su sombrero puesto!!! ¿Sería doloroso sacárselo?

Ya estaba desnuda, mirándose frente al espejo con su sombrero puesto y se sintió ridícula de repente. Respiró hondo y se lo quitó de una vez, de un tirón. Algo doloroso fue, sin duda, pero mucho menos de lo que se había imaginado. No corrió ni un hilo de sangre y de golpe empezó a sentirse más libre y liviana. Todo lo que contenía su cabeza empezó a fluir: recuerdos, conocimientos, ideas, alegrías y dolores. Pero no escapaban de ella, si no que la cubrían por entera. Se sentía como si de ella emanara luz, que cada rayo lumínico era como un tallo del cual surgían montones de aromáticas flores de hermosos y brillantes colores. Ahora le daba miedo entrar a la ducha y que todo aquello que la cubría desapareciera. Sin embargo debía bañarse y para su sorpresa todo se mantuvo igual, sólo que más limpio y brillante.

Si por ella hubiera sido, habría vuelto a salir al exterior completamente desnuda, para que todos la vieran así de luminosa y colorida, pero sabía que no podía hacerlo, así que se vistió y una vez más se sorprendió: la ropa traspasó todo aquello y quedó por debajo dejando a la intemperie su nuevo estado luminoso y florido. Cuando caminó nuevamente por la calle, empezó a sentir pena de todos los sombrerudos que la miraban raro.

Chiara no tiró su sombrero, la había acompañado demasiados años de su vida, siempre y no se imaginaba la vida sin él. Lo miraba de reojo y a veces tenía la tentación de volver a ponérselo. Se preguntaba cómo se sentiría ahora. No tenía miedo a perder su luminosidad, pero sí a que dejara de fluir todo lo nuevo que se generara en su cabeza y no poder volver a sacárselo nunca más. Empezó poco a poco a dejar de verlo como un viejo compañero hasta llegar a verlo como un verdadero enemigo. Empezó a gritarle, a culparlo de tantas cosas, a insultarlo. Lo miró primero con bronca y luego con tristeza hasta decidirse a enterrarlo en el rincón más oscuro de su placard.

Un día, Chiara hizo limpieza general en su casa y se reencontró con su viejo sombrero. Lo tomó en sus manos, fue al baño y sintió una enorme tentación de volver a ponérselo, como si eso la redimiera de todo lo que le había dicho al sombrero, dándole al tal entidad de ser vivo. Miró su propia imagen espantada, soltó el sombrero como si se tratara de una enorme y asquerosa cucaracha, fue corriendo a la cocina, tomó los fósforos y lo quemó. Nunca antes se había visto a si misma tan luminosa y fragante.

dsc_0180cma

© Todos los derechos reservados.-

20 de setiembre del 2012

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EL MISTERIO ES EL MISTERIO

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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adultos, aula, misterio, niños

En la esquina del aula hay un misterio, todos saben que está ahí, pero nadie sabe cuál es el misterio. Saben que existe, que se cierne sobre ellos y que es como una presión latente en el aire. Han tratado de descubrirlo, al principio de la manera más tonta, tratando de utilizar todas las técnicas leídas en las novelas policiales. Al no obtener éxito recurrieron a la coacción y la tortura psicológica. Pero eso tampoco dio resultado. Entre todos hicieron el pacto de no gastar la plata que recibían de sus padres para el kiosco de la escuela y ahorrarla en una alcancía que quedaría bajo llave en el armario del aula hasta juntar la plata necesaria para pagar a un detective. Tampoco así lograron nada. El misterio se les hizo carne, creció con ellos y los desconcentraba de aquello en lo que necesitaban enfocarse para crecer y desarrollarse como adultos. El misterio creció, se desarrolló, se modificó. Cuantos tenían el más mínimo contacto con él se convertían en personas taciturnas e inquietas y estancadas. Muchos intentaron desentrañarlo, nadie lo logró y ese misterio pasó a ser el mayor misterio de la historia.

© Todos los derechos reservados.-

3 de julio del 2012

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LOCURA HAIFENSE

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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asientos, baño, Bs. As, Buenos Aires, Haifa, Israel, israelíes, jaifa, locura, Naharía, Nahariya, tren

Los nacidos en Haifa entre la mitad y la parte baja de la ciudad no toman café ni hacen pis. Por ese motivo la ciudad no está adaptada para quienes traen tales costumbres muy arraigadas de ciudades tan distintas como Buenos Aires y Naharía, quienes cuando deben pasar allí mucho tiempo deben llevar consigo un inodoro portatil y un termo con café. Esta curiosidad de los Haifenses medios y bajos me ha sumido en profundas reflexiones y me ha puesto a investigar. Sin embargo no fue hasta hoy, que debí acompañar a mi marido a un examen médico que logré llegar a una conclusión: la atmósfera en esa sección de Haifa está envenenada o con algún enrarecimiento difícil de notar sin estudiarla científicamente. Eso es lo único que puede explicar un signo clarísimo de locura del que fui testigo hoy mismo. En el tren, justo antes de entrar a la estación Haifa Mercaz Hashmoná, hacen parar a todos los pasajeros para retirar los asientos. Quienes viajan en el tramo que va desde allí a Naharía deben hacerlo parados o sentados en el piso. Por ello, quienes toman el tren en dicha estación suelen expresar: en esta estación el tren suele venir sin asientos.

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-Carmelit, subterráneo de Haifa, Israel. © Todos los derechos reservados.-

21 de diciembre del 2011

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MAQUILLAJE

27 jueves Nov 2014

Posted by cindyisrael in Cuentos Breves

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amar, amor, belleza, belleza natural, enamoramiento, maquillaje, maquillarse, trabajo

    Todos los días, Tania se levantaba más temprano de lo necesario para poder maquillarse, emperifollarse, recogerse el pelo hacia atrás de una forma elegante y atractiva, se perfumaba y luego de vestirse demasiado elegante como para ir a trabajar a la cocina de una fábrica, salía hacia la parada del autobús que la llevaría al trabajo.

     Cuando llegaba a la empresa, aprovechando que siempre arribaban un poco antes de la hora de entrada, se dirigía al baño para retocarse el maquillaje y arreglarse el peinado. Sus compañeras y su jefa estaban asombradas de la obsesión de Tania de arreglarse a cada rato, parecía no estar segura de si misma y sin embargo era muy hermosa.

     Un día, sin mayores explicaciones, le pidió a la encargada de servir la leche caliente que le dejara hacerlo a ella en el segundo turno. Hicieron el cambio para sorpresa de todos y empezaron a observarla con detenimiento para descubrir el motivo. No necesitaron más que unos pocos segundos para darse cuenta. Tania servía la leche con más diligencia y esmero a uno de los trabajadores al cual cada tanto miraba, incluso mientras servía a otros y cada vez que lo hacía le brillaban los ojos. El obrero elegido parecía ser el único que no se daba cuenta mientras los demás se codeaban y hacían comentarios incompletos. Tania estaba desesperada, pues él no levantaba la vista de la comida y del café con leche. Cuando se incorporaba, saludaba a sus compañeros de mesa y se retiraba sin darse vuelta hacia ella ni una vez. Más la ignoraba, más se arreglaba Tania.

     Cierto día se quedó dormida. Estaba demasiado cansada y no logró levantarse a tiempo para todos los arreglos que solía dedicarse. Se recogió el pelo con rapidez, se vistió velozmente y llegó a la parada al mismo tiempo que el autobús. En el camino se toparon con la ruta cortada por causa de un accidente y eso provocó que el micro llegara con retraso. No tuvo tiempo de maquillarse en el baño ni de arreglarse el pelo. Con valentía y mucha tristeza se puso a trabajar. Todas sus compañeras la miraban con admiración y algo de envidia al ver que sin maquillaje era aún más hermosa. Esta vez no quería servir la leche, pero nadie le hizo caso y debió hacerlo. El elegido, cuando le llegó el turno, levantó la vista y le dio las gracias sonriendo. Tania nunca más volvió a maquillarse.

maquillaje-cma

© Todos los derechos reservados.-

 

2 de marzo del 2011

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