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7 de octubre, aprendizaje, ayudar, dar, dar y recibir, gazatíes, guerra, inocencia, Israel, opinión, Siria, sur de Israel, terrorismo, terroristas, Vivencias
El título de la nota es una frase dicha por Silvia, una señora que vive hace cuarenta años en Israel y con quien tuve una charla en mi canal, en el contexto del 7 de octubre. A mí esa frase me quedó resonando desde entonces. Perdimos la inocencia… ¿En qué sentido? Luego de eso lo he comentado con otras personas y al momento de escuchar la frase, cada uno le dio una interpretación diferente, quizá en parte influenciados por la propia ideología y vivencias personales al respecto ¿En qué perdimos la inocencia? Muchos repetimos en este año y dos meses que hay un antes y un después del 7 de octubre, y es verdad. Creo que la frase me impactó porque quizá encontré el punto del cambio. No perdimos la inocencia todos del mismo modo y en lo mismo, pero quizá sí todos la perdimos.
Quienes veían a la IDF como un ejército omnipotente (Silvia, por ejemplo) aprendieron que no lo era, que está formado por seres humanos falibles, por ende nuestro ejército también lo es. Quienes admirábamos a nuestro servicio de inteligencia creyendo que a ellos no se les escapaba nada, aprendimos que no es verdad y que también pueden cometer errores graves. Entre quienes votaron elección tras elección a Bibi Netanyahu, hay muchos que se desilusionaron y retiraron su futuro voto. Y están las propias víctimas de ese día… Gente que no sólo ayudó a muchos de los gazatíes que terminaron traicionándolos, sino que confiaron en ellos. Y de eso también aprendimos los demás. Me parece muy terrible que haya tenido que pasar algo tan duro para que aprendiéramos. Ya sabíamos que muchos líderes terroristas o a ellos o a un pariente les habían salvado la vida en Israel y que eso no sirvió para que se arrepintieran de su maldad hacia nosotros, pero lo veíamos como excepciones. Incluso después de algunos casos como los que comentamos en el video de mujeres musulmanas que luego de ser salvadas en nuestros hospitales, volvieron para explotarse allí o explotarlo en cualquier caso. No importa que ante el terremoto sufrido en Turquía, Israel hubiera sido de los primeros en enviar ayuda. Turquía sigue apoyando el terrorismo. Pero nada de eso nos había servido para aprender. Y yo creí que después del 7 de octubre al fin lo habíamos entendido, que habíamos perdido esa inocencia, que comprendimos que no importara lo que Israel hiciera porque eso no iba a cambiar nada. Quizá me equivoqué o me apresuré en sacar esa conclusión. Quizá aún no perdimos del todo la inocencia y espero que no tengamos que volver a vivir algo así para aprender. El miércoles leí junto con todos los que estaban viendo el directo de YouTube, que nuestra IDF consideraba seguro el lugar donde estaban nuestros soldados en Siria porque estaban rodeados de aldeanos que los apreciaban por haber recibido ayuda en el pasado de nuestro ejército ¡¿Es en serio?! ¡¿De verdad?! No digo que no sea así ¿Pero nos vamos a confiar de nuevo? ¿Para que sufrió y siguen sufriendo nuestra gente del sur de Israel si seguimos sin entender que nuestras ayudas no cambian a los malvados? Por supuesto que no estoy diciendo que los aldeanos sirios sean malvados, no me mal interpreten. Tampoco digo que no lo sean. Digo que no lo sabemos y que como mínimo deberíamos ser prudentes y no confiarnos ciegamente otra vez. Y es ahí, en ese punto exacto donde yo perdí la inocencia. El momento exacto en el que entendí que dar y ayudar a otros modifica para bien a quien da y ayuda, pero no necesariamente pasa lo mismo con quien recibe. Hay gente que no quiere cambiar, otras personas que no pueden y hay quienes no pueden y si pudieran tampoco querrían. Y no depende de nosotros, de nada de lo que hagamos, no está en nuestras manos. Nosotros debemos seguir haciendo bien, no esperando que eso modifique significativamente a los demás, sino porque eso es bueno para nosotros mismos. Suena egoísta, lo sé. Pero si cada uno de nosotros procuramos ser cada día mejores y aprender las lecciones que nos dan nuestras propias experiencias de vida, podremos incidir posteriormente en mejorar nuestro entorno.
La vida no es fácil, amigos, y eso no es ninguna novedad. Pero, incluso a pesar de lo que nos toque vivir, qué tan fácil o difícil sea depende en gran parte de nosotros. Si nuestras experiencias nos modifican que sean para bien. No nos dejemos agobiar, seamos valientes para poder levantar la cabeza y seguir adelante. Por nosotros, por los que amamos, por todo aquello que queremos modificar para bien. En lo que de ustedes dependa… Sean felices.



