• Inicio
  • CONTACTO
  • Sobre Mí
  • Cuentos Breves
  • Vivencias
  • Libros
  • Notas
  • TANAJ
  • Cuentos de LA Ventana
  • בעברית

FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: sorpresa

Tras la masacre

28 sábado Oct 2023

Posted by cindyisrael in Notas

≈ Deja un comentario

Etiquetas

07-10, am Israel jai, angustia, antisemitismo, antisionismo, asombro, ataques terroristas, decapitados, declaraciones, dolor, Elohim, enojo, esperanza, estrés, estupor, familiares, familias, Franja de Gaza, furia, Gaza, gente, gobernantes, guerra, Hamás, Hizbollá, impotencia, incertidumbre., incredulidad, Israel, llanto, llorar, masacrados, miedo, rehenes, sentimientos, soldados, sorpresa, terrorismo, terroristas, torturados, víctimas, violaciones, violadas

El 15 de julio del 2018 escribí una nota titulada «La moda revival del antisemitismo». Hacia el final de la misma expresaba que ya no escribiría más acerca del antisemitismo y el antisionismo porque no tengo nada nuevo, nada que no haya dicho ya para aportar al respecto. Aunque para mí es claro que eso incluye al tema de Israel y el mundo con el terrorismo, ahora entiendo que quizá no quedó tan notorio para los lectores.

La situación en esta ocasión es muy diferente, aunque los protagonistas sean los mismos. Por lo cual desde el principio sentí la necesidad de escribir sobre este drama, dolorosamente muy real. No pude. El dolor y la angustia me lo impedían. Recién 12 días después pude escribir la primera, la titulé «El odio»; con el ánimo de tratar de explicar lo inexplicable para la mayoría de las personas que nos sabemos incapaces de tales actos de crueldad. Un par de días después me expresé a través de mi nota «Entre el pasado y el presente» relacionada con la liberación de dos rehenes norteamericanas que generó muchas inquietudes y errores de apreciación según mi opinión. Pero hasta hoy evité entrar en el terreno pantanoso de mis propias emociones, tal vez como una forma de resguardarme a mí misma.

Tuve una noche muy inquieta por varios motivos. Uno de ellos era porque no sabía cómo encarar esta nota que no sé por qué sentía que «debía» escribir. No soy alguien a quien le cueste hablar de sus sentimientos, el problema que se me presentó era que: o tengo que dar información que no quiero compartir por razones de seguridad o lo encaro de un modo muy genérico. Finalmente decidí sentarme y escribir dejándome fluir, siendo prudente, a ver qué sale. El objetivo es tratar de que los opinólogos de turno entiendan, aunque esos dudo mucho que me lean.

La mañana del sábado 7 de octubre amanecí como todos con una noticia que en principio generaba incredulidad y estupor que enseguida dio paso al mayor dolor y preocupación por nuestros seres amados que por un motivo u otro estaban y/o están en la zona del más terrible ataque terrorista del que Israel tenga memoria. Las emociones en una situación así se mezclan, se entrelazan y eso las intensifica. Desde entonces y por varios días no podía parar de llorar, cada noticia sobre lo sucedido agregaba más intensidad al dolor provocando más llanto.

Con la mejor de las intenciones, muchos medios y organizaciones de apoyo a Israel reprodujeron en noticieros y redes sociales las imágenes que los propios perpetradores de semejante crueldad filmaron. Entiendo el sentimiento de impotencia que todo esto produce, porque es el mismo que yo también siento y, que con el ánimo de ayudar, hayan creído necesario mostrar esas imágenes para que el mundo deje de darnos la espalda y entienda por fin. Pero es que, además de que quieres nos odian nos seguirán odiando y encontrarán » justificación» a la barbarie, están causando más dolor a los que vivimos acá que es lo que esas bestias pretendían cuando realizaron esas grabaciones. Y no soy capaz de imaginar lo que deben sentir los familiares de las víctimas y los sobrevivientes. Deben sufrir al verlas una terrible tortura para ellos. Me cansé de pedir que dejen de hacerlo, pero no hay caso. Es como nadar contra la corriente. Sin querer y creyendo hacer lo contrario, terminan siendo un brazo más de Hamás cumpliendo así con uno de sus crueles objetivos ¿O acaso creen que grabaron todo eso para documentar la barbarie y que sea más fácil juzgarlos y condenarlos?

Les hablé ya de uno de los sentimientos que me embarga, la impotencia. Querer ayudar en esta coyuntura y no saber cómo. Sentir que simplemente difundir la información es insuficiente. Encima una de las cosas que siempre me ayudó a sentir que hacía algo, escribir en mi blog, no estaba pudiendo hacerlo. Ese sentimiento suele venir acompañado de inquietud e incertidumbre.

En síntesis, si tuviera que resumir mis sentimientos en medio de todo esto sería una terrible ensalada de: incredulidad, estupor, miedo, dolor, angustia, impotencia e incertidumbre. Todo casi al mismo tiempo.

Hay algo más. Poco después de la reacción de Israel, Hizbollah también empezó a atacar. Ellos están en el Líbano del cual nos separan sólo 14 km. Cuando atacan, Israel responde y nosotros escuchamos esa respuesta. A veces son bums aislados, otras una seguidilla. Cada una de esas explosiones las siento físicamente y me causan mucho estrés llevándome hasta el llanto.

Mi intención no es ponerme en el papel de víctima, no lo soy. Víctimas fueron los masacrados, decapitados, torturados y las mujeres y niñas violadas del 7 de octubre junto con los rehenes y sus familias. Sólo que me gustaría que la gente que habla a «1000 km de la bomba que cayó»* entiendan sobre qué están hablando.

También hay que agregar a todo esto el enojo y la furia que causa leer ciertas declaraciones tanto de gobernantes del mundo como de gente común cuyo odio los ciega y los hace decir barbaridades.

Quizá esta sea una de las notas más largas que escribí y aún me queda un sentimiento más: la esperanza de que, con la ayuda de Elohim, nuestros rehenes y nuestros soldados vuelvan pronto a casa sanos y salvos junto con el pronto término de esta guerra llegando también el final del grupo terrorista Hamás. Am Israel Jai.

*Síntesis de algunos de los versos de «Canción en harapos» de Silvio Rodríguez.

©Todos los derechos reservados

Comparte esto:

  • Tweet
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en Tumblr
  • Más
  • Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Entrada
Me gusta Cargando...

CRÓNICA DE UNA EMIGRACIÓN NO ANUNCIADA

03 viernes Jun 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

≈ Deja un comentario

Etiquetas

aeropuerto, aliá, ben gurión, casa, expectativas, inmigración, inmigrantes, Israel, kibutz, llegada, monoambiente, recepción, recibimiento, sorpresa, valijas

   -Introducción-     

     Cumplí mis dieciocho años en Israel, en medio de una estadía de dos meses. Me volví a Argentina asegurando que Israel era un país muy interesante para conocer y pasear, pero que de ninguna manera viviría allí.

     A los 35 años recién cumplidos, con un hijo de ocho años y otro a dos meses de cumplir los cuatro, estaba despidiéndome de mi padre, su mujer, un primo y una pareja de amigos con su hija mayor que habían ido al aeropuerto. Yo sabía que después de tantos años me iba a encontrar un país muy cambiado (hasta el gobierno era de una tendencia completamente opuesta), pero jamás me imaginé que todo me asombraría y me maravillaría tanto como si llegara por primera vez. Supongo que en parte porque mi propia situación era completamente distinta y los años y la madurez nos enseñan a ver las cosas desde otra perspectiva. Cuando partimos hacia nuestro nuevo hogar, lo hicimos con mucho dolor, angustia, esperanzas, inquietud, ilusión e ingenuidad. Esto último, en parte, porque nos habían dicho que aquí necesitaban ingenieros mecánicos y como sabíamos que los ingenieros mecánicos argentinos estaban muy bien valorados, nos imaginamos casi que en el mismo aeropuerto estarían muchísimas empresas rogándole a mi marido que aceptara el trabajo que le ofrecían con excelentes condiciones. Por supuesto que estoy exagerando, pero la verdad es que nos imaginamos que sería mucho más sencillo para él, que le bastaría con aprender el idioma y listo. La realidad suele pegarnos muy duro y es muy doloroso cuando nos damos cuenta y tomamos conciencia que todo aquel bagaje que traíamos con nosotros de experiencia y conocimientos es como si no existiera y debemos empezar casi de cero ¡A nuestra edad!

     Nuestra primer sorpresa fue en el aeropuerto, donde en una sala en la que recibíamos nuestra documentación de inmigrantes para poder empezar a movernos legalmente en el país, nos esperaba: un primer dinero para los primeros gastos que se nos presentaran, comida y bebida gratis, golosinas para los chicos y un teléfono completamente gratuito para que quienes teníamos familia o amigos en el país pudiéramos anunciarles nuestra llegada. La siguiente sorpresa fue verificar que a pesar de que nuestras maletas habían estado durante horas dando vueltas solas a la espera de ser recogidas, nadie se las había robado. En el estacionamiento del aeropuerto nos esperaban los trasportes que nos trasladarían a nuestro destino. Nosotros fuimos los últimos en llegar cerca de las dos de la mañana.

     A pesar de la hora, en el kibutz en el que moraríamos durante nuestro primer año, nos esperaba despierto un argentino encargado de recibirnos y que vivía en Israel desde la fundación del estado. En la puerta de nuestra nueva vivienda había un cartel de bienvenida. Estábamos tan cansados, que hasta que la mencionada persona no empezó a hablar y a decirnos que era una vivienda provisoria, ni nos dimos cuenta que se trataba de un solo ambiente que hacía a la vez de habitación matrimonial, habitación infantil, living, comedor diario y cocina. Dicho así da la sensación de que a pesar de ser un solo ambiente era enorme, pero nada más lejos de la realidad, no pasaba de los cuatro por cuatro metros. La felicidad de haber llegado y empezar una nueva vida, la sensación de que aún no habíamos bajado del avión y la sorpresa de haber sido recibidos con algunos alimentos esperándonos (queso blanco, fruta, pan, leche, etc.) hizo que en primera instancia le restáramos importancia. Sólo queríamos dormir, descansar del viaje y todo nos parecía perfecto.

Y NOS DIERON LA BIENVENIDA.-

-Mis hijos en la puerta de la primer casa que tuvimos en el kibutz. © Todos los derechos reservados.-

*Escrito en el año 2011 en Nahariya, Israel (nosotros emigramos en el año 2003).

Comparte esto:

  • Tweet
  • Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
  • Compartir en Tumblr
  • Más
  • Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
  • Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
  • Entrada
Me gusta Cargando...

Member of The Internet Defense League

BUSCADOR

Blog de WordPress.com.

Privacidad y cookies: este sitio utiliza cookies. Al continuar utilizando esta web, aceptas su uso.
Para obtener más información, incluido cómo controlar las cookies, consulta aquí: Política de cookies
  • Suscribirse Suscrito
    • FILOIDEAS
    • Únete a otros 56 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • FILOIDEAS
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...
 

    %d