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FILOIDEAS

~ Mis opiniones, ideas y cuentos escritos en Israel

FILOIDEAS

Archivos de etiqueta: docentes

EN TU CASA O EN LA ESCUELA

04 viernes Nov 2016

Posted by cindyisrael in Notas

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Etiquetas

conocimientos, coplillas, docentes, educación, escuela, España, estdios, familia, ideas, opinión, padres, responsabilidades, Rey Salomón, sociedad, Sor Juana Inés de la Cruz, tareas escolares

«Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 12 de noviembre de 1651 – México, 17 de abril de 1695) fue una religiosa de la Orden de San Jerónimo y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa. » Wikipedia.

     Una de sus obras más famosas, es Coplillas. Allí, con mucha valentía, fervor y acierto (según mi punto de vista, y presten atención a la época en las que fueron escritas), acusa a los hombres por su juicio y trato a las mujeres. Entre sus versos, casi sobre el final dice: «¿Y cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga/ la que peca por la paga/o el que paga por pecar?». Fíjense el año en el que fue escrito. Ya por entonces la sociedad confundía responsabilidades, era hipócrita e injusta. Lo duro de esto, es que nada cambió. Tenemos más tecnología, pero no más sabiduría ni claridad.

     Entre las confusiones graves que siempre existieron, está la de los roles, responsabilidades, lugar y tiempo de la educación escolar y de la casa de los chicos. Los límites no son claros, son difusos y muchas veces se intersecan. Esto lleva a que muchos padres crean que la escuela es responsable de sus hijos y que en la escuela crean que pueden y deben invadir espacios del hogar.

     Hace un par de días, vi una noticia en el informativo español que se relaciona con este tema. Allí contaban que en una de sus provincias habían decidido distribuir diferente los días feriados. La cantidad sería la misma, pero los chicos tendrían una semana de vacaciones por cada dos meses de clases. Habrá quien no esté de acuerdo y, aunque a mí me parece una propuesta interesante que vale la pena probar, no desglosaré ahora esa opinión, para no irme por las ramas. En la nota aclaraban que los chicos tendrían la opción esos días de actividades recreativas, para los casos en que los padres que trabajan, no supieran cómo resolver el problema. Sin embargo, parece que no todos los padres estaban enterados de esa opción o quizá no les gustaba. El tema es que algunos de ellos fueron consultados sobre este asunto y, para mi asombro, una madre respondió: «¿Pero qué se creen, que yo debo hacerme responsable de mis niños?». 

     Aunque esa madre lo verbalizó de una manera brutal, la verdad es que muchos padres consideran que la escuela es un depósito de niños, donde van a dejar a sus hijos y olvidarse de ellos por unas horas. Mi hijo está en el colegio, ellos son responsables de mi hijo mientras esté allí y yo me olvido hasta la hora de salida. Y si me retraso en ir a buscarlo, que aguanten hasta que yo llegue, mientras está en la escuela, ellos son responsables de él. Pues a quienes piensan así, les tengo una mala noticia: aunque sus hijos no estén con ustedes, ustedes siguen siendo responsables de ellos. Por supuesto, durante el horario escolar, la responsabilidad es compartida. No sólo se trata de impartirles materias, también deben velar por la seguridad de los chicos. Pero eso no la libera a usted 100%. 

     Creo que el hecho de que la escuela extienda sus límites fuera de la institución, no ayuda a aclarar funciones y responsabilidades. Así como a ninguna madre se le ocurriría exigirle a la maestra que le de la cena a su hijo, no me parece lógico ni adecuado que se exija a los padres que vigilen que sus hijos hagan tarea escolar o que les manden tarea que los padres obligatoriamente deberán realizar con ellos. El trabajo escolar debe quedar dentro del ámbito escolar. Tareas, estudio, investigación. Cuando el niño vuelve a su casa, es tiempo para otras cosas: descansar, recrearse, compartir tiempo con su familia, jugar con los amigos, hacer deporte, tocar un instrumento, y cualquier otra cosa que los chicos tengan interés de hacer. No estoy de acuerdo con las tareas escolares, como habrán visto, y lo digo siendo docente (aunque actualmente no ejerzo).

     Dice el Eclesiastés, que fue escrito por el sabio Rey de Israel, Salomón, que cada cosa tiene su tiempo bajo el sol, y da algunos ejemplos. Pasa por abrazar y abstenerse de abrazar, por tiempo de guerra y de paz, por tiempo para reír y para llorar. En ese tiempo la educación no era como en la actualidad, sino habría dicho probablemente también: tiempo para estudiar y tiempo para rascarse el ombligo.

     Recuerdo cuando la alumna era yo, maestros y profesores decían que estudiar y hacer tarea era lo único que teníamos que hacer. Me enojaba mucho cuando escuchaba eso, me parecía injusto. Además de las tareas escolares y estudiar para los exámenes, yo amaba patinar, leer, escribir, ir al teatro, jugar con mis vecinas…

     Así como pienso que la escuela debe ser responsable del área de aprendizaje de contenidos y de la manera en que los chicos los adquieran, creo que la escuela debe aprender a respetar el área y los tiempos familiares y personales de los alumnos. También los padres deben entender que sus chicos no van a la escuela a tener algo que hacer y que estén cuidados mientras trabajan. Deben comprender que ellos decidieron tener a sus hijos, ni la directora ni su maestra les pidieron que los tengan. 

     Lo siguiente es más una expresión de deseo, que la convicción de que pudiera pasar. Pero creo que si empezamos por aprender los límites y responsabilidades de la escuela y los padres, si logramos que sean claros y comprensibles, será una buena punta para que en otros temas no menos importantes podamos hacer lo mismo. Es como un efecto dominó, empezamos por algo que ya está puesto a la vista desde hace tiempo, y seguimos por otras cosas, yendo cada vez a mayor. Quizá así pudiéramos lograr (sería maravilloso) que ya no se secuestren jovencitas para trabajar en prostíbulos, ni haya más violencia de género, ni niños mandados a la guerra o a trabajar en minas…

     Como en estos temas, en muchos otros, me pregunto a veces y le presto la pregunta para que usted, querido lector, también se la haga: ¿qué aporto yo para mejorar la sociedad en la que vivo?

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«Cuando el niño vuelve a su casa, es tiempo para otras cosas: descansar, recrearse, compartir tiempo con su familia, jugar con los amigos, hacer deporte, tocar un instrumento, y cualquier otra cosa que los chicos tengan interés de hacer. » © Todos los derechos reservados.-

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CRÓNICA DE UNA EMIGRACIÓN NO ANUNCIADA (5)

08 miércoles Jun 2016

Posted by cindyisrael in Vivencias

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Etiquetas

argentinos, clases, culturas, curso de hebreo, despido, diversidad, docentes, hebreo, idioma, Israel, latino, maestras, rumanos, rusos, ulpán, uruguayos

-CAPÍTULO 5-

VOLVER A LA ESCUELA

     En otro momento ya hablé de lo difícil que es aprender el idioma y mencioné muy por encima nuestro curso de hebreo (Ulpán). Luego de haberlo hecho de esta manera me quedé con cierta sensación de injusticia, semejante experiencia merece un espacio aparte y dedicado. 

     Volver a estudiar para gente de nuestra edad y con hijos, implica no sólo el esfuerzo de volver a adaptarse a una situación que ya creíamos superada, sino la responsabilidad de ser un ejemplo para nuestros hijos. Si dedicamos apenas unos minutos en casa para hacer la tarea y estudiar, con qué cara vamos a exigirles a nuestros hijos que lo hagan. Mi hermana mayor había sido un ejemplo para mí en ese aspecto, ella volvía a su casa del Ulpán y luego le dedicaba como nueve horas por día al estudio. Confieso que yo no llegué a tanto, pero sí he sido una niña aplicada, he hecho mis deberes y como ya conté en otra parte, utilicé mi gusto por la escritura para estudiar y practicar el idioma. Y, a pesar de que varias de las maestras que hemos tenido no han sido muy de mi agrado, debo decir que todas siempre se mostraron muy bien dispuestas a corregir mis ejercicios auto impuestos.

     El aula era un horno o una heladera, según la parte del mundo de la que cada uno venía. En nuestra aula, como en la mayoría de las del país, estaba formada por un gran porcentaje de rusos, algunos rumanos, un uruguayo y (aparte de nosotros) dos o tres argentinos más. Allí aprendí que los rusos no son todos rubios, eso depende de qué parte de Rusia sean, y que el idioma rumano es de origen latino y no parecido al ruso como yo pensaba. De hecho, cada vez que nuestra maestra decía algo que algún argentino no entendía y le contestaba otro argentino en español, veíamos con asombro que los rumanos habían entendido dicha explicación. Prestando atención a cuando hablaban, descubrí que tenían un acento y una manera de hablar muy parecida al italiano. Rumanos y argentinos empezamos a acercarnos un poco más a partir de entonces, algo que costó un poco más con los rusos. Ellos sabían tanto hebreo como nosotros, algunos un poco más y otros un poco menos si es eso posible, y el idioma junto a las sensaciones climáticas se convirtieron pronto en una barrera difícil de franquear. Algunos de ellos y algunos de nosotros lo hemos intentado seriamente y logramos avanzar un poco, pero no logramos establecer amistad con ninguno de ellos.

     El mayor problema que causó diferencias en el alumnado, fueron las maestras. Acostumbradas a que la mayoría de sus alumnos fueran rusos, muchas de ellas sabían hablar en ese idioma, aún no teniendo esa nacionalidad de origen ni padres que lo fueran. Con la primera que tuvimos fue un caos. Ella les explicaba algunas cosas en ruso a los alumnos y eso nos confundía a los latinos que no sabíamos si nos estaban hablando en hebreo o en ruso. A los rusos no les gustaba que les explicaran en ruso y nosotros sentíamos la desigualdad y la injusticia. Eso empezó a crear asperezas muy fuertes entre ambos grupos idiomáticos. La pobre docente, con ambos lados en contra (lo único en que logramos coincidir) terminó despedida y haciendo que los latinos nos sintiéramos mal y quisiéramos arreglar las cosas, mientras los rusos se sentían de lo más conformes con dicho despido. Esa situación lo empeoró todo, hubo gritos y acusaciones injustas de ambos lados.

     No mejoró eso la llegada de la segunda docente, que parecía ofenderse cuando alguien no entendía algo y no sólo se negaba a responder, sino que contestaba de muy malos modos a quien se atreviera. No bastó más para que estallara la revolución y una compañera y yo nos retiráramos del aula sin estar dispuestas a entrar al menos que la docente rectificara su posición. Nosotras no sabíamos lo que pasaba adentro del aula y nos enteramos después. Mientras nosotras nos declarábamos en huelga, la guerra estalló allí adentro. Al punto que la maestra sin saber cómo controlar la situación vino a disculparse con nosotras, quienes regresamos y nos quedamos sorprendidas ante el cuadro de gritos y enojos que había . El resultado no se hizo esperar, otra maestra despedida.

     Creo que hubo otra más interina mientras esperábamos la oficial, pero es obvio que no dejó huella alguna, pues no la recuerdo en lo más absoluto. Lo mejor llegó cuando no quedaba mucho tiempo para el final. Las clases fueron impuestas por dos maestras que trabajaban en días alternados ¿Resultaríamos un grupo insalubre para una sola? Excelentes ambas. Una de ellas con una capacidad de histrionismo que hacía que las clases fueran mucho más llevaderas, con mucha experiencia a cuestas tenía conocimientos de español, ruso, hebreo, inglés y hasta algo de etíope. Nos hacía reír con sus chistes y sus imitaciones de la forma de hablar de cada comunidad. Relajó la convivencia entre nosotros que terminamos siendo no amigos, pero sí buenos compañeros. Nos cargaba a los argentinos, porque decía que siempre decíamos MAÑANA y nos alentó a que no perdiéramos la buena educación que traíamos y a servir de ejemplo a un pueblo que no solía conservar ciertas costumbres como decir por favor, por ejemplo.

     En cierta medida el Ulpán fue un parto, pero la experiencia y lo aprendido no sólo a nivel idiomático si no de convivencia y diferencia de culturas, así como muchos otros conocimientos y vivencias es un bagaje cuyo enriquecimiento no cambiaría por nada del mundo.

EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO.-

© Todos los derechos reservados.-

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